La Web3, una aliada para crear impacto social positivo en América Latina

Cada vez más emprendedores sociales latinoamericanos usan las herramientas Web3 para solucionar problemas y tener un impacto positivo en la región. Caminnos, Urbánika y Cambiatus son tres emprendimientos que utilizan la tecnología ‘blockchain’ para transformar las economías locales y preservar el patrimonio cultural.

Las tecnologías Web3 están en auge en América Latina. Un informe realizado por la red mundial de emprendimiento Ashoka y el colectivo chileno La Dream Machine revela que muchos proyectos con impacto social están utilizando esta nueva generación de Internet, que se centra en el almacenamiento y análisis de datos, y que se basa, principalmente, en el tecnología blockchain. Las criptomonedas desempeñan un papel fundamental en esta nueva era digital para las transacciones e interacciones económicas y, según el Global Crypto Adoption Index 2023, tres de los 20 países con mayor adopción de estas monedas digitales son de esta región: Brasil, Argentina y México.

Se trata de una tecnología joven, aún en desarrollo, pero el estudio de Ashoka identifica hasta 150 proyectos en más de quince países de Latinoamérica que la usan y que abordan problemáticas como la deforestación, la preservación del medio ambiente, el desarrollo de economías circulares o la educación. “Estos proyectos utilizan la tecnología Web3 para impulsar soluciones innovadoras y sostenibles, contribuyendo al desarrollo social, económico y ambiental en la región”, señala Debora Villalobo, coordinadora del informe.

De los proyectos relevados, casi el 80% son nativos Web3, es decir, surgieron gracias a que esta tecnología existe, “lo que nos muestra el gran potencial que la misma proporciona”, añade Villalobo.

Los proyectos Web3 en América Latina enfrentan varios desafíos, siendo los tres principales la brecha digital, la financiación y la implementación técnica. “Un dato clave y preocupante es que solo doce proyectos fueron fundados por mujeres exclusivamente, es decir, que la brecha de género se correlaciona linealmente con la aplicación de tecnología en proyectos sociales. A pesar de que las mujeres se involucren más en proyectos sociales, cuando estos se desarrollan en base a las STEM, seguimos siendo minoría”, comenta también Villalobo.

La mayoría de estos proyectos se dedican a la educación o generación de comunidad, lo que en opinión de la coordinadora del estudio “es resultado de la brecha digital que sufre la región”.

Uno de esos emprendimientos es Caminnos. Surgió en 2015 como una respuesta a la necesidad de comunidades rurales bolivianas de contar con acceso a combustible para sus vehículos. Ante la falta de apoyo gubernamental o privado, esta organización de impacto social tomó la iniciativa de desarrollar estaciones de servicio a través de modelos de gobierno corporativo que fueron evolucionando hasta formar en la actualidad siete sociedades anónimas (corporaciones) propiedad de más de 4.500 familias que tienen niveles de rentabilidad óptimos y reinversión en emprendimientos y proyectos comunitarios.

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<p>Caminno ayuda a las comunidades a crear sus propias empresas, para generar desarrollo sostenible y oportunidades igualitarias para todos sus miembros. Foto: Caminno/Nanum.</p>

Caminno ayuda a las comunidades a crear sus propias empresas, para generar desarrollo sostenible y oportunidades igualitarias para todos sus miembros. Foto: Caminno/Nanum.

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<p>Caminno ayuda a las comunidades a crear sus propias empresas, para generar desarrollo sostenible y oportunidades igualitarias para todos sus miembros. Foto: Caminno/Nanum.</p>

Caminno ayuda a las comunidades a crear sus propias empresas, para generar desarrollo sostenible y oportunidades igualitarias para todos sus miembros. Foto: Caminno/Nanum.

La historia de Caminnos captó la atención de organizaciones internacionales como Ashoka, FIDA/ONU, BID LAB y Nanum. “Los aprendizajes en el desarrollo de empresas de propiedad comunitaria y sus modelos de gobierno corporativo nos llevaron a identificar nuevas oportunidades y a visibilizar sectores vulnerables en áreas rurales”, cuenta Alejandro Trujillo, director ejecutivo de este emprendimiento.

En colaboración con Nanum, iniciativa conformada por distintas ONG y empresas que apoyan a las comunidades en la región del Gran Chaco Americano (compartida entre Argentina, Bolivia, Brasil y Paraguay), se propusieron empoderar a más de 5.000 artesanas de esta zona, introduciéndolas al mercado del arte digital mediante el proyecto ‘Gran Chaco-Impact NFT’.

Con este proyecto, Caminnos buscó crear una colección única de arte nativo digital, involucrando a artesanas, artistas digitales y curadores de arte. La iniciativa ha incluido hasta ahora la capacitación de más de 300 artesanas, la creación de centros tecnológicos en Argentina y Paraguay, y la formación de un comité curador con representantes de instituciones financieras, galerías de arte y ONG.

Aunque el proyecto enfrentó desafíos como la limitada conectividad a Internet y la falta de contenido en dialectos nativos, los mayores obstáculos surgieron en el ámbito de la preservación del patrimonio cultural. La ‘fiebre’ del mercado de arte digital y la falta de enfoque en la esencia cultural preocuparon a Caminnos. La revocación de derechos de regalías y la descentralización aún incompleta de la Web3 fueron cuestiones críticas identificadas.

En respuesta a estos desafíos, Caminnos se ha aliado con Vitruveo, una blockchain diseñada específicamente para abordar problemas de autoría, propiedad intelectual y licencias en el arte digital, que combina lo mejor de los ecosistemas Web2 y Web3, garantizando la protección de los derechos de los artistas al digitalizar su trabajo.

“Nuestro objetivo es escalar junto a Vitruveo en 2024 en la siguiente fase de nuestro modelo de preservación cultural en la Web3, llamado Los próximos 5.000 artistas, donde escalaremos haciendo onboarding de artistas nativos y sus obras a la blockchain Vitruveo, que con su soporte tecnológico buscará posicionar el arte nativo a escala global. Estamos en el proceso de contactar con organizaciones comunidades rurales de siete países en Sudamérica, además de Estados Unidos, Australia, Kenia, Portugal y España, y seguimos buscando activamente aliados locales (ONG, empresas, filántropos e inversores) que quieran generar impacto social y cultural con sus recursos y contribución”, expresa Trujillo.


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Otra iniciativa de impacto en la región que utiliza Web3 es Urbánika. Impulsado por Humberto Besso-Oberto, este proyecto mexicano de activismo urbano surgió también de una necesidad. “Yo vivía en un fraccionamiento privado (urbanización) de 2.500 casas y la constructora, que se encargaba de toda la administración y mantenimiento, quebró. El municipio rechazó encargarse del mantenimiento y los vecinos no pudimos coordinarnos. Nos convertimos en uno de los cinco fraccionamientos más peligrosos de la ciudad”, explica el impulsor del proyecto. ¿Cómo podemos financiar el mantenimiento y elevar la calidad de vida del fraccionamiento sin pedir aportaciones económicas de los vecinos?, se preguntó entonces Besso-Oberto.

Con una visión clara, el promotor de esta iniciativa y unos amigos fundaron una purificadora de agua, cuyos beneficios se destinaron a un presupuesto participativo: los vecinos proponían y decidían qué hacer con ese dinero. En esos meses, construyeron una parada de autobuses, una casa de cultura y dieron mantenimiento a más de 60 áreas verdes.

“Este conjunto de iniciativas devolvieron la tranquilidad a nuestro fraccionamiento y empezaron a crear comunidad”, explica. Ahora, Urbánika se enfoca en convertir vecindarios en organizaciones de autogestión usando la tecnología blockchain y las prácticas poscapitalistas del procomún. La misión es transformar las ciudades en comunidades de administración autónoma, inteligentes y regenerativas. “Implementamos Web3 para sustituir procesos de administración vecinal o comunitaria de tal manera que el poder no resida en una persona o grupo de personas, sino en toda la comunidad. Además, con esto buscamos preparar a estas comunidades para escalar y coordinar esfuerzos que requieran de la participación de otros colectivos, por ejemplo al nivel de distrito, ciudad, municipio o biorregión”, relata.

<p>Cambiatus permite a través de la tecnología que comunidades de cualquier parte del mundo puedan crear su propio dinero para alcanzar juntos objetivos sociales, ambientales y de reactivación económica local. Foto: Cambiatus.</p>

Cambiatus permite a través de la tecnología que comunidades de cualquier parte del mundo puedan crear su propio dinero para alcanzar juntos objetivos sociales, ambientales y de reactivación económica local. Foto: Cambiatus.

En 2018 nació Cambiatus como respuesta a las experiencias de la costarricense Karla Córdoba, de Costa Rica, y el brasileño Ranulfo Paiva, quienes, motivados por la crisis de 2008 y la necesidad de repensar el sistema financiero, decidieron utilizar la tecnología Web3 para empoderar comunidades en todo el mundo. Cambiatus es una plataforma abierta en línea que permite a organizaciones o grupos con objetivos ambientales y sociales crear e implementar sus propias monedas sociales y usar la tecnología blockchain para resolver sus problemas.

Córdoba había vivido en carne propia la crisis de 2008 trabajando desde una ONG medioambiental en Costa Rica, donde vio de un día para otro cortarse los fondos para financiar sus operaciones. Paiva llevaba años investigando sobre el sistema financiero. Cuando se encontraron por primera vez en 2012 empezaron a compartir sus ideas sobre ‘otro tipo de dinero’ a través de cursos y libros. Años después nació Cambiatus, con el objetivo de usar lo mejor de la tecnología para que comunidades de cualquier parte del mundo pudieran crear su dinero para alcanzar juntos sus objetivos sociales, ambientales y de reactivación económica local.

En el proceso de implementación de Web3, Cambiatus diseñó su propia metodología para la creación de monedas sociales y desarrolló una plataforma tecnológica de código abierto. La prioridad fue garantizar la seguridad, la trazabilidad y la transparencia, al mismo tiempo que se lograba una interfaz fácil de usar para usuarios no familiarizados con la tecnología Web3.

Aunque la tecnología Web3 aún está en constante evolución, Córdoba destaca el desafío de explicar y facilitar su uso a usuarios de diversos niveles. Sin embargo, comunidades abiertas a la experimentación y el aprendizaje han sido fundamentales para el éxito de la plataforma. Desafíos, como el acceso limitado a Internet y dispositivos inteligentes, llevaron a Cambiatus a diseñar una aplicación liviana y accesible desde el navegador, facilitando el acceso compartido desde un mismo dispositivo. Además, la presencia de comunidades en Costa Rica, Brasil y Etiopía impulsó la creación de una aplicación disponible en varios idiomas.

Desde su inicio en 2018, Cambiatus ha logrado activar más de siete comunidades con más de 10.000 usuarios en tres países. La evolución continúa con la transición hacia lo que llaman “negocios colaborativos”, cooperativas avanzadas que utilizan la tecnología Web3 para generar beneficios financieros y no financieros, compartiendo la gobernanza del negocio entre sus miembros.

En 2024, Cambiatus busca implementar su visión con proyectos como CofiBlocks, el primer ‘negocio colaborativo’ de la comunidad cafetalera costarricense. Además, están desarrollando Cambiatus 2.0 con herramientas para facilitar el desarrollo de estos negocios.

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