¿Qué puede hacer una empresa para frenar el cambio climático?

Una vez más, la información ambiental se ha colado en las portadas de todos los medios y en primera línea de la agenda política en los últimos días debido a la celebración de la COP26 en Glasgow.

La cumbre del clima, que enfrenta ya sus últimas horas, ha servido sin duda para dar visibilidad mundial al principal desafío que tenemos como humanidad: frenar el cambio climático para moderar sus efectos sobre las personas, los ecosistemas y el planeta en su conjunto.

Hay más dudas respecto a si habrá servido de algo ‘en la práctica’, si de ella saldrán medidas que de verdad representen un avance firme hacia ese objetivo complejo y urgente. Pero lo que está claro es que la sociedad no puede quedarse sentada a esperar que los políticos decidan qué hacer. ¿Seguimos hablando de ello, o pasamos a la acción?

Las empresas tienen un importante papel en esta misión. La industrialización ha sido una de las principales causas del calentamiento global, y según un informe de CDP, solo un centenar de grandes compañías de todo el mundo son responsables del 71% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero generadas desde 1998.

La descarbonización de la economía es fundamental para invertir la tendencia, y muchas organizaciones están trabajando ya en este sentido para reducir su huella de carbono (el Observatorio de la Sostenibilidad estima que España redujo sus emisiones de CO2 un 21% en 2020 respecto al año anterior). Pero hay otras medidas que cualquier empresa puede adoptar para contribuir a combatir el cambio climático.

Medición, reducción y compensación de CO2

El primer paso sería medir sus propias emisiones y calcular su huella de carbono, e impulsar estrategias para reducirla, como el uso de energías renovables, sistemas de iluminación LED, viajes y flotas a base de vehículos no contaminantes…

Y después, elegir de qué manera compensar esa huella, destinando recursos a iniciativas que se dedican a impulsar la reforestación, la eficiencia energética o el tratamiento de residuos, entre otras.

Circularidad y distribución responsable

Las cadenas de suministro representan una de las actividades que más emisiones genera, por lo que las empresas han de elegir a sus proveedores con responsabilidad, seleccionando a aquellos que hayan integrado la sostenibilidad en su negocio.

Asimismo, también deben hacer una apuesta por la circularidad, sustituyendo en sus procesos las materias primas vírgenes por otras recicladas, incorporando procesos productivos más sostenibles, apoyando los productos ecológicos, optimizando sus sistemas de abastecimiento y distribución a partir de vehículos impulsados por energías verdes.

La sostenibilidad como esencia del negocio

A la sociedad ya no le sirve el greenwashing; exige empresas auténticas y responsables. Y para conseguirlo solo hay una vía: integrar el compromiso con el desarrollo sostenible en el corazón del negocio, como una decisión estratégica transversal que forma parte de la propia estrategia de negocio y de la cultura corporativa.

A la sociedad ya no le sirve el ‘greenwashing’; exige empresas auténticas y responsables. Y para conseguirlo solo hay una vía: integrar el compromiso con el desarrollo sostenible en el corazón del negocio.

Es recomendable que como punto de partida se realice un análisis de materialidad, para identificar los aspectos en los que debe incidir la compañía para focalizar su contribución y alinearla con su propósito corporativo.

Así, la empresa no solo será más sostenible, sino también más eficiente, y mejorará su reputación y su atractivo hacia la sociedad y hacia potenciales inversores.

Digitalización y automatización

No podríamos plantearnos el desarrollo sostenible sin la innovación, que es la que hace posible avanzar hacia nuevas formas de consumo, de producción, de suministro energético, de reciclaje y aprovechamiento de los recursos…

A nivel de procesos internos, la digitalización y la automatización también permiten optimizar la actividad de las organizaciones, ganando en eficiencia y evitando malgastar todo tipo de recursos.

En este sentido, cabe destacar la importancia de las propias herramientas tecnológicas que permiten gestionar, medir y reportar las estrategias de sostenibilidad, mejorando la transparencia y facilitando la elaboración de los informes de actividad no financiera.

Divulgación y concienciación

Las empresas son un importante altavoz para dar visibilidad a sus propias iniciativas y campañas de concienciación, con las que motivar a la sociedad y a sus grupos de interés a ser parte del cambio, a remar en una misma dirección para aportar un impacto positivo al planeta.

Empezando por sus propios empleados y continuando por sus clientes y usuarios, sus proveedores, sus accionistas e inversores…

Frenar el cambio climático es tarea de todos, y las empresas deben aprovechar su posición estratégica para influir en la sociedad, mostrándose como ejemplo de buenas prácticas y creando tendencias que contribuyan a conseguir ese gran reto.

Mostrar lo que es posible conseguir con un poco de responsabilidad y esfuerzo resulta de lo más motivador para captar más adeptos y seguir avanzando.

Confiemos en que de Glasgow salgamos con mayores compromisos por parte de los gobiernos y de las empresas respecto al cambio climático. Sus efectos ya los estamos padeciendo. Como nos recuerda su lema, Together for our Planet, la colaboración y las alianzas son claves para cuidar la salud de la Tierra.

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