Economía circular: la hora de los consumidores

En 2019 el Comité Económico y Social Europeo (CESE) ya analizó en un extenso informe el concepto de economía circular enfocada al consumidor, alertando de que, hasta el momento, las acciones para fomentar la circularidad en Europa se habían centrado, sobre todo, en la producción y en el papel de las empresas e industrias, olvidándose del rol del consumidor, “imprescindible” en esta transición hacia un nuevo modelo económico. Pero ha llegado su hora.

El informe del Comité Económico y Social Europeo también detecta otra necesidad prioritaria: la información hacia ese consumidor, muy sensibilizado con los retos sociales y ambientales, pero con pautas de comportamiento muy influenciadas aún por el fenómeno low cost, lo que le hace anteponer a menudo el factor precio a la opción de elegir productos más responsables y sostenibles.

Por esta y otras razones, el CESE apuesta por “una reorientación estratégica a escala europea, nacional y local que promueva nuevos modelos de circularidad” y, sobre todo, que sitúe a los consumidores “en el centro de las políticas públicas”.

“En lo que se refiere al tránsito de una economía lineal a otra circular, hasta la fecha siempre se ha puesto el foco en la producción, y apenas se ha abordado el rol del consumidor, un actor clave para afrontar los retos de la economía circular”, recalca el documento, que alerta sobre la ‘brecha’ entre su plena conciencia de los problemas sociales y ambientales y el comportamiento real a la hora de tomar decisiones de compra de un producto o servicio. Por eso, este análisis defiende que la economía circular 2.0 “se sitúe al lado del consumidor”.

La información, prioritaria para la circularidad

Este estudio, en la misma línea que defienden muchos otros expertos, considera prioritaria la información, pero sobre todo la educación del consumidor, ya que “son factores esenciales para guiarles hacia patrones de comportamiento circular”. Para ello, añade, “es necesario establecer mecanismos para educarles y capacitarles, asegurándose de que reciban una información lo más objetiva posible”.

El Comité Económico y Social Europeo aboga además por el etiquetado facultativo como primer paso hacia el etiquetado obligatorio, es decir, una etiqueta que indique la huella social y ambiental del producto, la conservación de la biodiversidad, el uso eficiente de los recursos o la no utilización de componentes con un alto impacto ambiental, así como su vida útil estimada, la disponibilidad de piezas de recambio o su potencial de reparación.

El informe señala además que, aunque la información y la educación pueden hacer mucho por orientar a los consumidores hacia productos sostenibles, “muchas personas no podrán comprarlos”, por lo que sugiere que los Estados miembros puedan adoptar “un enfoque de recompensa” y que los Gobiernos locales “tengan la opción de aprovechar la contratación pública para apoyar a los proveedores más sostenibles”.

Otras propuestas del CESE para dotar de mayor protagonismo a los consumidores son el impulso a los empleos ligados a las actividades de reutilización, reparación y reciclaje; campañas de información dirigidas, sobre todo, a los consumidores jóvenes; el reconocimiento a municipios, centros educativos, universidades y otras instituciones que involucren a los consumidores en actuaciones de economía circular, o el fomento de las redes de consumo locales y prácticas como el ‘hazlo tú mismo’.

El Comité Económico y Social Europeo aboga por el etiquetado facultativo; una etiqueta que indique la huella social y ambiental del producto, la conservación de la biodiversidad, el uso eficiente de los recursos, así como su vida útil estimada, la disponibilidad de piezas de recambio o su potencial de reparación.

Una recuperación basada en la circularidad

Según explica a Revista Haz la directora de Estudios y Gestión del Conocimiento de Fundación Cotec, Adelaida Sacristán, antes de la pandemia de la covid-19 “ya existía una conciencia ampliamente compartida sobre la necesidad urgente de actuar para afrontar la crisis climática y la degradación ambiental”.

Desde la Unión Europea, el Geen Deal refleja precisamente el compromiso de los Estados miembros para adoptar una nueva estrategia de crecimiento, “que marcará la senda hacia un desarrollo sostenible en las próximas décadas”, apunta.

A su juicio, “los planes de recuperación no pueden apartarse de esa senda porque, una vez superada la crisis sanitaria, los retos ambientales seguirán ahí”. Y en esta línea, el Plan de Recuperación de la UE destinará más del 30% de los fondos movilizados a inversiones verdes, “lo que refuerza la apuesta por un futuro más sostenible”, explica esta experta.

En su opinión, los retos más urgentes a abordar en estos momentos de reconstrucción son “avanzar en la gestión y tratamiento de los residuos para aumentar su recuperación como materias primas secundarias, promover y desarrollar el ecodiseño para favorecer la reutilización de los materiales, y disponer de las personas con la formación y las capacidades adecuadas para implantar modelos circulares”.

“El papel de cada uno de nosotros como ciudadanos y consumidores va a ser fundamental para que ese ‘consumo circular’ contribuya a reducir significativamente los recursos naturales y las materias primeras que se extraen del entorno”, recalca Sacristán, que, sin embargo, cree que “no se trata solo de sustituir el consumo de un producto por su equivalente ‘sostenible’, sino de adoptar hábitos nuevos o que habíamos descartado, y que cambiarán los patrones del consumo lineal en el momento de la compra, durante la utilización, y finalmente cuando desechamos un producto”.

“Hablamos, por ejemplo, de optar por el pago por uso para satisfacer una necesidad, sin poseer el producto; por elegir productos de segunda mano, reacondicionados, o fabricados a partir de materiales reciclados; o por la reparación o la reutilización”, apunta Sacristán entre otros ejemplos, como es elegir fuentes de energía verde para los hogares y llevar a cabo un consumo responsable, moverse en medios de transporte eléctricos o realizar una conducción eficiente.

A juicio de Virginia Ocio de la Fuente, responsable de Economía Circular de Endesa, la economía circular “no es algo que podamos incluir en un manual, sino, más bien, una nueva mirada de cada uno de nosotros como empleados sobre lo que hacemos en el día a día en nuestro trabajo, y cómo no, una nueva mirada sobre nuestro comportamiento como ciudadanos”.

Para que esto se produzca “también tienen que crearse los modelos de negocio que favorezcan estas nuevas formas de consumo y disponer del marco regulatorio adecuado y de un esquema de incentivos que facilite su desarrollo”, explica la responsable de Fundación Cotec, que en estos momentos ultima una nueva edición del Informe sobre el Estado de la economía circular en España, el tercero que publicará esta entidad especializada en el fomento de la innovación y la circularidad, tras los presentados en 2017 y 2019.

Otro ejemplo ilustrativo al que se refiere esta experta es la resolución sobre un ‘mercado único más sostenible’ que aprobó el Parlamento Europeo a finales de 2020 y en el que se aboga por establecer lo que llaman el ‘derecho de reparación’, de forma que cada producto muestre en el etiquetado su índice de reparabilidad.

“La EU busca que, frente a la demanda de nuevos productos, las reparaciones se conviertan en una opción atractiva, sistemática y rentable para el consumidor”. En la misma línea, también en España se ha aprobado recientemente una modificación de la Ley del Consumidor que extiende los plazos de garantía y reparabilidad de los productos.

La formación, información y sensibilización social son cuestiones que van muy de la mano a la hora de impulsar la circularidad. Porque “la formación de los ciudadanos y el acceso a información completa y veraz favorece la toma de conciencia sobre la necesidad de adoptar modelos circulares para resolver la actual crisis climática y medioambiental”, insiste Sacristán, que remarca que “una mayor conciencia social facilita, a su vez, que la acción política encuentre el apoyo público necesario para la adopción de medidas que avancen en la transición hacia una economía circular”.

<p>Premios de la Fundación Endesa a la Ecoinnovación Educativa. Foto: Fundación Endesa.</p>

Premios de la Fundación Endesa a la Ecoinnovación Educativa. Foto: Fundación Endesa.

Implicar al consumidor responsable

El papel que desempeñen las empresas a la hora de implicar a los consumidores en la transición hacia una economía circular y más innovadora será, por tanto, crucial para avanzar en esta línea.

Campañas como #LaAficiónMásSostenible de Endesa, por ejemplo, busca transformar la pasión deportiva en beneficios ambientales, todo ello asociado a la Copa del Rey 2021 de Baloncesto en Madrid.

Con este hashtag Endesa plantea a las aficiones el reto de hacerse con el título de la más sostenible a través en un espacio web donde se aloja un quizz sobre hábitos respetuosos con el medio ambiento con el objetivo de sumar puntos para su equipo.

El equipo que consiga sumar más puntos gracias a su hinchada recibirá como premio la compensación de sus emisiones de CO2 durante los desplazamientos y partidos jugados en casa, a la vez que se apoya la realización de proyectos sostenibles en países en desarrollo. Además, Endesa compensa el gasto energético de los partidos reinvirtiéndolo en proyectos sostenibles, y garantizando que ésta sea una competición neutra en emisiones de CO2.

Otro de los proyectos por los que apuesta la compañía son los Premios de la Fundación Endesa a la Ecoinnovación Educativa, que buscan recopilar las mejores prácticas en materia de educación ambiental enfocada en la preservación y cuidado del entorno.

Los proyectos seleccionados en estos Premios –dirigidos a estudiantes de Secundaria, Bachillerato y Formación Profesional de Grado Medio— deberán estar relacionados con la conservación de la naturaleza y el medio ambiente y obtendrán difusión nacional y europea para fomentar el compromiso con la cultura ecológica y la protección del medio ambiente.

Finalmente, el pasado año Endesa lanzaba Única. Se trata de una tarifa plana de luz y gas natural, es decir, una cuota fija mensual, con la que consumir electricidad 100% verde y gas natural 100% sostenible. Lejos de que esta ‘libertad’ para consumir pueda disparar el mal uso de la energía, Endesa plantea a sus clientes retos para llevar a cabo un uso eficiente. El cumplir con este Plan de Retos no solo beneficia a los consumidores, que ven rebajada su tarifa el mes siguiente, si no, por encima de todo, al medio ambiente.

Parece evidente que la sostenibilidad se ha convertido en una buena oportunidad para que las empresas conecten con los ciudadanos preocupados con el cambio. Así lo demuestra un estudio realizado en 2020 por la consultora Capgemini tras los meses más duros de la pandemia, que señalaba que los consumidores concienciados son también más fieles, algo que las empresas también creen: un 77% de las compañías encuestadas mantenía que la sostenibilidad aumenta la fidelidad, y el 63% consideraba que, además, incrementa los beneficios generados por la marca.

Asimismo, un 79% de los consumidores que participaron en el estudio Consumer Products and Retail: How sustainability is fundamentally changing consumer preferences afirmó estar cambiando ya sus preferencias de compra basándose en estándares de sostenibilidad y hasta un 67% de ellos aseguró ser más consciente de la escasez de recursos naturales debido a la crisis de la covid-19.

“Hasta ahora, muchas organizaciones han considerado el factor de sostenibilidad como algo puramente accesorio”, explicaba Kees Jacobs, vicepresidente del área de Retail y Bienes de Consumo de la consultora, pero “la pandemia ha puesto de relieve el deseo global de autenticidad y responsabilidad, en especial por parte de las grandes empresas”.

Por eso, a la hora de llevar a cabo sus proyectos de transformación para hacer frente a esta etapa de crisis, “deberán poner la sostenibilidad en el corazón de sus esfuerzos”, concluía Jacobs durante la presentación del informe.

Un 77% de las compañías mantiene que la sostenibilidad aumenta la fidelidad, y el 63% considera que, además, incrementa los beneficios generados por la marca.

Cultura circular en las empresas

La respuesta global a los grandes retos ambientales, también globales, es un aspecto en el que existe un consenso prácticamente unánime entre los expertos, y una de las máximas que defiende Ocio de la Fuente: “No es posible abordar estos desafíos con un enfoque que incluya únicamente la descarbonización o la eficiencia, sino que es necesario incorporar también los principios de la economía circular para que sea posible engranar estos retos ambientales con el desarrollo y la evolución de la economía mundial”.

Para ello, señala la responsable de Economía Circular de Endesa, “es imprescindible integrar completamente la economía circular en las actividades y procesos de las empresas, desarrollar un proceso de cambio hacia nuevas formas de producir y consumir y, por supuesto, rediseñar nuestros modelos de negocio”. 

Además, al incorporar los principios de la economía circular en la cultura empresarial “podremos generar un impacto positivo también en el ecosistema con el que interactuamos, proveedores, clientes, universidades, Administraciones Públicas, emprendedores, y al hacerlo así, ejercer un liderazgo agregado”, apunta la responsable de Endesa.

“El principal reto al que nos enfrentamos como compañía del sector energético en los próximos años es la transición energética y la descarbonización, con el progresivo cierre de las centrales de carbón y su sustitución por generación renovable para alcanzar una electricidad libre de emisiones”, recalca esta experta, que se refiere también a la necesidad de abordar la electrificación del sector del transporte y de la edificación, así como la “smartización” de las redes de distribución.

En este sentido, Endesa acaba de presentar ante el Ministerio de Transición Ecológica y el Reto Demográfico (Miteco) una propuesta para desarrollar en España hasta 17 proyectos para impulsar la economía circular -con una inversión asociada de alrededor de 3.600 millones de euros y más de 40.400 nuevos puestos de trabajo- en el marco de la nueva convocatoria de Expresión de Interés (Call for Interest) para fomentar este nuevo modelo económico en el ámbito de la empresa del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia impulsado por el Gobierno tras la pandemia de la covid-19.

Este es el primer paso para que las empresas presenten sus proyectos y puedan acceder a los cerca de 140.000 millones de euros que comprometió la UE para España.

Entre los proyectos presentados por la compañía en esta Call for Interest destacan, por ejemplo, el desarrollo de mecanismos de compensación síncrona en los sistemas eléctricos de Baleares y Canarias para ofrecer una segunda vida a determinados equipos e instalaciones; proyectos para la generación de hidrógeno renovable de As Pontes, Compostilla y Teruel para la generación de empleo y riqueza en zonas de cierre de la actividad térmica de Endesa; la sustitución de apoyos de madera por postes metálicos y poliéster reforzado con fibra de vidrio, o la reconversión de las terminales portuarias de Endesa.

Contenido apoyado por Endesa.
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