¿Cuál es el desempeño medioambiental de España en comparación con otros países?

El recientemente publicado Índice de Desempeño Medioambiental 2024 pone de relieve una serie de retos críticos para la sostenibilidad, desde el cambio climático hasta la pérdida de biodiversidad, y revela tendencias que sugieren que los países de todo el mundo deben redoblar sus esfuerzos para proteger los ecosistemas cruciales y la vitalidad de nuestro planeta. En este ranking ambiental, España ocupa el puesto 21 entre 180 países.

En 2022, en la COP15 de Montreal, más de 190 países asumieron lo que se ha llamado “el mayor compromiso de conservación que el mundo haya visto jamás”. El Marco Mundial para la Biodiversidad de Kunming-Montreal pedía la protección y gestión efectivas del 30% de las zonas terrestres, de aguas continentales y costeras y marinas del mundo para el año 2030, lo que se conoce comúnmente como el objetivo “30×30”.

Aunque sobre el papel se ha avanzado hacia la consecución de este ambicioso plan de proteger el 30% de la tierra y los mares, el último Índice de Desempeño Medioambiental (EPI por sus siglas en inglés) muestra que en muchos casos estas protecciones no han conseguido detener la pérdida de ecosistemas ni frenar las prácticas destructivas para el medio ambiente.

El EPI 2024, realizado por el Centro de Derecho y Política Medioambientales de Yale y el Centro de la Red Internacional de Información sobre Ciencias de la Tierra de la Universidad de Columbia, evalúa y clasifica cada dos años a 180 países en función de 58 indicadores de rendimiento para seguir los avances en la mitigación del cambio climático, la promoción de la salud medioambiental y la salvaguarda de la vitalidad de los ecosistemas.

Sus datos evalúan los esfuerzos realizados por los países para alcanzar los objetivos de sostenibilidad de las Naciones Unidas, el Acuerdo de París de 2015 sobre el cambio climático y el Marco Mundial para la Biodiversidad de Kunming-Montreal, y destacan a los países líderes en sostenibilidad, señalando a los rezagados.

El desempeño climático global es muy mejorable

La clasificación de los países líderes en sostenibilidad, según los datos del EPI 2024, muestra que los mejor puntuados a nivel global son Estonia, Luxemburgo, Alemania, Finlandia y el Reino Unido. Por otro lado, los cinco países con las peores puntuaciones son Vietnam, Pakistán, Laos, Myanmar e India.

En cuanto a cambio climático, el EPI 2024 llega a las mismas conclusiones que la primera evaluación global sobre el progreso hacia los objetivos del Acuerdo de París que se hizo el año pasado y que mostró que estamos lejos de alcanzarlos. A pesar del despliegue sin precedentes de energías renovables, las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) siguen en aumento.

Estonia, Luxemburgo y Alemania encabezan el Índice de Desempeño Medioambiental 2024 como los países líderes en sostenibilidad. Los más rezagados son Vietanam, Pakistán y Laos.

A medida que avanzamos hacia un territorio climático incierto, el riesgo de alcanzar puntos de inflexión irreversibles en el sistema climático del planeta crece.

Aunque cada vez más países están reduciendo sus emisiones de GEI, el análisis del EPI 2024 revela que solo cinco países (Estonia, Finlandia, Grecia, Timor Oriental y el Reino Unido) han reducido sus emisiones al ritmo necesario para alcanzar cero emisiones en 2050.

En cambio, las emisiones de las principales economías mundiales disminuyen demasiado lentamente, como en Estados Unidos, o siguen aumentando, como en China, India y Rusia.

En Dinamarca, por ejemplo, la tasa de descarbonización se ha ralentizado en los últimos años, lo que evidencia que los beneficios iniciales de políticas como la transición de generación eléctrica del carbón al gas natural y la expansión de energías renovables no son suficientes por sí solos.

Reducir las emisiones al ritmo requerido demandará inversiones significativas y continuas en energías renovables, la transformación de los sistemas alimentarios, la electrificación de edificios y transporte, y el rediseño de las ciudades.

<p>Índice de Desempeño Medioambiental 2024 con los resultados obtenidos por 180 países tras evaluar 58 indicadores. Fuente: Universidad de Yale.</p>

Índice de Desempeño Medioambiental 2024 con los resultados obtenidos por 180 países tras evaluar 58 indicadores. Fuente: Universidad de Yale.

España, una de cal y otra de arena

En la clasificación general del EPI 2024, España se sitúa en la posición 21 con una puntuación de 64,2, la cual refleja un desempeño relativamente bueno, aunque hay margen para mejoras en diversas áreas ambientales clave.

En términos de mitigación del cambio climático, España ocupa el puesto 18 en general y el 12 dentro de la región del llamado por el informe Oeste Global con una puntuación de 57,2. Este ranking regional destaca los esfuerzos de España por reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero, aunque todavía está por detrás de varios de sus pares regionales.

Una de las áreas donde España sale mejor puntuada es en el suministro de agua potable y saneamiento donde ostenta el puesto 19 de la categoría (91,6 puntos), reflejando una alta calidad en la provisión de estos servicios esenciales. Esa clasificación es un indicativo de la efectividad de las infraestructuras y políticas en este sector crucial para la salud pública.

En la categoría de biodiversidad y hábitat, España se encuentra en la posición 26 (67,3 puntos). Esta clasificación sugiere que, aunque España ha realizado esfuerzos considerables para proteger sus ecosistemas y hábitats, todavía enfrenta retos significativos. La biodiversidad es un componente crucial de la salud ambiental y los esfuerzos continuos serán necesarios para mejorar en este ámbito.

En cuanto a los puntos más débiles, el desempeño medioambiental de España en el sector de la pesca es muy mejorable. El país está en el puesto 125 (33,7 puntos) demostrando un bajo rendimiento junto a países europeos con operaciones de pesca industrial sofisticada como Bélgica, Holanda, Portugal o Italia. Esta baja clasificación destaca la necesidad de políticas más estrictas y sostenibles en la gestión de los recursos marinos para prevenir la sobreexplotación y proteger los ecosistemas acuáticos.

También, en la clasificación de bosques, España desempeña un papel pobre con el puesto 97 (44,5) puntos, justo en el medio de la tabla de clasificación en la que casi 50 países no tienen datos disponibles, y en la clasificación de agricultura obtiene el puesto 89 (54,1 puntos).

España ocupa el puesto 21 de 180 países en el ranking ambiental de 2024 con una puntuación de 64,2. El suministro de agua potable y saneamiento es una de las áreas en las que obtiene mejores notas.

Países ricos vs. países pobres

Las puntuaciones del EPI 2024 muestran una correlación positiva con la riqueza de un país, aunque a partir de cierto punto, el incremento de la riqueza genera rendimientos decrecientes. Sin embargo, en cualquier nivel de desarrollo económico, algunos países se desempeñan mejor que otros, mientras que algunos se quedan atrás.

El índice, con su amplio conjunto de parámetros que cubren una variedad de cuestiones ambientales, revela que ningún país puede considerarse completamente sostenible. La riqueza permite a las naciones invertir en infraestructuras para proveer agua potable, gestionar residuos de manera segura y expandir rápidamente las energías renovables.

Sin embargo, también lleva a un mayor consumo de recursos y sus consecuentes impactos ambientales, como una mayor generación de residuos, emisiones de gases de efecto invernadero y degradación de ecosistemas.


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Muchos países que obtienen puntuaciones altas en ciertos parámetros relacionados con la vitalidad de los ecosistemas, como la contaminación por pesticidas y fertilizantes en la agricultura, la integridad de los paisajes forestales y el uso de métodos de pesca destructivos, lo logran porque sus economías están estancadas y subdesarrolladas.

Para obtener mejoras significativas, los países en desarrollo deben evitar repetir los errores de aquellos que siguieron un camino contaminante e insostenible hacia la industrialización.

Por su parte, los países ricos deben desvincular su consumo de la degradación ambiental y utilizar su riqueza para ayudar a los países en desarrollo a avanzar hacia un desarrollo verdaderamente sostenible, preservando su biodiversidad y otros bienes comunes en beneficio de toda la humanidad.

Como otro de los resultados de interés del informe, el EPI 2024 señala que persisten importantes lagunas de datos que presentan serios desafíos para la formulación de políticas informadas y basadas en evidencia, destacando la falta de datos estandarizados y de alta calidad sobre la gestión de residuos sólidos, residuos tóxicos y aguas residuales a nivel mundial, especialmente en los países en desarrollo.

Además, el mundo sigue careciendo de datos robustos sobre la protección de humedales, praderas y otros ecosistemas cruciales, que aún son difíciles de caracterizar mediante tecnologías de teledetección.

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