El comercio, potencial contribuidor con la sostenibilidad en la UE - Haz

El comercio se destaca como un potencial contribuidor con la sostenibilidad en la UE

La industria minorista y mayorista, sector económico clave en la Unión Europea, se encuentra sumida en una acelerada transformación para cubrir las cambiantes demandas de los consumidores y megatendencias como la necesidad de descarbonizar la economía.

Este sector económico comprende casi cinco millones de empresas, aproximadamente una quinta parte de todas las compañías registradas en la UE que, en conjunto, satisfacen aproximadamente un tercio de las necesidades totales de consumo de los hogares europeos, generando unos ingresos anuales cercanos a los 7 billones de euros.

Para lograr que se cumplan los objetivos del Acuerdo de París sobre el cambio climático, tanto el retail como las grandes empresas mayoristas deben desempeñar su importante papel en esa lucha.

Según el informe Transforming the EU retail & wholesale sector elaborado por McKinsey y EuroCommerce, se estima que la cadena de valor del sector contribuye a cerca del 40% de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) de la UE, de las que menos del 5% provienen directamente de las operaciones del sector, mientras que cerca del 95% son provocadas por actividades de la cadena de valor (por ejemplo, agricultura, fabricación y transporte).

El documento describe las ambiciones del sector para 2030 tanto en materia de sostenibilidad, como en digitalización y competencias y talento, y presenta una visión consolidada de los cambios que podrían realizar los minoristas y los mayoristas, incluidas las inversiones que podrían facilitar la triple transformación.

Así, al transformarse en estas tres áreas, minoristas y mayoristas podrán aumentar su capacidad de resiliencia, cumplir sus misiones sociales y medioambientales, y desbloquear nuevas oportunidades de negocio más allá del comercio tradicional.

Los grupos de interés empujan al sector a ser sostenible

Existe cada vez más presión por parte de consumidores, inversores, empleados, reguladores y ONG para acelerar la transformación de la sostenibilidad en el comercio minorista y mayorista.


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Las ONG son más directas a la hora de denunciar lo que consideran malas acciones y pedir cuentas a las empresas, mientras que los consumidores exigen cada vez más opciones sostenibles, ya sea por la preocupación directa por el efecto de las prácticas menos sostenibles en su salud o por la creciente conciencia de la limitación de recursos y la vulnerabilidad del planeta en el que vivimos.

También, crece el número de inversores que adoptan criterios ASG en sus decisiones y canalizan el capital hacia empresas sostenibles, y la sostenibilidad se destaca como un importante valor en la carrera por el talento, por lo que aquellos empleadores que son percibidos como sostenibles tienen más posibilidades de atraer, retener e inspirar a personas con un propósito determinado.

Minoristas y mayoristas ocupan una posición única en sus cadenas de valor como enlace entre los productores y los consumidores, lo cual les da la oportunidad de contribuir y avanzar en la sostenibilidad de su sector.

La clave para el sector es actuar con rapidez y decisión y combinar mejor lo que es bueno para el planeta con lo que es bueno para sus negocios.

Esta transformación podría acelerarse considerablemente mediante la armonización de las normas en toda la cadena de valor y la simplificación de las reglas, lo cual apoyaría no solo al sector minorista y mayorista europeo en sus esfuerzos por promover la sostenibilidad en la cadena de valor, sino también la sostenibilidad de la economía europea en su conjunto.

Acciones y oportunidades para el horizonte 2030

 De aquí a 2030, se calcula que el sector necesita invertir un total de entre 135.000 y 335.000 millones de euros adicionales para la lograr esa transformación de la sostenibilidad, lo que equivale a entre el 0,3% y el 0,9% de sus ingresos.

 Si se lleva a cabo dicha transformación, el sector podría reducir las emisiones de gases de efecto invernadero de alcance 1 y 2 hasta en un 90% para 2030, ser una fuerza impulsora de la descarbonización de alcance 3 y mejorar la circularidad, los esfuerzos para promover la biodiversidad y la eficiencia de los recursos (por ejemplo, aumentando la tasa de reciclaje de plásticos al 70%).

También podría seguir desempeñando un papel activo a la hora de que los consumidores cambien sus comportamientos, proporcionándoles información clara, ampliando las opciones sostenibles y asesorándoles sobre el consumo sostenible.

Se calcula que el comercio europeo necesita invertir entre 135.000 y 335.000 millones de euros hasta 2030 para su transformación sostenible.

Si estos esfuerzos fructifican y minoristas y mayoristas reciben el apoyo adecuado y se comprometen a colaborar en toda la cadena de valor, el sector puede contribuir a promover la agenda de sostenibilidad de la UE en general, mucho más allá de sus propias operaciones.

El sector y sus socios tienen muchas palancas para avanzar y promover la sostenibilidad en sus cadenas de valor que pueden agruparse en tres áreas de acción: operaciones con cero emisiones netas, ofertas sostenibles, y circularidad y gestión de residuos.

Actuar en estas áreas puede aportar múltiples beneficios como: cumplimiento de futuras normativas; aumento de la eficiencia de costes; reducción del impacto negativo de cualquier impuesto sobre el carbono que se introduzca; disminución del impacto de la volatilidad general de los precios de la energía; mejora de la resistencia de la cadena de suministro; diferenciación competitiva para los pioneros que satisfacen la creciente demanda de opciones sostenibles por parte de los clientes; y la oportunidad de hacer que el sector sea más atractivo para los solicitantes de empleo.

El camino a la sostenibilidad tiene algunas barreras

La mayoría de los minoristas y mayoristas europeos emprendieron hace tiempo sus respectivas sendas hacia la sostenibilidad. Sin embargo, no todos los objetivos iniciales eran tan ambiciosos como debían a la vista de la magnitud del reto.

Además, existen una serie de obstáculos y barreras que les impiden alcanzar los objetivos de sostenibilidad con la rapidez y eficacia deseada.

Entre estos obstáculos está la priorización de otras inversiones con un valor actual neto más alto o periodos de amortización más cortos. Otra barrera son los conflictos de intereses relacionados con otros temas clave de la transformación. Por ejemplo, mejoras como la automatización de tiendas pueden generar mayores emisiones de GEI debido al uso intensivo de tecnología, como cámaras, sensores y servidores.

Existen también carencias de capacidad y problemas legales que impiden la colaboración con socios o competidores de la cadena de valor, muy necesaria para reducir las emisiones de GEI de Alcance 3.

La falta de normas, metodologías y etiquetas armonizadas para medir, seguir y comunicar el impacto de la sostenibilidad, o los mayores precios de abastecimiento de productos y envases sostenibles, son otros de los problemas que menciona el informe de McKinsey.

Pero los obstáculos existentes pueden verse superados

Afortunadamente, existen varias soluciones potenciales que podrían ayudar a eliminar los obstáculos existentes y acelerar la transformación sostenible del sector.

La primera de ellas es la regulación. Minoristas y mayoristas afirman que la normativa gubernamental podría armonizarse y simplificarse en todos los países de la UE y fuera de ella, lo que ayudaría a crear unas condiciones equitativas para los productos nacionales y los importados.

Una posible solución para sortear los obstáculos que se encuentra el sector en su camino hacia la sostenibilidad es el acceso a financiación mediante subvenciones y cambios fiscales.

Por su parte, los estándares, normas y metodologías utilizadas y aprobadas para medir y rastrear los impactos sobre la sostenibilidad podrían alinearse y armonizarse en todas las regiones, basándose en las normas existentes y en las que se están desarrollando actualmente.

Otra potencial solución es el acceso a financiación específica como subvenciones, cambios fiscales y asociaciones público-privadas para acelerar la insostenibilidad de las inversiones (CAPEX) para las empresas y minoristas del sector.

Además de lo ya expuesto, existen otros facilitadores intersectoriales basados en el apoyo público indirecto, es decir, apoyo que podría reportar beneficios no solo para el comercio minorista y mayorista, sino para toda la cadena de valor y también para otras industrias.

Entre estos facilitadores estarían infraestructuras públicas (como las de abastecimiento de hidrógeno para vehículos eléctricos, o las dirigidas a la recogida y clasificación de residuos de productos y envases) y la asociación entre instituciones públicas y agentes privados (dirigida a impulsar la investigación, el desarrollo y la innovación en torno a alternativas más sostenibles).

También sería necesario el establecimiento de un espacio seguro para que los minoristas trabajen con sus socios y homólogos de la cadena de valor para diseñar conjuntamente soluciones sostenibles sin ser castigados por infringir normativas antimonopolio.

Por último, las instituciones públicas podrían ayudar a educar a los consumidores en materia de sostenibilidad, por ejemplo, en lo que respecta a la reparación como primera opción (frente a la compra de un nuevo producto), o el impacto de la dieta en su salud y el medio ambiente.

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