Arte y denuncia medioambiental

Ante la pasividad de gobiernos, países, instituciones y empresas, ha surgido una voz que se alza para denunciar la existencia de estas islas de basura de las que nadie parece hacerse responsable.

Se trata de la artista italiana María Cristina Finucci, de paso recientemente por Madrid con motivo de la Feria de Arte ARCO 2014 para presentar su proyecto Whasteland, con el que busca dar visibilidad a la contaminación ambiental y concretamente a la problemática de las islas de plástico.

Su proyecto ha recorrido ya, además de Madrid –donde se ha instalado en el Centro Superior de Diseño, IED Madrid, con el patrocinio de Endesa–, otros lugares del mundo como la sede de la Unesco de París, Venecia y próximamente Roma o Nueva York.

Según explica la artista a Revista Haz, «Whasteland es una obra que engloba diversas acciones que se desarrollan en el tiempo, con el objetivo de dar a conocer la existencia de uno de los fenómenos contaminantes más graves del planeta denominado Garbage Patch«.

«Con este fin he hecho que estas islas de plástico, cuyo territorio mide cerca de 16 millones de kilómetros cuadrados, se conviertan en un Estado al que he llamado Garbage Patch State«, añade La instalación de Madrid ha estado formada por un «lienzo» hecho de botellas de plástico de 12 x 8 metros y suspendido sobre la calle Flor Alta en su cruce con Gran Vía.

En algunas de estas botellas se han puesto semillas que germinarán y donde crecerán flores de geranio, un mensaje de vida y de esperanza. Durante la oscuridad de la noche es cuando la instalación se revela –solo si son fotografiadas con flash, incluso con un simple móvil–, y entonces aparecen las palabras luminosas The Garbage Patch State.

La preocupación de la artista responde al hecho de que este fenómeno no es suficientemente conocido debido a que, en gran parte, es invisible. «El plástico en el mar se degrada con el tiempo perdiendo su forma original y siendo entonces difícil verlo. Y lo que no se ve es casi como si no existiese», remarca. Es por ello que ha decidido fundar ese Estado, «para crear esa imagen concreta que faltaba», explica.

A su juicio, un artista, sobre todo en la sociedad actual, «tiene el deber de poner voz a temas que conciernen a todo el planeta, porque además el lenguaje artístico es uno de los vehículos más potentes que existen». La solución a este inmenso problema de las islas de plástico pasa, en su opinión, por el compromiso de los gobiernos, «que pueden hacer mucho, desde limpiar las costas de basuras, a establecer normas en materia de empaquetado, etc.».

También los medios de comunicación «pueden tener un papel importante en la divulgación del problema«, pero, recalca, «si nosotros mismos no adoptamos un comportamiento más responsable no podremos dejar a nuestros hijos un mundo habitable». Su instalación, el Garbage Patch State, viajará en abril a Roma, y el próximo mes de octubre podrá verse en Nueva York, en el Edificio de Cristal de la sede de Naciones Unidas.

Otros artistas también han hecho uso de sus creaciones para poner de manifiesto su compromiso social y ambiental. El fotógrafo español Daniel Beltrá ha sido finalista del IV Premio Mundial de Fotografía de Sostenibilidad Prix Pictet, apoyado por el banco privado suizo Pictet & Cie, por su serie de fotografías sobre el vertido de petróleo del golfo de México en abril de 2010, tras la explosión de la plataforma Deepwater Horizon Oil de BP.

«Las aguas azules manchadas de petróleo han quedado en mi retina como una pintura grotesca», señala el fotógrafo. La colección de diez fotografías incluidas en su libro más reciente, Derrame, son el resultado de dos meses de trabajo en el golfo de México, tras la explosión de la plataforma de BP que mató a once tripulantes e hirió a diecisiete, convirtiéndose en el mayor vertido de petróleo del mundo.

«La serie revela la obsesiva dependencia de nuestra sociedad por el petróleo. Contaminamos los ecosistemas de los que dependemos aunque nuestro conocimiento e ingenio pueden darnos la posibilidad de un futuro sostenible«, explica Daniel Beltrá sobre su muestra, recordando que «las capas de crudo aún se propagan en el fondo oceánico y hasta el 75% de restos siguen en el golfo».

Daniel Beltrá forma parte de la Liga Internacional de Fotógrafos Conservacionistas. Su trabajo recibió el World Press Photo en 2006 y 2007, el Prince’s Rainforest en 2009 y el Wildlife Photographer of the Year 2011.

Los premios Prix Pictet nacieron en 2008 para reconocer las fotografías que reflejan la importancia de la sostenibilidad global, con especial atención a los problemas sociales y ambientales del nuevo milenio, cada año con un tema distinto, para sensibilizar al público global.

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Laura Martín
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