La economía social aporta 11.000 millones de euros anuales, 5.000 más que en 2019

Un estudio de Cepes sobre el peso de la economía social en España revela que es el modelo empresarial con mayor presencia en zonas rurales y ciudades intermedias y con mayor resiliencia a la destrucción de empleo.
HAZ27 diciembre 2023
<p>La economía social cuenta en España con más de 43.000 empresas, 2.5 millones de empleos y una facturación del 10% del PIB. Foto: Cepes.</p>

La economía social cuenta en España con más de 43.000 empresas, 2.5 millones de empleos y una facturación del 10% del PIB. Foto: Cepes.

El estudio Análisis del impacto socioeconómico de los valores y principios de la Economía Social en España, presentado por la Confederación Empresarial Española de la Economía Social (Cepes), revela que las empresas y entidades de este modelo aportan a la sociedad 11.026 millones de euros anuales, casi 5.000 millones más que en 2019.

La economía social en España cuenta con más de 43.000 empresas, 2.5 millones de empleos y una facturación del 10% del PIB español, según este informe.

El análisis, cuyo objetivo es visibilizar y cuantificar la contribución diferencial que la economía social realiza al conjunto de la sociedad, midiendo su impacto en el empleo y en la cohesión territorial, confirma la mayor presencia relativa de este modelo empresarial en las zonas rurales y ciudades intermedias y su significativa contribución a la creación de actividad y empleo en ellas, a la competitividad de las economías locales y a la fijación de población en este ámbito.

Así, la economía social se ubica mayoritariamente en municipios menores de 40.000 habitantes, especialmente la economía social de mercado y, según destaca el informe, mejora la competitividad de las economías rurales. Gracias a este modelo empresarial se mantienen cerca de 74.000 empleos en las zonas rurales y se previene que unas 192.000 personas se desplacen a las ciudades.

El estudio apunta que en el período 2017-2021, que estuvo marcado por el fuerte impacto negativo de la pandemia de la covid-19 sobre la economía española y el inicio de la recuperación económica en 2021, el desempeño de la economía social fue más positivo que el de la economía total, sin incluir el sector público. Y es que, en términos de empleo, ganó peso relativo en casi todas las comunidades autónomas y en la mayoría de los sectores de actividad.

El análisis revela que seis de cada cien organizaciones del sector privado de la economía española pertenecen a la economía social, un 0,3 más que los datos obtenidos en el estudio de 2019.

En cuanto al desarrollo de este modelo por comunidades autónomas, se destaca el alto desarrollo que tiene en Ceuta, Melilla, Castilla-La Mancha, Navarra, el País Vasco y Murcia.  En cambio, el modelo todavía tiene niveles de empleo inferiores a los esperados, teniendo en cuenta su tamaño y el dinamismo económico, en la Comunidad de Madrid, las Islas Baleares y Canarias.

En relación a su presencia en los diferentes sectores económicos, el estudio precisa que la economía social presenta un peso relevante en el sector de cuidados y otros servicios sociales (43%), en el sector de cultura y ocio (35,2%), de educación (26%), de agricultura (12,8%) y en el sector de energía y agua (10,9%).

Contribuye a la reducción de las desigualdades

“El comportamiento de las empresas y entidades de la economía social es diferente al comportamiento de las empresas mercantiles, y se traduce en un crecimiento económico más inclusivo, que proporciona una mayor estabilidad y que reduce significativamente las desigualdades. Además, son empresas con un fuerte compromiso con el territorio, lo cual provoca una importante contribución a la cohesión social y a la cohesión territorial”, ha subrayado Juan Antonio Pedreño, presidente de Cepes.

El informe destaca que la economía social incorpora, en mucha mayor medida que la economía mercantil, colectivos de trabajadores con dificultades específicas de acceso al empleo como mujeres mayores de 45 años, personas mayores de 55 años, personas con discapacidad, personas en situación o riesgo de exclusión social y personas de baja cualificación. Esta mayor presencia se refleja en la economía social de mercado (27,7% del total de las plantillas frente al 22,1% en las empresas mercantiles). Además, según el estudio, aporta mayores niveles de estabilidad en el empleo y menor brecha salarial.

Según el estudio, si la economía social de mercado se comportase como la economía mercantil en su política de contratación, se perderían 181.000 empleos ocupados por colectivos con dificultades de empleabilidad.

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