La transición energética y la incertidumbre marcarán la inversión sostenible en 2024

Spainsif y BlackRock han analizado las ‘megafuerzas’ y tendencias en materia de inversión sostenible para 2024, entre las que destacan la transición energética y la incertidumbre macroeconómica y regulatoria.
HAZ9 enero 2024

Spainsif, el Foro Español de Inversión Sostenible, ha organizado el Coloquio ISR sobre perspectivas para 2024, en el que se ha abordado el escenario de prioridades y tendencias en el ecosistema de la inversión sostenible para el presente año. Una de las cuestiones señaladas para tener en el radar es la transición energética, sobre la que la administradora de fondos BlackRock ha destacado tres aspectos fundamentales:

  • La capacidad de atender al compromiso fiduciario con los clientes a través de la oferta de diversas opciones de inversión, desde estrategias activas hasta indexadas, vinculadas a la transición.
  • El aumento de la importancia de invertir en la transición energética, identificado a través de una encuesta global a 200 inversores institucionales, que representaban 8,7 billones de dólares en activos bajo gestión, de más de 15 países. De los encuestados, el 56% declaró que planea aumentar la exposición a activos beneficiados por esta transición entre los próximos tres años y el 46% considera “navegar la transición” como una prioridad estratégica.
  • La consideración de los riesgos financieros asociados con el cambio climático como impactos de la transición en la economía y los mercados, y la posible aceleración de esa transición atribuible a desarrollos del regulador, innovación tecnológica y una creciente demanda de activos sostenibles.

En cuanto a los desafíos, durante el coloquio se han mencionado distintas dificultades para señalizar, diseñar e invertir en productos de transición, especialmente en mercados emergentes. Se ha destacado la complejidad para identificar y dar seguimiento a los indicadores clave de desempeño en mercados donde la divulgación de información corporativa de sostenibilidad no está tan extendida como en la Unión Europea, o en mercados donde las empresas operan sin la obligación legal de generar y reportar dicha información.

Los rápidos desarrollos de mercado de productos de inversión con un corte sostenible, por su lado, se enfrentan a un momento de estabilización o ralentización, posiblemente relacionada con la actitud de prudencia ante posibles alusiones de greenwashing y con incertidumbres regulatorias a las que se espera se dé respuesta a lo largo de 2024. Entre ellas, enfoques matizados sobre definiciones clave, rediseño y lanzamiento de versiones finales de normativa clave para el ecosistema de finanzas sostenibles (SFDR, DDCSR, Reglamento de Ratings, entre otros) y adaptación de los requerimientos regulatorios en el contexto de inversiones en mercados emergentes.

‘Megafuerzas’ para navegar 2024

Durante el coloquio, los participantes financieros han revelado distintas ‘megafuerzas’ transformadoras con potencial para marcar pautas en inversión sostenible durante el próximo año. Entre ellas, se ha debatido sobre las distintas facetas identificadas por BlackRock: la divergencia demográfica, la disrupción digital y la Inteligencia Artificial (IA), la reconfiguración y fragmentación de la globalización, cambios en el futuro de las finanzas y la transición energética.

También se ha enfatizado la gestión de la incertidumbre macroeconómica y la necesidad de adaptarse a un nuevo régimen de inversión más dinámico. ‘Megafuerzas’ como la IA al servicio de la sostenibilidad se han presentado como claves para la búsqueda de rendimientos a largo plazo. En este escenario, se ha valorado positivamente la perspectiva de colaboraciones público-privadas y el impulso de políticas destinadas a facilitar la transición hacia una economía sostenible.

Con una cierta nota de sentido de urgencia, en la cita se ha resaltado la importancia de abordar la ciberseguridad orientada a proteger activos y datos sensibles, y a preservar la integridad, confianza y continuidad del sistema financiero sostenible en su conjunto. Además, se ha planteado la complejidad inherente a medir y actuar en relación con el capital natural, de cara a contar con una valoración precisa de riesgos y oportunidades en el campo de la inversión con criterios de protección y preservación de la biodiversidad.

Se ha anticipado también que la naturaleza de las tendencias anteriores puede orientar las estrategias de inversión sostenible en 2024 a un carácter elevado de adaptabilidad ante la previsión de cambios estructurales en los mercados financieros.

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