Funcionarios blogeando, tuiteando y funcionando

Dicen que España es un país de tópicos y quienes lo duden, solo tienen que sacar el tema de la administración pública y sus trabajadores para obtener una buena prueba de ello. Los lugares comunes comenzarán a aflorar en un debate plagado de frases tan socorridas, como que «los funcionarios no funcionan», que «hay que adelgazar la administración» o el famoso «cafelito».

Pero si hay una idea que permanece perniciosamente fija en la cabeza de muchos, es que los funcionarios (léase el personal de la administración pública, ya sea laboral o funcionario, fijo o temporal) no tienen inquietud por hacer bien su trabajo, no están actualizados y, además, permanecen ajenos a la realidad.

Sin poner en duda la existencia de casos de esta índole, hay que decir que los funcionarios –en su mayoría– no son los responsables de un contexto laboral que, efectivamente, sí crea no pocos casos de esas características.

La gobernanza de la administración pública es inestable y parcial, lo cual no beneficia ni a los objetivos de la administración, ni al correcto desarrollo del trabajo de sus empleados, ni a la postre, a los ciudadanos. Los constantes cambios en los procedimientos que posteriormente retornan sobre sí, son una de las grandes pérdidas económicas de la maquinaria pública que, además, genera incertidumbre, desconfianza y severos desequilibrios en la sociedad.

Pero quienes promueven estos cambios no son los funcionarios, sino directivos ajenos a la administración que llegan a ella discrecionalmente bajo eufemismos como «cargo de libre designación» o «asistencia técnica»; sin demasiado interés por conocer lo que se hacía antes de su llegada y acompañados de jugosos salarios que serían el sueño de cualquier funcionario de verdad. A esta situación de «eterno retorno» nunca resuelta, los trabajadores de la administración han de añadir a su frustración diaria los cada vez más escasos recursos con los que poder realizar un trabajo eficiente, además del desgaste que supone su denostada imagen pública.

Pero pese a este entorno profundamente desmotivador, entre los funcionarios abundan las personas con vocación de servicio público, de supervisión en el mantenimiento del procomún y del denominado «estado de derecho», y que demuestran una profunda inquietud por la contención del gasto, la excelencia y la innovación.

Gracias al optimismo, la preparación, la iniciativa, la generosidad y la perseverancia de muchos de ellos la administración pública logra salir adelante proporcionando –de cuando en cuando– ejemplos maravillosos de innovación realizados por empleados que jamás recibirán por ello ni incentivos ni promociones de ninguna clase.

Clásicos literarios 2.0.

Cuando el innovador trabajo de literatura de los alumnos de 3º de la ESO del Instituto de Educación Secundaria Concha Méndez Cuesta de Torremolinos fue recomendado por la RAE a través de su usuario en Twitter (@RAEinforma), la condición de funcionaria de carrera de la persona que lo había impulsado –Aurea Molina (@Aure_Molina)– nunca fue objeto de consideración o relevancia. Aurea intuyó con buen criterio, que las lecturas obligatorias programadas para los alumnos de 3º de la ESO iban a resultar tediosas para ellos. Por eso se le ocurrió buscar como trabajo de evaluación un formato atractivo para los alumnos. De este modo, para el primer trimestre los alumnos elaboraron un periódico digital sobre El Cid, con entrevistas a los personajes, agenda de firmas de espadas firmadas por el Cid, deportes (como torneos de lírica), etc.

Tras el buen resultado de esta actividad, durante el segundo trimestre, los estudiantes se organizaron en grupos y tras leer El Lazarillo de Tormes, adaptaron la obra en sus cuadernos al formato Twitter (140 caracteres).

Posteriormente, en el aula de informática crearon los usuarios en Twitter que representaban a los distintos personajes y durante dos semanas trasladaron sus adaptaciones al ordenador (@Lazarilloiescmc). Una vez terminadas las conversaciones en Twitter entre los distintos personajes, exportaron todo el resultado a Storify para que se pudiera leer ordenadamente y llegar a gente sin cuenta en Twitter. La repercusión fue inmediata; numerosos usuarios comenzaron a difundir y comentar el trabajo y enseguida saltó a los medios de comunicación tradicionales.

Durante el tercer trimestre, los alumnos realizaron un radioteatro con las Novelas ejemplares de Cervantes, que luego compartieron en formato podcast en Internet y editaron a través de Spreaker.com.

Lo último que han hecho los alumnos de Aurea Molina es un contemporáneo «duelo de poetas», con sonetos creados por los estudiantes poniéndose en el papel de Góngora y Quevedo. El trabajo colectivo está publicado en Edu.glogster.com, una plataforma de pago dirigida a profesores, centros educativos y estudiantes en la que se pueden realizar trabajos de forma colaborativa e interactiva.

Recetando tuits y posts

La cura para una administración pública eficiente e innovadora la tiene un médico de familia: el doctor Fernando Casado. Desde mucho tiempo antes que muchos de los denominados gurús 2.0, el doctor Casado gestiona una cuenta en Twitter, @fercasadoc, que comparte con sus pacientes en la puerta de su consulta. A través de este canal los pacientes reciben información sobre temas de interés relacionados con su consulta, enlaces interesantes para pacientes, además de temas de interés social y cultural.

Este funcionario hace esto por iniciativa propia, por compromiso profesional y a pesar de que pasa consulta en un sótano sin ventilación y que incumple con la legislación vigente en lo referente a accesibilidad física: el Centro de Salud Alameda de Madrid.

Este médico tuitea y empodera a sus pacientes gracias a su blog mientras que ve, por ejemplo, cómo el presupuesto en materiales básicos como vendas o Betadine se reduce a un peligroso límite. Además de su cuenta en Twitter, el doctor Casado gestiona el blog La Sala 3 en el que ejerce una ejemplar labor de mediación en su entorno inmediato: su barrio. En su blog, este médico activa el pensamiento crítico sobre la salud de las personas, el sistema sanitario público, la atención al paciente; e incluye recursos para ellos, como enlaces al sistema de cita previa, recursos online sobre salud de interés para pacientes, además de otros recursos del barrio. No resulta extraño pues que este funcionario que receta paseos por el barrio para conocer sus recursos sea el impulsor del hashtag #culturaessalud con el que reivindica una consideración integral del concepto de salud en el centro de Madrid.

Funcionando en red

Además de las numerosas iniciativas impulsadas de forma individual por funcionarios en las redes sociales, existen otras muchas con naturaleza colectiva. No en vano la sensación de no estar solos es una de los mayores alicientes para muchos funcionarios que experimentan la alienación dentro de un sistema enorme e impersonal. Así, Aurea Molina dice que una de las mejores cosas de su experiencia con las redes sociales es haber conocido a través de Twitter, «a muy buenos docentes que se dedican día a día a innovar en sus clases a través de las tecnologías, por eso, quiero destacar que este trabajo realizado con el Lazarillo es una nimiedad comparado con lo que hacen otros profesores», y recomienda el blog de @SilviaGongo, titulado Lenguetazos literarios.

Es muy habitual que los funcionarios que se han decidido a innovar y a emprender dentro de la administración hayan de superar para ello importantes limitaciones internas y externas. Por eso, la Red de Innovacion Pública XIP es un magnífico ejemplo de cómo profesionales de la administración pública se han unido en red y han propuesto unas líneas de trabajo conjuntas para –a partir del conocimiento de la administración– compartir proyectos y buenas prácticas, además de promover el conocimiento de sistemas para aprender de forma conjunta y colaborativa de su experiencia común, con el objetivo de idear nuevos servicios en colaboración con el resto de actores públicos (ciudadanía, proveedores, etc.).

Jordi Graells, coordinador de Contenidos e Innovación en el Departamento de la Presidencia de la Generalitat de Cataluña, defiende que para la evaluación del impacto de la presencia de la administración en las redes sociales y medir beneficios que aporta, es necesario definir unos objetivos de esta evaluación que enlacen con la estrategia de gobernanza abierta como: provocar cambio mediante estrategias colaborativas, conseguir a unos profesionales implicados e incrementar la productividad. Solo así los funcionarios lograrán funcionar e innovar en red sin tener que superar severas barreras, ni que salirse de su entorno de trabajo.

En el momento en que los sistemas de gobierno de la administración trabajen para el sistema y no el sistema trabaje para ellos, solo entonces se podrá decir que verdaderamente se cumplen las reglas del juego de lo público.

Entonces, se podrán implantar sistemas adecuados de medición y evaluación para el personal de la administración pública que promuevan la eficiencia, la innovación y la gestión del inmenso conocimiento colectivo que custodian y gestionan los funcionarios.

Mientras, solo cabe congratularse y esperanzarse cada vez que surge otro nuevo «tuitero solitario».

Por Pilar Gonzalo, @Pilargonzalo
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