Digitalización y domótica: así serán las oficinas del futuro

En un momento de grandes transformaciones en nuestra forma de movernos, comunicarnos, pasar tiempo en nuestros hogares y en nuestros lugares de trabajo, la sostenibilidad y el bienestar de los empleados se han convertido en valores clave para la toma de decisiones de cualquier compañía relacionada con el regreso de su plantilla a las oficinas. Pero ¿estos espacios serán los mismos que conocimos antes de la pandemia? Parece que no: la interconexión y la digitalización y domótica va a transformarlos completamente.

Ahora Internet ya no solo conecta a las personas, también está conectando a los objetos. Gracias a lo que se conoce como el Internet de las cosas la red será, en un futuro muy cercano, no solo un espacio para compartir conocimientos y relacionarse socialmente, sino también un lugar en el que millones de dispositivos interactuarán entre sí para dotar de ‘inteligencia’ a todo tipo de espacios.

En el hogar, la domótica es ya una realidad, y en nuestros lugares de trabajo las llamadas ‘oficinas inteligentes’ también están llegando para quedarse, tras la readaptación que se ha producido como consecuencia de la pandemia vivida desde 2020.

En cualquiera de los casos, hogares u oficinas, el potencial de esta revolución digital y tecnológica es enorme: para los hogares en términos de eficiencia, ahorro y ergonomía, y para las empresas en concepto de productividad y competitividad.

Si a esto sumamos las nuevas necesidades de seguridad y salud tras la covid-19, la pregunta es: ¿cómo se van a transformar las oficinas y edificios corporativos para que sean más saludables y sostenibles?, ¿será la eficiencia energética, la domótica, la innovación y las nuevas tecnologías los vectores claves en estos cambios que están por llegar?

Smart building, el futuro de las oficinas

Estudios como Smart office market by product, software & service, office type, and geography – global forecast to 2023, elaborado por Markets and Markets, señalan que el mercado de la ‘empresa inteligente’ está en auge y va a seguir estándolo durante la próxima década.

Y es que, según sus datos, este sector, cuyo valor en 2017 se estimaba en 22.210 millones de dólares, sobrepasará los 46.100 millones en 2023, un crecimiento interanual de casi el 13% que puede responder a factores como “el aumento de la demanda de soluciones de oficina inteligente y redes de sensores para la eficiencia energética, el crecimiento de servicios IoT (Internet of things) para las oficinas, la creciente necesidad de sistemas de seguridad y protección en los lugares de trabajo y determinadas regulaciones gubernamentales favorables”.

Para los expertos en edificación, estos nuevos espacios inteligentes suponen una “revolución” que va a implicar un cambio profundo en la forma de hacer las cosas y de afrontar los retos arquitectónicos tradicionales.

“Un edificio inteligente es aquel que comparte sus recursos eficientemente y provee de una gran experiencia al usuario”, señala en este sentido, Timothy Miscovitch, chief Marketing officer de WTEC, compañía estadounidense de tecnología dedicada a la creación de infraestructuras y soluciones de smart engine, que enumera, entre otras ventajas de este tipo de edificios, el aumento de la productividad en base a un número cada vez mayor de datos, la mejora de la seguridad, la reducción de emisiones y el consumo, e incluso la creación de nuevos modelos de negocio.

Y es que esta y otras empresas especializadas en conectividad de infraestructuras, pese a alertar de que se trata de una meta costosa y aún algo lejana, creen sin duda, que definirá lo que podemos llamar las ‘oficinas del futuro’.

Hasta que esto llegue, las oficinas ‘tradicionales’ deberán plantearse la necesidad de una transformación profunda, ya que las “pequeñas adaptaciones”, alertan, “no serán más que parches temporales ante una realidad de trabajo que se ha quedado obsoleta frente a los retos digitales del futuro”.

Tecnología al servicio de la eficiencia y la sostenibilidad

Todo ha cambiado desde la pandemia: desde nuestra forma de relacionarnos, o de disfrutar del ocio, hasta, por supuesto, nuestra forma de trabajar.

Precisamente, es este aspecto, el de las oficinas, el que parece que más está cambiando o va a cambiar tras las consecuencias de la covid-19. Las empresas buscan espacios más seguros y saludables para sus trabajadores, pero también más sostenibles y eficientes.

En primer lugar, “es fundamental ocuparse del tratamiento adecuado del aire y su gestión en estos edificios”, señala en este sentido Víctor Varela, responsable de Marketing de Endesa X B2B, que pone como ejemplo la solución Comfort Management de la compañía, con la que es posible controlar, no solo la calidad del aire interior, sino también la gestión de los aires acondicionados de forma remota, limitando así el riesgo de contagio y protegiendo la salud de empleados, clientes y proveedores.

“Con la emergencia sanitara nos hemos dado cuenta de lo fundamental que es controlar la calidad del aire que respiramos en todos los establecimiento públicos, como oficinas, hospitales o del sector terciario, y por eso este tipo de soluciones, que permiten medir esa calidad y a la vez gestionar a distancia la ventilación y climatización, son clave, no solo para la protección de las personas, sino también para garantizar el confort y la eficiencia energética en ellos”, explica Varela a la Revista Haz.

En este sentido, este experto recuerda que entre el 30% y el 50% del consumo eléctrico total de los edificios de amplia concurrencia pública se localiza en los sistemas de climatización, y por ello “necesitamos equipos más eficientes y sistemas que permitan monitorizar y controlar la energía de manera dinámica, así como supervisar el funcionamiento de estas máquinas”.

Sí, y gracias a innovaciones como el machine learning o la inteligencia artificial, es posible gestionar de manera dinámica estos equipos para contar siempre con la temperatura óptima en el edificio, asegurar la calidad del aire y conseguir un uso más eficiente de la energía en general.

“Si a esto sumamos otras soluciones digitales como los sistemas de monitorización de consumo energéticos, se cierra el círculo perfecto para hacer de nuestros espacios de trabajo entornos en los que, además de ahorrar, disfrutemos del máximo confort térmico”, añade el experto de Endesa X.

Todo indica que las oficinas del futuro ya están aquí, y aunque este es un cambio que ya venía detectándose desde hace tiempo, ha sido la transformación derivada de la pandemia y las nuevas formas de trabajar lo que parece haber adelantado de forma definitiva unos avances que iban a llegar más pronto que tarde.

“Este cambio ya es el presente”, señala Varela, que explica que todas las empresas, de mayor o menor tamaño, buscan una vuelta a la oficina más ágil y segura, por lo que “en el muy corto plazo soluciones como las que plantea Endesa X se van a adoptar de manera generaliza o se están adoptando ya”.

Electrificación y descarbonización, las otras claves

Endesa X está enfocada a crear soluciones innovadoras, relacionadas sobre todo con la digitalización, la sostenibilidad y la innovación, tres factores clave para el futuro, a los que se suma la eficiencia y el ahorro, tanto de energía como de materias primas.

Para trabajar en esta línea la compañía cuenta con diferentes soluciones: un servicio de estudio y diagnóstico energético para empresas y otro de gestión energética, en este caso una plataforma de monitorización que ayuda a ahorrar y optimizar el consumo.

“Tanto las cumbres climáticas que se están celebrando en los últimos años como los planes gubernamentales de transición apuntan a estos tres vectores, a los que yo añadiría la descarbonización y la electrificación, aspectos clave hacia los que también se dirigen los fondos de recuperación europeos anunciados para paliar las consecuencias de la crisis tras la pandemia, y que se enfocan precisamente en la electrificación de los consumos en materia de climatización  y en introducir mecanismos en esa operación de equipos para ser cada vez más eficientes y evolucionar de manera sostenible”, remarca Varela.

Entre los objetivos de Endesa X está, precisamente, el empoderamiento de los clientes para que cada vez tengan mayor información sobre sus consumos energéticos y, de esta forma, poder ofrecerles soluciones concretas (y personalizadas) de ahorro basadas en sus necesidades, tanto para el hogar (casas domóticas), como a nivel empresas (smart buildings).

“Esto es precisamente lo que facilita el Servicio de Gestión Energética de Endesa X, que recoge información de los consumos energéticos y, a través del big data, permite conocer los patrones de consumo y detectar así anomalías en este, comparando y proponiendo mejoras que, además, no siempre conllevan un coste económico, como es el caso de cambio de hábito de consumo energético o una optimización de su potencia, u otras con mayor impacto y que contemplan inversión y buenos retornos, como adoptar soluciones de autoconsumo renovable o cambios en los sistemas de climatización”, apunta Varela.

La ventaja de este tipo de sistemas es que los clientes pueden conocer cuáles son sus consumos y dónde está la mejora, así como la adaptación a cada caso, ya que las soluciones están pensadas para todas las empresas y se ajustan a las necesidades de cada una y al alcance que necesite.

Es el caso de Comfort Management, que cuenta con una solución para grandes edificios corporativos, pero también para pequeñas oficinas, tiendas del sector retail o bien oficinas bancarias, por ejemplo. Asimismo, el Servicio de Gestión Energética, también es modulable.

“Estas soluciones de Endesa X son plataformas escalables, con mayor o menor alcance, dependiendo de las necesidades y las características de cada empresa”, apunta Varela.

“Sin duda, el vector de la descarbonización y la lucha contra el cambio climático son clave en los ya anunciados fondos europeos para una recuperación que desde la UE han definido como inclusiva, verde y digital”, recuerda Varela, que destaca que estas “son las ideas principales en las que se basará la hoja de ruta de esta recuperación”, que, añade, “deberá ir acompañada de innovación y digitalización”.

A su juicio, estas ayudas económicas, sin duda, “van a ser un driver o catalizador para que las empresas decidan y acometan inversiones para implementar estas soluciones, cuyo desarrollo se va a acelerar gracias a estos fondos”.

Contenido apoyado por Endesa.
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