COP28: ¿continuidad o punto de inflexión?

La conferencia sobre el cambio climático se celebrará a finales de noviembre con la presión de atender los primeros resultados del ‘balance mundial’, un examen de los avances en esta materia. Líderes y CEO de grandes empresas llaman a los países a la acción.
Ana García Novo15 noviembre 2023

El famoso Protocolo de Kioto (Japón, 1997) para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero o el límite del calentamiento global a 1,50C sobre los niveles preindustriales (París, Francia, 2015) son acuerdos que han provocado cambios profundos en la sociedad y la industria. También son fruto de las COP o Conferencias de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, que cada año reúnen a dirigentes políticos, líderes empresariales, expertos, activistas y científicos de todo el mundo para analizar el estado de la gran cuestión de nuestro tiempo: el cambio climático.

Lo que ocurre con las COP es que son pocas las que se cierran con una sensación de verdadera trascendencia. De que, esta vez sí, el mundo va a plantarle cara al cambio climático con todo lo que tiene a su alcance. En vísperas de una nueva COP, es inevitable preguntarse: ¿Servirá esta reunión como punto de inflexión para cumplir con los objetivos climáticos? ¿Hablaremos de Dubái como lo hacemos de Kioto o París? ¿O habrá que esperar a una próxima COP, cuando nos estamos quedando sin tiempo?

La respuesta no se hará esperar: la COP28 se celebrará en Dubái (Emiratos Árabes Unidos) entre los próximos 30 de noviembre y 12 de diciembre. Sobre la mesa, algunos retos de calado y un reloj climático que avanza de manera inexorable.

El cambio climático es un reto lo suficientemente complejo como para pararse a desarrollar de manera rigurosa los mecanismos que nos permitirán afrontarlo. Sin embargo, es también un desafío que no espera: el objetivo de mantener el calentamiento global por debajo de los 1,50C —que se refrendó in extremis en la COP27 de 2022— puede volatilizarse si no se actúa con la suficiente rapidez, según los expertos.

En ese difícil equilibrio entre rigor y premura se celebran cada año las Conferencias del Clima y la COP28 no será una excepción. Especialmente porque sigue a otra reunión, la COP27, que se celebró en un contexto complejo a causa de la guerra de Ucrania y dejó cierta sensación de decepción, pese a haberse logrado compromisos importantes, como el de mantener el citado objetivo de los 1,50C o el de ayudar con financiación a países afectados por las catástrofes climáticas.


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Respuestas a un balance mundial embarazoso

También existe una diferencia respecto a las últimas reuniones: en la COP28, los países miembros de la ONU tendrán que negociar respuestas a los hallazgos del primer ‘balance mundial’. Se trata de un proceso que evalúa cada cinco años las medidas que se han tomado en materia de acción y apoyo al clima para alcanzar los objetivos marcados en el Acuerdo de París de 2015.

El primer ‘balance mundial’ se presentará oficialmente durante la COP28 y sus resultados no son esperanzadores: el informe concluye que los esfuerzos desarrollados no son suficientes y que son necesarias medidas mucho más ambiciosas en los próximos años. Esta revelación aumenta la presión sobre la COP28, que debería concluir con acuerdos sobre acciones concretas que se deben adoptar cuanto antes para corregir el rumbo revelado por este primer inventario.

“El ‘balance mundial’ acabará siendo un informe más, a menos que los Gobiernos y sus representantes puedan analizarlo y, en última instancia, comprender lo que significa para ellos, y lo que pueden y deben hacer a continuación. Lo mismo ocurre con las empresas, las comunidades y otras partes interesadas”, aseguraba recientemente Simon Stiell, Secretario Ejecutivo de ONU Cambio Climático.

Una llamada a la acción

En este contexto, las presiones para que el encuentro de Dubái se traduzca en compromisos y pasos ambiciosos que permitan cumplir los objetivos se multiplican. Así, el secretario general de la ONU, António Guterres, denunció el pasado septiembre en Nueva York que la acción climática se queda “enana respecto a la escala del reto” y calificó su solución como “urgente”. En la minicumbre sobre el clima previa a la Asamblea General celebrada en octubre, Guterres fue bastante gráfico al describir la situación actual. “La humanidad ha abierto las puertas del infierno”, afirmaba.

También más de cien presidentes y CEO que forman parte de la Alianza de CEOs Líderes por el Clima del World Economic Forum (WEF) han publicado una carta dirigida a los líderes políticos mundiales y otros participantes en la COP28 para que apuesten por “políticas y actuaciones transformadoras”. “Cada fracción de grado cuenta en la carrera hacia el objetivo de cero emisiones netas”, advierte la misiva.

Los socios de la Alianza que firma la misiva, entre los que se encuentra el presidente de BBVA, Carlos Torres Vila, ya se han fijado objetivos individuales de reducción de emisiones de 1,0 Gt (gigatoneladas) de CO2 equivalente para 2030. La carta explica que “la acción humana sostenida para eliminar las emisiones de gases de efecto invernadero tiene el potencial de alterar el curso de la sociedad en relación con el clima”.

El documento llama a la acción a los Gobiernos, de cuyo apoyo dependerá el éxito de las actuaciones por el clima. Concretamente, en su mano está facilitar la solución a una serie de retos que recoge la carta, tales como la lentitud y complejidad de los procesos normativos y administrativos, que acaban por lastrar el desarrollo de proyectos renovables; la ausencia de redes eléctricas preparadas para integrar el creciente peso de este tipo de energías; las limitaciones tecnológicas que ralentizan el desarrollo de soluciones de descarbonización en su fase inicial, y la escasa armonización e interoperabilidad de estándares de divulgación.

Se trata de trabas que dificultan la materialización tanto de las acciones como de las inversiones que requiere una economía libre de carbono. La COP28 aparece como una gran oportunidad para fijar compromisos que permitan solucionarlas.

Más de cien presidentes y CEO de todo al mundo, entre los que se encuentra el presidente de BBVA, han pedido a los líderes que se reunirán en Dubái políticas y actuaciones transformadoras en materia climática.

Cuatro grandes frentes

En este sentido, los firmantes de la carta ponen deberes a los Gobiernos que se reunirán en Dubái, a los que animan a poner en marcha distintas acciones en cuatro grandes frentes:

  • Energías renovables: la carta pide a los gobiernos que impulsen con rapidez estas fuentes de energía e inviertan en la infraestructura de red necesaria. Una labor que, según los firmantes, debe reforzarse con políticas y objetivos que permitan al sector privado mejorar su eficiencia energética. También apuesta por la eliminación progresiva de las subvenciones a los combustibles fósiles de manera justa y equitativa.
  • Prácticas de contratación pública: en este ámbito, la misiva propone fijar objetivos de contratación ambiciosos y basados en la ciencia, que permitan crear motores de demanda y apoyar el desarrollo de las cadenas de suministro.
  • Eliminación de carbono: los firmantes proponen impulsar tanto medios naturales como tecnológicos para suprimir este tipo de emisiones contaminantes. Según recoge la carta, los Gobiernos deberían además fijar objetivos adecuados de retirada de carbono, así como incentivar las inversiones de las empresas mediante un entorno normativo favorable para los mercados del carbono.
  • Divulgación y medición: la carta pide simplificar y armonizar los requisitos de divulgación y medición en materia climática.

Impulsar la transición climática

La COP28 puede ser una ocasión única para dar un impulso a la transición climática, necesaria para lograr los objetivos de descarbonización en un contexto global en el cual la demanda de energía va en aumento.

En este sentido, los líderes de la Alianza por el Clima que firman la carta consideran que el sector privado tiene una gran oportunidad de invertir en esa transición gracias a su poder para movilizar recursos financieros y capacidades técnicas, así como para desarrollar servicios climáticos innovadores y tecnologías de adaptación. Una acción colectiva que puede aportar beneficios muy interesantes, más allá de sus efectos positivos sobre el clima: la carta cifra en 51 millones de puestos de trabajo adicionales los que creará la transición energética antes de 2030.

Aunque la transición a una economía más verde e inclusiva es una gran oportunidad para el mundo, su envergadura requerirá una inversión masiva. Según BloombergNEF, solo en 2022 Europa invirtió 227.000 millones de euros en la transformación hacia una economía baja en emisiones de carbono. Tal y como recuerda Javier Rodríguez Soler, director de Sostenibilidad y Corporate & Investment Banking (CIB) de BBVA,  “para mantener el buen ritmo, la inversión media anual en energías limpias en Europa debe triplicarse durante el resto de esta década y cuadruplicarse a partir de la década de 2030”.

Las enormes dimensiones de esta inversión requieren que se canalice con sumo cuidado. Más allá de las actividades y proyectos verdes, Javier Rodríguez Soler apuesta por apoyar también las áreas más difíciles de paliar.

“Si queremos alcanzar nuestros objetivos climáticos, deberemos ayudar a toda la economía a realizar la transición. En este viaje, el sector financiero tiene una misión fundamental, que en el caso de BBVA hemos definido como poner al alcance de todos las oportunidades de esta nueva era”, resalta el experto.

Tal y como recordaba recientemente el secretario general de la ONU, la COP28 llega en un momento en el que aún estamos a tiempo de tomar medidas. «Todavía podemos limitar el incremento de la temperatura global a 1,50C. Todavía podemos construir un mundo con aire limpio, trabajos verdes y una energía limpia asequible para todos. El camino hacia adelante es claro”, concluye Guterres.

Contenido realizado bajo acuerdo de colaboración con BBVA.
Esta noticia se adhiere a los criterios de transparencia de la Revista Haz.
Comentarios

  1. Excelente trabajo con información de actualidad para apoyo de las investigaciones realizadas en América Laguna y el Caribe.