Fundaciones públicas: cómo medir el despilfarro

HAZ1 noviembre 2008

L

as fundaciones públicas han proliferado en los últimos años a un ritmo muy fuerte, especialmente en determinadas comunidades autónomas. La razón es sencilla, la estructura fundacional permite a la administración pública una gestión más flexible desde el punto de vista de la contratación. Es, pues, una forma de eludir el férreo control que impone el derecho administrativo y “engordar” el aparato del Estado sin someterlo al control legislativo.

Hace poco saltaba a las páginas de algunos diarios la noticia de que Galicia era la comunidad autónoma con más fundaciones públicas, según los datos recogidos en el Informe Económico-Financiero del Sector Público Empresarial y Fundaciones referenciado a 2006 y hecho público por la Intervención General de la Administración General del Estado (Igae). De acuerdo con ese informe, la Xunta de Galicia posee 69 fundaciones públicas, más que el gobierno catalán y madrileños juntos (28 de Cataluña y 25 de Madrid). A las diecisiete fundaciones que heredó el tripartito en 2005 se han sumado en estos tres años 52 fundaciones más. Esta “fundacionitis” del gobierno gallego ha animado a más de uno a proponer un nuevo indicador para medir el despilfarro en la administración pública: número de fundaciones públicas de la comunidad autónoma / número de habitantes de la comunidad autónoma. No es mala idea.

Comentarios

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.