Buscando el triple impacto positivo de las empresas y cómo lograrlo

Cada vez más empresas en España trascienden los principios de la responsabilidad social corporativa de no causar daño y buscan tener un impacto positivo en lo que hacen y en cómo lo hacen. Estas empresas personifican el mensaje de Gandhi de ser el cambio que queremos ver. Revista Haz habla con algunas de ellas sobre cómo lograrlo.
<p>Las empresas B Corp buscan dejar huella en la sociedad donde se desarrollan. Foto: Artiem Hotels.</p>

Las empresas B Corp buscan dejar huella en la sociedad donde se desarrollan. Foto: Artiem Hotels.

Desde que en 1994 el autor británico John Elkington acuñara el término the triple bottom line para referirse a que las empresas no solo crean (o destruyen) valor económico sino también valor medioambiental y social, muchas empresas se están redefiniendo.

La idea del triple impacto de las empresas chocaba con la concepción imperante de la empresa como entidad puramente productiva y cuyo objetivo era satisfacer la demanda del mercado obteniendo el máximo beneficio posible. Bajo esa concepción, los recursos, incluidos los humanos, se entendían como meros medios para conseguir el objetivo económico. El resultado ha sido un aumento de la desigualdad económica y social, la degradación del medio ambiente y el empeoramiento del bienestar de las personas.

Inicialmente se pensó que el remedio era evitar que las empresas causaran ese daño y surgieron los principios de responsabilidad social corporativa. Pero los problemas sociales, medioambientales y económicos a los que nos enfrentamos han dejado claro que eso no es suficiente. No solo se requiere reconocer y responsabilizarse del problema sino querer ser parte de la solución.

Plataformas empresariales como el Movimiento B a nivel internacional y Sannas a nivel nacional tratan de aprovechar el poder empresarial para hacer el bien, pero no a través de la filantropía sino a través de qué hacen las empresas y de cómo lo hacen.

Ello requiere evaluar y medir el impacto económico, social y medioambiental de las empresas, para lo que trabajan ambas plataformas.


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Los empresarios en este camino coinciden en que tener un impacto positivo a esos tres niveles requiere un cambio de paradigma, tener una visión, mucha motivación, convencimiento, un equipo comprometido, conocimiento técnico, coherencia y salir de la zona de confort. Estas son algunas claves para conseguirlo:

Cambiar la relación con el entorno, las personas y economía

Este replanteamiento consciente se materializa de diferentes formas dependiendo del sector en el que se trabaje. En sAtt Arquitectura, el impacto social lo buscan promoviendo en el diseño y construcción de sus edificios una convivencia colaborativa donde se compartan los cuidados, los espacios e incluso los gastos. En lo económico, tratan de superar la visión cortoplacista imperante y miran a todo el ciclo de vida de un edificio, incluyendo la construcción, uso y desmontaje.

En lo ambiental, en sAtt saben cómo reducir el 56% de las emisiones de las edificaciones creando edificios Passivhaus (en los que las necesidades de calefacción y de refrigeración se reducen un 75%), utilizando materiales renovables como la madera, instalando depuradoras de agua para su reutilización, e instalaciones que produzcan energía, alimentos o alberguen biodiversidad animal y vegetal.

Una de las características del sector turístico es que es estacional. Fiel a su prioridad social de que su personal trabaje feliz, Artiem Hotels ha apostado por desestacionalizar el sector haciendo contratos más largos, lo que les obliga a crear productos nuevos para atraer clientes a lo largo del año.

Entre las iniciativas medioambientales, han desarrollado un parque de fotovoltaica y utilizan la robótica para mejorar el manejo de energía eléctrica con el reto de ahorrar CO2 sin perder confort. Que las personas sean felices y que el entorno esté cuidado va unido a ser rentable económicamente en un “círculo virtuoso que tiene que funcionar” afirma Pepe Díaz, fundador y CEO.

La moda es uno de los sectores más contaminantes. Cuando la diseñadora Sylvia Calvo escuchó en una conferencia que el material más sostenible es el que ya existe, se planteó “qué residuo existe en mi entorno que pueda darle una nueva vida, que sea bueno y que se pueda escalar para tener más impacto”. Inspirada por su experiencia en la industria marítima, encontró en la reutilización de los sacos de café lo que buscaba y fundó la empresa Sylvia Calvo BCN.

Sylvia reconoce que el impacto haciendo prendas únicas hechas a mano usando los sacos es limitado pero su empeño y visión la llevaron a lograr escalar haciendo hilo y tejido de los sacos de café. Gracias a una subvención y en colaboración con el Instituto de Investigación Textil y Cooperación Industrial (Intexter), trituraron los sacos y, tras varias pruebas, dieron con un hilo compuesto de una mezcla de yute, algodón orgánico de deshecho y viscosa tencel que es 100% celulósico, superando los problemas del reciclaje textil para separar las fibras mezcladas y poder reciclarlas.

Potenciar lo local

Una de las formas de potenciar el impacto positivo a nivel económico y social es aliándose con proveedores locales. Sylvia Calvo BCN lo logra trabajando con un taller local de reinserción social y localizando todo el proceso del hilo hasta el tejido a 50 kilómetros de su casa en Sabadell. Para Artiem Hotels, potenciar el producto local es parte de su identidad y marca el valor diferencial de su oferta de servicios y de productos.

Pero no siempre los proveedores están alineados con esta manera de hacer negocios con impacto positivo, por eso Díaz trata de establecer una relación más allá de la transaccional donde poder ir sembrando esta filosofía: “Nosotros no lo vemos como una relación mercantil pura sino que tratamos de establecer una relación a largo plazo como socios”.

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<p>sAtt construye edificios Passivhaus utilizando materiales renovables como la madera. Foto: sAtt.</p>

sAtt construye edificios Passivhaus utilizando materiales renovables como la madera. Foto: sAtt.

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<p>sAtt construye edificios Passivhaus utilizando materiales renovables como la madera. Foto: sAtt.</p>

sAtt construye edificios Passivhaus utilizando materiales renovables como la madera. Foto: sAtt.

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<p>Sylvia Calvo BCN produce moda a partir de sacos de yute de café. Foto: Sylvia Calvo BCN.</p>

Sylvia Calvo BCN produce moda a partir de sacos de yute de café. Foto: Sylvia Calvo BCN.

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<p>Sylvia Calvo BCN produce moda a partir de sacos de yute de café. Foto: Sylvia Calvo BCN.</p>

Sylvia Calvo BCN produce moda a partir de sacos de yute de café. Foto: Sylvia Calvo BCN.

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<p>Artiem Hotels ha creado una habitación solidaria cuyos beneficios están destinados a Cáritas. Foto: Artiem Hotels.</p>

Artiem Hotels ha creado una habitación solidaria cuyos beneficios están destinados a Cáritas. Foto: Artiem Hotels.

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<p>Artiem Hotels cuenta con paneles solares para generar energía. Foto: Artiem Hotels.</p>

Artiem Hotels cuenta con paneles solares para generar energía. Foto: Artiem Hotels.

Tomar decisiones pensando en todos y en el largo plazo

En el movimiento del triple impacto en los negocios se prioriza y valora a los trabajadores y clientes tanto como a los accionistas. Eso requiere tomar decisiones pensando en cómo estas afectan a cada una de las partes y a cada una de las áreas.

Uno de los principios de Artiem Hotels es que en cualquier decisión tienen que ver la manera de beneficiar a todos las partes afectadas como una manera de generar ventaja competitiva. “No buscamos partir la tarta entre muchos sino hacer que la tarta crezca para todos”, afirma Díaz. Esto va unido a otro de sus principios que es no trabajar con una lógica de tener que elegir entre una cosa u otra. “Si las dos cosas son importantes, ¿por qué tenemos que renunciar a una de ellas? Buscamos la manera de tener las dos, lo que nos obliga a pensar de manera diferente e innovar”, apunta Díaz.

Además, el triple impacto busca la sostenibilidad y esta se logra pensando en el largo plazo. En Artiem Hotels establecer prioridades de impacto a futuro les obliga a diseñar estrategias y crear proyectos para llevarlas a cabo. Un ejemplo concreto surgió a raíz del covid. Durante la pandemia vieron cómo crecían las colas del hambre. Ante esta situación decidieron donar los ingresos del primer fin de semana que abrieron tras el estado de alarma a Cáritas para ayudar a las personas sin recursos. El reto era lograr la continuidad de esta iniciativa. Así nació La habitación solidaria, una habitación como las demás pero que el 100% de los ingresos cuando alguien la reserva se dona a la ONG.

Los retos

Hacer que las tres áreas funcionen al mismo tiempo es un reto. Para las empresas pequeñas como Sylvia Calvo BCN las ayudas públicas son muy importantes, pero “a veces llegan a destiempo”, sostiene Calvo. Eso hace que tengan que pedir préstamos para contratar a personal hasta que la ayuda llegue lo que afecta a la sostenibilidad del negocio.

Ayudas para la investigación, asistencia especializada de profesionales con experiencia en emprender y el seguimiento de los programas de emprendimiento de las administraciones, también se consideran requisitos para el éxito.

Desde sAtt se echa de menos que haya una fiscalidad verde que impulse a empresas que busquen minimizar sus emisiones y descarbonizar su actividad. También llevan años reclamando facilidades para sacar adelante proyectos sociales que faciliten, por ejemplo, el acceso a una vivienda digna a los jóvenes.

Para Pepe Díaz hay que saber adaptarse al contexto que hay y pensar primero qué puede hacer uno para ser el ejemplo que quieren ver. Díaz insiste en que no lo hacen por ser buenos sino porque es negocio. “Somos una empresa y queremos demostrar que haciendo esto se puede ser rentable, y cuanto más rentable seamos mejor será el mundo. Ese es el sueño”.

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