“Quedarse a media pista”

HAZ1 septiembre 2008

“Nunca impartas una orden si no estás seguro de que la van a cumplir”. Es el único consejo que el patético tirano, dibujado magistralmente por García Márquez en su novela El otoño del patriarca, se atreve a dar a su hijo. Mucho nos tememos que los “principios” que la Junta Directiva de la Asociación Española de Fundaciones ha sometido a debate entre sus asociados entren dentro de la categoría de órdenes que no se pueden cumplir. Y no se pueden cumplir porque, en realidad, no dicen nada que no diga ya la Ley y, por otra parte, no se atreven a descender a detalles más concretos. Resulta un poco redundante recordar a las fundaciones que son organizaciones que deben servir al interés general, que tienen carácter no lucrativo, que deben respetar la voluntad del legislador, actuar con diligencia en la gestión y administración de sus recursos y otras declaraciones del mismo tenor. El sector está reclamando a voces orientaciones mucho más claras sobre cómo hacer operativas esas declaraciones de principios, como por ejemplo: cuáles son los criterios que deben regir el gobierno de los patronatos, qué debe entenderse por transparencia en el sector fundacional, qué supone la rendición de cuentas, cómo proteger los derechos de los donantes, cómo abordar los confl ictos de intereses, etc. De todo eso no se dice nada en el documento y no entendemos porqué. ¿No se sabe? ¿No se quiere? ¿No se puede? En el tenis, como en la vida, se puede jugar en el fondo de la cancha o subir a la red, lo que no tiene sentido es quedarse a media pista. Mucho nos tememos que eso es lo que ha hecho la Junta Directiva de la AEF.

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