Tejas solares, una solución sostenible para casas del futuro - Haz

Tejas y tejados solares: una solución sostenible para las casas del futuro

El crecimiento del autoconsumo de energía solar fotovoltaica en todos los sectores empuja al mercado a desarrollar materiales e innovaciones técnicas. Una de ellas, las tejas solares, trata de abrirse hueco en España.
<p>Foto: Lone Lighthouse.</p>

Foto: Lone Lighthouse.

La energía solar gana terreno en Europa y en el resto del mundo. Ya es la renovable que más crece, según la Agencia Internacional de Energías Renovables. Y en España, con el debate energético en pleno apogeo, cada vez son más las familias y empresas que se plantean el uso de energía solar como forma de reducir su factura.

Según los últimos datos de la Unión Española Fotovoltaica, en 2021 la potencia fotovoltaica instalada para autoconsumo en nuestro país creció un 101% respecto al año anterior. Es decir, de un año a otro, se ha doblado la capacidad de industrias, residencias y comercios de autoabastecerse a través de la energía solar, reduciendo la dependencia de empresas eléctricas e incluso desvinculándose de la red.

Y lo que es aún más llamativo: de toda esta potencia, el 32% se ha instalado en hogares.

En este contexto, aumenta la innovación en los materiales que cubren la demanda de instalaciones fotovoltaicas. Ya no son solo placas solares: existen tecnologías que han llegado para consolidarse y darle una vuelta de tuerca a la arquitectura de los edificios y terrenos que aspiran a ser sostenibles y energéticamente nulos. Uno de ellos son las tejas solares.

Su funcionamiento no dista de los paneles convencionales: las tejas se componen, igualmente, de células fotovoltaicas que captan la luz solar que luego se convierte en electricidad. La diferencia es que ahora estas estructuras son el tejado en sí mismo, puesto que son un material de construcción -como las tejas de cerámica- con la capacidad añadida de recolectar energía solar. Una solución elegante y estética, y al mismo tiempo una posible fuente de ahorro.

La empresa española Lone Lighthouse ha sido una de las primeras en apostar por la venta de tejas solares dentro de nuestro país. Distribuye la misma marca que la propia compañía Google ha usado en sus nuevas instalaciones de Silicon Valley, en su proyecto Dragonscale, llamado así por el parecido que su campus presenta ahora con la piel escamada de un dragón.

“Creemos que es la primera vez que un tejado pasa de ser un gasto a una inversión”, asegura su director comercial, Lorenzo Jourdain.


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La de Lone Lighthouse es una de las tejas solares premium que existen en el mercado. En este caso, se basa en una célula solar integrada en una estructura de cristal blindado. Estas tejas tienen una capacidad de 172 vatios por metro cuadrado frente a los 225 del panel solar medio, aunque desde la compañía aseguran que es un material más sólido y de más alta calidad que los tradicionales.

Ahora bien, ¿qué hay del precio? Parece que no son baratas, al menos en comparación con los módulos comunes en el mercado. La instalación completa de la teja Sunstyle en un tejado de 100 metros cuadrados rondaría en España entre los 35.000 y 40.000 euros, aunque el coste final depende de varios factores, según Jourdain: principalmente, del estado de conservación del tejado o del tamaño -número de kilovatios- del que se quiera dotar a la instalación.

Además, es común que la instalación incluya otros gastos como la gestión de las subvenciones autonómicas y estatales por la puesta en marcha del autoconsumo de energía renovable. Como siempre, el cálculo de la amortización es clave para estudiar la rentabilidad de instalar o no estos tejados.

La compañía Tesla, con su Solar Roof, trata de abrirse mercado en Norteamérica. En su página web ofrece una herramienta para calcular cuánto puede costar un tejado solar con su teja de vidrio y acero. Eso sí, hay que seleccionar una ubicación estadounidense para realizar el cálculo.

Suponiendo una casa de 120 metros cuadrados y dos plantas en Nueva Jersey (que tiene una latitud similar al centro de España), el gigante de los coches eléctricos arroja una recomendación de un techo solar de 11,66 kilovatios, con un coste total de 45.700 dólares (alrededor de 46.500 euros) sin contar extras como baterías ni descuentos federales.

Desde Lone Lighthouse destacan que, de momento, este es un producto diseñado especialmente para “uso residencial de obra nueva, constructoras, o rehabilitaciones completas”, y apunta al creciente interés de clientes industriales. “En los casos de obra nueva, cuando desarrollamos el proyecto de manos del arquitecto podemos optimizar la casa para que la instalación del tejado no sea muy costosa y estemos en precios más razonables”, destaca Jourdain.

Entre 35.000 y 40.000 euros costaría en España la instalación completa de tejas solares en un tejado de 100 metros cuadrados.

La empresa lleva en el mercado español alrededor de un año y ha instalado ya alrededor de 8.000 metros de tejado solar, con varias obras en proceso. “Hemos partido de cero”, destacan, ya que la penetración de este tipo de tejas en el mercado nacional era nula.

En la Unión Española Fotovoltaica aún no han realizado ningún estudio de mercado de estos materiales, que tienen mayor recorrido en Norteamérica y el Norte de Europa. “La tecnología mayoritaria siguen siendo los módulos fotovoltaicos, aunque las tejas son una aplicación más estética, que generalmente tiene menos eficiencia que los primeros. Es una opción que, a día de hoy, prioriza la integración invisibilizada de la teja”, resume Paula Santos, directora de Autoconsumo y Comunidades Energéticas de UNEF.

“Para un particular que quiera instalar elementos fotovoltaicos para autoconsumo, es importante que conozca la empresa que va a desarrollar la instalación, la forma de financiarla, y tener claro el tiempo en el que espera amortizar la inversión. En el caso de las tejas solares es importante conocer su eficiencia y valorar toda la información antes de adaptar esta nueva tecnología en vez de la convencional”, recomienda Santos.

Una nueva forma de arquitectura

Las tejas solares son solo un elemento de una corriente que trata de integrar las estructuras fotovoltaicas en la arquitectura y el urbanismo de las ciudades: son los Building Integrated Photovoltaics (BIPV). Según el Gobierno de Canadá, “productos o sistemas de generación de energía solar que se integran a la perfección en el edificio y forman parte de los componentes, como fachadas, techos o ventanas”. Las tejas solares serían un tipo de BIPV, pero también los vidrios transparentes que forman ventanas fotovoltaicas, o marquesinas, tragaluces o incluso el mobiliario de exterior construido con vidrio fotovoltaico.

“Se trata de ir un paso más allá: no instalar los paneles en cubiertas, sino sustituir elementos de construcción por sistemas fotovoltaicos. Es una corriente que tiene que ver con las iniciativas europeas sobre los Edificios de Consumo de Energía casi Nulo y con la filosofía de que todos los edificios de nueva construcción sean sostenibles y eficientes energéticamente”, comenta Paula Santos.

Existe una nueva forma de arquitectura que integra los productos o estructuras fotovoltaicas en el urbanismo y los edificios de manera que forman parte de sus componentes, como fachadas, techos o ventanas.

De hecho, en una directiva de la Unión Europea de 2010, ya se instaba a los Estados miembros a que “a más tardar el 31 de diciembre de 2020, todos los edificios nuevos sean edificios de consumo de energía casi nulo”. Esta directiva se ha revisado recientemente, en 2018, para adecuarla a un objetivo más a largo plazo, para el año 2050.

En cualquier caso, todo parece indicar que las estructuras fotovoltaicas en todas sus formas están en el camino de universalizarse. El ecosistema es proclive a invertir en autoconsumo a través de energía solar “porque es una opción muy potente de ahorro energético, porque hay un marco normativo que da seguridad al autoconsumo y porque cada vez hay más responsabilidad social respecto al cambio climático”, asegura Santos.

El abaratamiento del coste de la energía solar – un 90% en la última década – también ha hecho hasta ahora más factible este aumento drástico del autoconsumo.

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