Desinformación y clima extremo, riesgos más amenazantes para 2024 - Haz

Desinformación y clima extremo, los riesgos más amenazantes para 2024

La última edición de la encuesta ‘Global Risks Report’ del World Economic Forum (WEF), enmarcada en un contexto de aceleración del cambio tecnológico y de incertidumbre económica, muestra cómo el mundo se ve asolado por un dúo de crisis peligrosas: el clima y los conflictos. Esto genera unas perspectivas predominantemente negativas en los próximos años.

El informe del WEF es ya un clásico del mes de enero de todos los años y uno de los documentos que se dan a conocer durante la celebración del Foro de Davos. Se encuentra en su edición número diecinueve y se ha convertido, con la información proporcionada por casi 1.500 encuestas a expertos, en la principal fuente de datos sobre riesgos globales.

Por “riesgo global” se entiende la posibilidad de ocurrencia de un acontecimiento o condición que, de producirse, afectaría negativamente a una proporción significativa del PIB mundial, la población o los recursos naturales.

En el informe de este año se ha contextualizado el análisis a través de cuatro fuerzas estructurales que configurarán la materialización y la gestión de los riesgos mundiales durante la próxima década.

Se trata de cambios a largo plazo en la organización y la relación entre cuatro elementos sistémicos del panorama mundial: trayectorias del calentamiento global y consecuencias para los sistemas terrestres; cambios en el tamaño, crecimiento y estructura de las poblaciones de todo el mundo; vías de desarrollo de las tecnologías de vanguardia, y evolución material de la concentración y las fuentes de poder geopolítico.

A partir de estos elementos, el WEF ha identificado los riesgos globales a considerar en el corto (2 años) y largo plazo (10 años) que se analizarán a continuación.

El riesgo mundial más grave previsto para los próximos dos años es la información errónea y la desinformación, que serán utilizadas para agravar las divisiones sociales y políticas en el planeta.

Dado que se espera que próximamente cerca de 3.000 millones de personas acudan a las urnas en varias economías (incluyendo Bangladesh, India, Indonesia, México, Pakistán, Reino Unido y Estados Unidos), el uso generalizado de la información errónea y la desinformación, junto con las herramientas para difundirlas, podría socavar la legitimidad de los gobiernos recién elegidos.

Figura 1. Fuente: World Economic Forum.

En segundo lugar, dos tercios de los encuestados por el WEF consideran que las condiciones meteorológicas extremas pueden provocar una crisis a escala mundial en 2024, con la expectativa de que la fase de calentamiento del ciclo de El Niño-Oscilación del Sur se intensifique y persista hasta mayo de este año.

Sin embargo, hay discrepancias entre los encuestados sobre la urgencia de los riesgos medioambientales, particularmente la pérdida de biodiversidad y el colapso de los ecosistemas, así como el cambio crítico de los sistemas terrestres. Mientras el sector privado considera estos riesgos como principales preocupaciones a largo plazo, los encuestados de la sociedad civil o el gobierno los priorizan en plazos más cortos

La polarización social, definida como las divisiones ideológicas y culturales dentro de las comunidades y entre ellas, es el tercer riesgo más severo a corto plazo. Esta situación conduce a una disminución de la estabilidad social, bloqueos en la toma de decisiones, trastornos económicos y mayor polarización política.

Además, la polarización social junto con la recesión económica se consideran los riesgos más interconectados (y por tanto influyentes) de la red de riesgos mundiales, como motores y posibles consecuencias de numerosos riesgos.

La rápida integración de las tecnologías avanzadas está exponiendo a un subconjunto más amplio de la población mundial a una posible explotación digital y física. Esto coloca a la inseguridad cibernética como el cuarto riesgo global para los próximos dos años.

Las redes de delincuencia organizada adoptan cada vez más modelos de negocio mixtos que utilizarán las nuevas tecnologías para diversificar la financiación ilícita y fragmentar la presencia física de la delincuencia organizada, lo que planteará riesgos significativos para las personas y las empresas legales y puede conducir a una violencia que desafíe el poder de los gobiernos y amenace el control territorial de los Estados.

Los conflictos armados ocupan el quinto lugar entre los riesgos globales. Como producto y motor de la fragilidad de los Estados, el conflicto armado interestatal emerge como un nuevo elemento clave en la clasificación de riesgos principales a corto plazo.

A medida que la atención de las grandes potencias se extiende a múltiples frentes, el contagio de conflictos es una preocupación clave. Hay varios conflictos enquistados que corren el riesgo de recrudecerse a corto plazo, debido a las amenazas de contagio o a la creciente fragilidad de los Estados, lo que resulta aún más preocupante en el contexto de los recientes avances tecnológicos.

¿Cómo han evolucionado los riesgos globales?

La comparación entre los informes de 2023 y 2024 del WEF revela una consistencia en temas como los riesgos ambientales y la seguridad cibernética, y al mismo tiempo muestra un cambio en las prioridades globales hacia desafíos económicos inmediatos y estabilidad geopolítica.

Este hecho refleja la naturaleza cambiante de los riesgos globales, con algunos que persisten a lo largo del tiempo y otros que emergen o se modifican en respuesta a eventos globales y desarrollos recientes.

Figura 2. Fuente: World Economic Forum.

Al analizar ambos informes y sus riesgos (Figura 2), se observa una continuidad en los riesgos ambientales y climáticos; los eventos climáticos extremos y el daño ambiental a gran escala continúan siendo preocupaciones principales. Esto refleja la urgencia continua en la agenda global para abordar el cambio climático y sus efectos.

Se observan también cambios en la prioridad económica y social. Mientras que en 2023, la crisis del costo de vida y la confrontación geoeconómica estaban en la cima, en 2024, la atención se ha desplazado hacia la falta de oportunidades económicas, la inflación y la recesión económica, lo que sugiere un cambio desde preocupaciones geopolíticas hacia problemas económicos más inmediatos.

La inseguridad cibernética se mantiene como un riesgo en ambos informes, destacando su persistencia como una amenaza global. También, la polarización social se mantiene como un riesgo clave en ambos años, reflejando las preocupaciones constantes sobre la división social y política en diversas sociedades.

En cuanto al enfoque ambiental, mientras que en 2023 los riesgos se centraban en el fracaso de la mitigación y adaptación al cambio climático, en 2024 se enfocan más en la contaminación y los eventos climáticos extremos, indicando un posible cambio en el enfoque de la planificación a largo plazo hacia problemas ambientales más inmediatos y tangibles

Finalmente, la aparición de riesgos como la falta de oportunidades económicas y la inflación en 2024 señala una preocupación creciente por la estabilidad económica global, agravada potencialmente por las secuelas de la pandemia y otros choques económicos globales.


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El panorama a largo plazo no es positivo 

La próxima década marcará el comienzo de un periodo de cambios significativos que pondrán al límite la capacidad humana de adaptación. Los encuestados por el WEF son mucho menos optimistas sobre las perspectivas del mundo a largo plazo en comparación con el corto plazo.

Un 63% de ellos prevén un panorama con sobresaltos y un riesgo elevado de catástrofes mundiales en el mejor de los casos.

33 de los 34 riesgos mundiales ven aumentada su gravedad a largo plazo, reflejando la preocupación de los encuestados por el incremento de la frecuencia o la intensidad de estos riesgos durante el horizonte de diez años.

Como se puede observar en la Figura 1, casi todos los riesgos medioambientales se sitúan entre los 10 primeros puestos de la clasificación para la próxima década. Igual que en los resultados del año pasado, la percepción de la gravedad de la pérdida de biodiversidad y el colapso de los ecosistemas es el riesgo que más empeora, pasando del puesto 20 a corto plazo al tercero.

El cambio crítico de los sistemas terrestres (nº 2) y la escasez de recursos naturales (nº 4) se perciben como riesgos significativamente deteriorados, contribuyendo a su inclusión en el top ten de principales riesgos para los próximos diez años, mientras que el riesgo relacionado con la migración involuntaria asciende al puesto 7 en la próxima década.

La contaminación se mantiene en el décimo puesto. Por el contrario, las catástrofes naturales no relacionadas con el clima (nº 33) se sitúan cerca de los últimos puestos de la clasificación en ambos horizontes temporales, lo que refleja la naturaleza de este tipo de riesgo y su carácter geográficamente aislado.

También son evidentes las preocupaciones en torno a las posibles implicaciones de los recientes avances tecnológicos. Se prevé que los resultados adversos de las tecnologías de IA experimenten uno de los mayores deterioros en gravedad, pasando rápidamente del puesto 29 en el periodo de dos años al 6 en el de diez años, lo que refleja la naturaleza sistémica o incluso existencial de los riesgos relacionados a medida que la IA se integra en los sistemas económicos, sociales y políticos.

A pesar del empeoramiento de las puntuaciones de gravedad a lo largo de este periodo, los riesgos tecnológicos más importantes a corto plazo, la desinformación y la ciberseguridad, descienden en la clasificación, pero se mantienen entre los diez primeros a largo plazo, en los puestos 5º y 8º, respectivamente.

Finalmente, el riesgo de polarización social desciende de la 3ª posición a corto plazo a la 9ª a largo plazo.

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