El 60% de españoles pide ser evaluado por sus resultados, no por las horas trabajadas

El Grupo Adecco presenta la segunda edición de 'Resetting Normal: redefiniendo la nueva era del trabajo', un informe a nivel mundial que muestra cómo empresas y trabajadores han cambiado sus actitudes y expectativas para poder adaptarse con éxito al periodo de transición, tras los cambios en la manera de trabajar que ha provocado la pandemia.
HAZ2 septiembre 2021

La pandemia de la covid-19 ha cambiado el mundo y, como resultado, ha surgido un nuevo paradigma económico y laboral. Conscientes de ello, en mayo de 2020 el Grupo Adecco lanzó un estudio de mercado en ocho países para proporcionar información sobre las actitudes, comportamientos y perspectivas de los trabajadores sobre el futuro del trabajo.

Fruto de esa investigación original, el Grupo Adecco presenta la segunda edición de Resetting Normal: redefiniendo la nueva era del trabajo, un informe a nivel mundial que recoge datos sobre las percepciones laborales en 25 países en los que opera, entre ellos España.

En palabras de Íker Barricat, director general de Adecco España: “Cada vez es más evidente que no volveremos a la oficina de la misma manera que conocíamos y que el futuro del trabajo es flexible. La pandemia ha acelerado las tendencias existentes hasta el punto de que no se pueden ignorar, y el éxito futuro depende de que las personas nos adaptemos a ellas”.

“Resetting Normal muestra claramente que no hay una solución única para todos cuando se trata de atender las necesidades de los empleados y cada vez vemos más necesario un nuevo estilo de liderazgo que garantice la convivencia exitosa entre los distintos modelos que van a coexistir. Ahora es el momento de empezar a cerrar esta brecha desarrollando y equipando a los líderes y a los trabajadores por igual con las habilidades y capacidades que necesitan para reavivar la motivación y construir una cultura empresarial cohesiva que mantenga y desarrolle una fuerza de trabajo exitosa, resiliente y saludable. Las empresas que sean capaces y estén dispuestas a reconocer y abordar estas tendencias prosperarán, y las que no lo hagan se quedarán atrás en la carrera por el talento”.

Semana laboral: la flexibilidad, imprescindible

Uno de los aspectos clave a contemplar por parte de las organizaciones en la era postpandémica es el fin del horario laboral de 9:00h a 18:00h. El seguimiento de los resultados, no de las horas, surge como la nueva forma más efectiva de medir la productividad.

Antes de la covid-19, la conversación sobre la jornada laboral de cuatro días y el fin de las ocho horas diarias o 40 semanales ya estaba sobre la mesa. Las consecuencias de la pandemia hacen factible la implantación de unos horarios flexibles y tanto empresas como empleados son conscientes de las ventajas que puede traer consigo este tipo de reorganización del trabajo. La flexibilidad es el nuevo estándar en la vida laboral y los trabajadores no quieren renunciar a ella.

Mantener la flexibilidad y la autonomía sobre sus propios horarios es clave para los trabajadores, ahora y en el futuro. En España, el 60% de los profesionales que han teletrabajado han mantenido la flexibilidad y el control sobre su horario durante la pandemia. A nivel global, la media se sitúa siete puntos porcentuales por encima, llegando a un 67%.

De cara al futuro, el 80% de los profesionales nacionales quiere mantener la flexibilidad sobre su propio horario, mientras que la media mundial refleja que son tres de cada cuatro trabajadores los que lo requieren (76%). Si se extraen los datos por países, Rumanía arroja el dato más alto (88%) y Japón el más bajo (53%).

Los empleados también reclaman una semana laboral más corta. La desconexión entre las horas trabajadas y las que se entienden necesarias es evidente en todo el mundo. El 74% de los profesionales españoles y el 63% a nivel mundial trabaja más de 40 horas a la semana, y más de la mitad de ellos (58% en España; 57% a nivel global) afirma que podría hacer el mismo trabajo en menos de 40 horas. Los japoneses son los que más trabajan (el 86% lo hace más de 40 horas a la semana), y solo el 38% asegura que podría hacerlo en menos de 40 horas. En el lado contrario se encuentra Australia, donde únicamente el 46% de los profesionales trabaja más de 40 horas semanales y el 70% dice que podría hacer la misma tarea en menos de 40 horas.

Sin embargo, en este último año tan solo el 22% de los empleados de España y el 27% a nivel mundial se ha planteado reducir el número de días a la semana que trabaja. Los rumanos son los que más han pensado en acortar su tiempo de trabajo (43%). En cambio, en Japón solo el 16% ha tenido en cuenta este aspecto.

Además, con el trabajo flexible avanzando de forma generalizada, el contrato de 9 a 18 horas está desactualizado. Los trabajadores piden ser evaluados por sus resultados en lugar de por las horas dedicadas a trabajar, convirtiéndose en una tendencia que ya estaba en auge en 2020.

Preguntados por lo que esperan de su empresa después de la pandemia, el 73% de los españoles (y el 71% a nivel mundial) cree que dotar al personal de libertad para decidir cuándo y cómo trabajar es indispensable. Este dato es todavía mejor en Rumanía, donde el 87% de los ciudadanos encuestados demanda esta flexibilidad a la hora de organizar su jornada laboral. Por el contrario, menos de la mitad de los japoneses comparten esta visión (48%).

Sin embargo, los trabajadores de España no son muy optimistas y únicamente cuatro de cada diez se muestran ilusionados de cara a cumplir sus expectativas, posicionándose tres puntos porcentuales por encima de la media global (38%).

De cara al futuro, el 66% de los profesionales de España se muestra firme a la hora de confirmar que la oportunidad de trabajar menos días a la semana es trascendental para su vida laboral después de la pandemia. Esto sitúa a España por encima de la media mundial, que es del 60%. Rumanía presenta el dato más positivo, ya que un 85% de los trabajadores de allí considera imprescindible acortar su tiempo de trabajo por semana. En el lado opuesto destaca el dato de Noruega, donde tan solo el 38% opina que es necesario.

Trabajo híbrido como nuevo paradigma

Desde el estallido de la crisis de la covid-19 en el mundo entero, la mayoría de las empresas se han visto forzadas a implantar el teletrabajo. Esta situación ha supuesto un antes y un después, y ahora mismo, el trabajo en remoto ha pasado a ser la primera opción tanto para empleados como para empresas. El mundo ya ha establecido un modelo de trabajo híbrido. Pero, ¿cuáles son las consecuencias?

Los últimos 18 meses han demostrado que el trabajo a distancia no conlleva una pérdida de productividad y que es posible una forma de trabajo más inclusiva y flexible. Los trabajadores de todo el mundo exigen flexibilidad y poder decidir cuándo y dónde trabajar.

La nueva normalidad es universalmente híbrida, así lo confirma más de la mitad de los trabajadores españoles que quiere trabajar de forma remota al menos el 40% de su tiempo. A nivel global, el 53% del personal laboral quiere un modelo de trabajo híbrido.

En España, el trabajo híbrido adquiere más importancia si cabe. Casi seis de cada diez trabajadores españoles quieren trabajar de manera híbrida tras la pandemia, seis puntos porcentuales por encima de la media mundial. El resto de los países encuestados también valora la modalidad laboral híbrida, siendo Japón el que más y China el que menos.

Para el 77% de los trabajadores españoles es trascendental que sus gerentes respalden sus necesidades de teletrabajo. El dato es muy similar si se compara con la media de países a nivel global, donde el 76% considera imprescindible obtener el apoyo de sus mandos superiores. Si se desgranan los porcentajes por países, México se sitúa como líder del ranking mundial con el 88% de su mano de obra dando gran importancia al amparo de los altos mandos.

A pesar de la buena acogida que ha tenido el trabajo a distancia, los empleados también quieren volver a la oficina, pero en sus propios términos. Los datos indican que el 58% de los españoles encuestados declara tener ganas de ver a sus compañeros en persona, en línea con el dato a nivel global (57%).

El entusiasmo de la mayoría por reencontrarse con los compañeros en la oficina contrasta con la ansiedad de otros por la vuelta, y ahí España también muestra un índice porcentual similar a la media mundial (42%).

Las principales reticencias

Si bien es cierto que el trabajo a distancia ha tenido múltiples beneficios, como por ejemplo la conciliación, la realidad es que también ha puesto en duda la productividad de los empleados y el grado de digitalización de las empresas. La productividad ha pasado la prueba y, desde el año pasado, muchos aspectos han mejorado para los trabajadores, en particular sus habilidades digitales.

El 85% de los profesionales españoles (y el 82% a nivel mundial) asegura que, con el trabajo híbrido ya instalado, su productividad se mantuvo igual o mejoró en los últimos 12 meses. Aun así, el 15% confiesa que la ha empeorado, lo que sitúa a nuestro país tres puntos por debajo de la media mundial (18%).

Además, el 84% de los trabajadores españoles afirma ser productivo, lo que supone estar siete puntos porcentuales por encima de la media a nivel mundial (77%). En este aspecto, México destaca con un 90% de profesionales que confiesan sentirse productivos, mientras que Japón arroja los peores datos, con un 32% únicamente.

En cuanto a las competencias digitales desarrolladas, el 66% de los españoles admite haber mejorado sus habilidades digitales, mientras que la media a nivel mundial es del 63%. Brasil se sitúa a la cabeza y el 77% de sus trabajadores confiesa haber experimentado dicha mejora. En contraposición a lo que ocurre en Francia, donde tan sólo un 43% la reconoce.

Impulsando la diversidad

Otro de los aspectos positivos del trabajo híbrido es que impulsa la igualdad. La mayoría de los trabajadores españoles coincide con la media mundial (75%) al creer que el teletrabajo ofrece oportunidades para crear una mano de obra más diversa e inclusiva, y favorece la inserción laboral de las personas con discapacidad. Por encima de este dato se sitúa Rumanía, donde el 87% de los profesionales apuesta por una mejora en el futuro laboral inmediato de los trabajadores con discapacidad gracias al cambio de filosofía empresarial derivado de la pandemia. Muy por debajo, con la misma opinión, se encuentra el 46% de los japoneses.

Viendo estos resultados, parece conveniente pensar que los gobiernos deben centrar todos sus esfuerzos en fomentar la adopción de condiciones laborales flexibles. Así lo piensa el 87% de los españoles y el 79% de los trabajadores a nivel mundial. En esta línea, el mejor dato llega desde Brasil, con un 90% de los profesionales compartiendo dicha opinión. El peor índice lo ofrece Japón (67%).

En vista a los datos de Resetting normal parece que, tras la crisis de la covid-19, el desafío para las empresas no es pequeño: fomentar la diversidad, la igualdad y la inclusión. Además, es necesario disponer de las estructuras y los recursos adecuados que garanticen que esta nueva forma de trabajar, que ya representa el presente, sea parte fundamental del futuro laboral, sin importar la ubicación física de sus empleados.

Las empresas deben considerar un modelo de trabajo híbrido que logre el equilibrio adecuado entre la oficina y el control remoto para todos sus empleados. Sin embargo, el trabajo presencial seguirá desempeñando un papel importante en la próxima normalidad. Las empresas han de tener en cuenta cómo pueden proporcionar un entorno seguro, cómodo y agradable en la oficina para impulsar la comunicación y las relaciones con los compañeros, y desarrollar un sentido de cultura y moral de equipo, en particular, para aquellos que están ansiosos por regresar a la oficina.

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