ESG = integración - Revista Haz

ESG = integración

¿Qué significa ESG = integración? En mis clases del IE, IEB, AFI o BME lo saben, pero necesito recordarlo puesto que esto de la ESG (medio ambiente, social, ético y de gobierno) que provenía de la RSC de hace 20 años, afortunadamente, ha cambiado sustancialmente.

Yo empecé como comercial en oficinas en el Banco Exterior de España (BEX) donde acabé siendo director en una de ellas en Valencia; de allí me fui a banca corporativa de Argentaria en Madrid; luego me trasladé a Panamá como jefe de riesgos, y de allí al equipo de Integración y Fusión de BBVA a principios del 2000.

Al cabo de dos años, pasé al Gabinete de Presidencia donde se creó la unidad de RSC, que, al poco, pasó a depender del área de Comunicación. Una lástima, pero fue muchísimo lo que allí pude aprender. Eran tiempos de voluntariedad, que yo defendía como valor diferencial, pero me di cuenta de que hasta que no fuera preceptivo reportar sobre determinados temas el asunto seguiría siendo mayoritariamente reputacional.

En estos años, ha habido muchísima implicación de Global Reporting Initiative (GRI) y United Nations Environment Programme Finance Initiative (Unepfi) y Carbon Disclosure Project (CDP) y Dow Jones Sustainability World Index (DJSI).

Yo, la verdad, estaba cansado de hacer los mismos informes de sostenibilidad en BBVA y sus filiales -que nadie leía-, pero también temas más bonitos como políticas sectoriales de financiación, o, lo más divertido, los índices de sostenibilidad y sobre todo el DJSI (el menos malo de todos ellos o el mejor sistema de gestión de la ESG), MSCI o el CDP.

Al final, harto del bullshiteo, tuve la gran fortuna de poder ir al Institute of International durante casi tres años a empezar una nueva unidad de Inclusión Financiera, eso sí, en el momento más inoportuno pues era cuando los think tanks de mi nueva ciudad -Washington DC- insistían en que las microfinanzas no eran la mejor fórmula para hacer inclusión financiera frente al mobile money de los mobile network operators con su gran icono que es M-PESA.

Afortunadamente, aunque dos años fuera de plazo, llegó a España la trasposición de la directiva de información no financiera NFRD con la Ley 11 y todo empezó cambiar al obligar a los consejeros a plasmar sus firmas en los Estado de Información No Financiera (EINF) como parte de las cuentas anuales consolidadas y formulados en las mismas condiciones. Este ha sido el gran punto de inflexión.


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Con esta Ley todo empezó a cambiar y, sobre todo, con el Plan de Finanzas Sostenibles de la Unión Europea. Llegó el momento en el que los directores de riesgos, de precios, de estrategia, de compliance, legales (secretarios consejos), los CFO (chief financial officer), los IRO (investor relations officers) y los principales profesionales bancarios tradicionales tenían que incluir las variables ambientales, sociales, éticas y de gobierno corporativo en sus modelos de gestión diarios.

Estamos hablando de 2018/2019 con lo que podemos decir que es brand new. Desde entonces, estos profesionales han ido arrebatando a las áreas de Comunicación, Reputación, Marca o Relaciones Institucionales la coordinación y ejecución de las políticas ESG, del reporting, del pricing, de los riesgos, de los objetivos de negocio alineados con la famosa Taxonomía. Los datos ESG, los objetivos de negocio sostenibles de verdad.

Es toda una revolución que ha sido especialmente violenta en el mundo financiero que es además de gestor de riesgos, el responsable de canalizar los recursos hacia actividades sostenibles o, en el caso europeo, alineados con las actividades más sostenibles e ir abandonando progresivamente las de mayor impacto negativo.

Siempre digo, y muchos lo sabéis, que el Plan de Finanzas Sostenibles de la Comisión Europea es un plan maquiavélico que otorga a los bancos un rol de controladores de actividades que nadie pensaba que les iba a corresponder. Es brutal. Pero no hay marcha atrás y ahora hasta los cuerpos supervisores europeos como la European Banking Authority (EBA), Eiopa o European Securities and Markets Authority (ESMA) siguen dando paso tras paso en una maravillosa y arriesgada carrera hacia adelante y sin olvidar a la propia EFRAG que en materia de reporting lo va a poner muy cuesta arriba a aquellas compañías que no tengan claro su modelo de negocio y los cambios que tendrán que acometer para hacerlos progresivamente más sostenibles.

Cuando hablamos de ESG, hablamos de la integración de las variables ambientales, sociales, éticas y de gobierno corporativo por y para el negocio. Eso es integración. Eso es ESG.

Bueno, pues es por todo ello por lo que digo que ESG es igual a integración. De hecho, ese fue el motivo por el que me sumé al proyecto de NWorld, una consultora financiera y de riesgos que ha apostado por conectar sus verticales de Riesgos y Finanzas, de Operaciones, de Data y Medioambiental con una horizontal que se llama Finanzas Sostenibles y ESG, pero desde las finanzas, la materialidad financiera y los riesgos. Esto les confiere una tremenda ventaja competitiva puesto que lo habitual es que estas unidades -ha pasado en todas las big four– surgieran de las de Medio Ambiente. En realidad, son dos formas de ver este creciente negocio de la integración de los riesgos/oportundades ESG en el negocio.

Yo digo que en breve solo usaremos los ratings ESG de las Credit Rating Agencies tipo S&P, Moodys, Fitch o DBRS; que las verificaciones estarán totalmente incluidas en las auditorías financieras; que el reporting será único y financiero, y, lo más importante, que el negocio sostenible o responsable será hecho por las mismas unidades que han hecho el negocio toda la vida sin esos títulos tan confusos y excluyentes.

Por eso, cuando hablamos de ESG, hablamos de la integración de las variables ambientales, sociales, éticas y de gobierno corporativo por y para el negocio. Eso es integración. Eso es ESG.

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