Las pymes españolas ante la financiación sostenible: los pros y los contras

La financiación sostenible (vinculada a cuestiones ambientales, sociales y de gobernanza) se ha convertido en una herramienta esencial para las pequeñas y medianas empresas en España, permitiéndoles no solo crecer económicamente, sino también contribuir al desarrollo social y ambiental del país. Sin embargo, existen barreras que dificultan el acceso de las pymes a esta financiación.

Las pymes son el motor de la economía española, representando aproximadamente un 75% del empleo y un 65% del PIB nacional. No obstante, muchas de estas empresas enfrentan dificultades para acceder a los recursos financieros necesarios para adoptar prácticas sostenibles. Este desafío se ve agravado por la falta de conocimiento sobre las opciones de financiación sostenible disponibles y los beneficios asociados.

Según el estudio La financiación sostenible para pymes en España realizado por Spainsif y el Pacto Mundial de la ONU España, la financiación sostenible ha crecido un 1% en España en 2023, alcanzando un total de 68.780 millones de euros. Por otro lado, los préstamos y créditos sostenibles crecieron un 11%, alcanzando los 33.328 millones de euros. A pesar de este crecimiento, la mayor parte de esta financiación ha beneficiado a grandes empresas, dejando un amplio margen de mejora para que las pymes accedan a estos recursos.

La Unión Europea ha implementado una serie de políticas y directivas para impulsar la financiación sostenible, por lo que, para que las pymes puedan aprovechar estas oportunidades, es fundamental que se adapten a estas nuevas normativas y requisitos de sostenibilidad y que aprovechen las oportunidades que representan.

El marco legislativo se ha ampliado considerablemente

Según destaca el estudio mencionado, el crecimiento de la financiación sostenible en Europa en los últimos años ha sido impulsado, principalmente, por el Plan de Acción de Finanzas Sostenibles de la Unión Europea. Este plan tiene como objetivo crear un marco regulatorio que fomente la inversión en actividades económicas sostenibles y la transición hacia una economía climáticamente neutra para el año 2050, en línea con los objetivos del Acuerdo de París.

Una de las piezas clave de este marco es la Taxonomía Ambiental de la UE, que define qué actividades económicas pueden considerarse sostenibles y que proporciona una base común para que inversores, empresas y gobiernos canalicen sus recursos hacia actividades que contribuyan de manera efectiva a la sostenibilidad ambiental.

La Directiva de Información sobre Sostenibilidad Corporativa (CSRD) y los Estándares Europeos de Reporte de Sostenibilidad (ESRS) son también componentes esenciales, que requieren que las grandes empresas y, eventualmente, las pymes cotizadas, divulguen información detallada sobre su desempeño en sostenibilidad.

El impacto de estas políticas ya se está viendo en el aumento de los flujos de financiación hacia proyectos sostenibles. Según el estudio, el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia (PRTR) de la UE ha sido particularmente eficaz, destinando cerca del 90% de sus fondos a proyectos que cumplen con los criterios de sostenibilidad establecidos por la taxonomía.

Los préstamos y créditos sostenibles han crecido un 11% en 2023, superando los 33.000 millones de euros, pero las principales beneficiarias de esta financiación son las grandes empresas.

En el ámbito nacional, España ha seguido de cerca las directrices europeas, implementando sus propias medidas para fomentar la financiación sostenible. El Gobierno español ha canalizado importantes recursos hacia la financiación sostenible a través de programas como el citado PRTR y el Mecanismo de Recuperación y Resiliencia (MRR). Estos programas incluyen incentivos en forma de subvenciones y condiciones especiales en precio y plazos, siempre que se cumplan los requisitos de sostenibilidad.

Por ejemplo, el Instituto de Crédito Oficial (ICO) ha desempeñado un papel fundamental en la canalización de aproximadamente 40.000 millones de euros en varios instrumentos de financiación para Pymes, destacando la Línea ICO Verde, que proporciona 22.000 millones de euros específicamente para inversiones sostenibles.

Además, se ha implementado el principio de “no causar daño significativo” (DNSH) derivado del reglamento 2020/852 sobre la taxonomía europea, que obliga a evaluar todas las inversiones y proyectos financiados para asegurar que no perjudiquen significativamente ninguno de los seis objetivos ambientales principales.

Caracterización de la financiación sostenible en España

El estudio de Spainsif y el Pacto Mundial proporciona una visión detallada sobre cómo las diferentes entidades financieras en España están adoptando la financiación sostenible para las pymes.

Las grandes entidades financieras en España están integrando criterios de sostenibilidad en toda su gama de productos financieros, aunque en muchos casos no existe una oferta específica para pymes. Estas entidades se centran principalmente en la financiación de proyectos medioambientales y suelen emitir bonos verdes para captar fondos destinados a estos proyectos.

Las entidades financieras medianas, por su parte, desarrollan estrategias de financiación sostenible enfocadas en pymes, autónomos y familias, con un énfasis en proyectos relacionados con el cambio climático, tecnologías limpias, eficiencia energética y movilidad sostenible.

Las cajas rurales han destacado por incorporar criterios explícitos de sostenibilidad, ofreciendo financiación para pymes y autónomos con actividades ligadas al sector agroalimentario y al ámbito rural. Estas cajas también emiten bonos sociales para financiar proyectos en sectores como la economía social y para apoyar regiones con altas tasas de despoblación y desempleo.

Entretanto, la banca ética y las microfinancieras tienen una misión fundamentalmente basada en la sostenibilidad y el impacto social, centrando sus esfuerzos en la inclusión financiera de colectivos vulnerables y en la financiación de proyectos sostenibles en países en desarrollo.

Una de las principales ventajas de la financiación sostenible para las pymes es el acceso a condiciones financieras más favorables, como tasas de interés más bajas y plazos de amortización más flexibles, lo que puede mejorar su competitividad.

El estudio revela que hay tres principales tipos de ofertas de financiación sostenible disponibles para las pymes: financiación finalista dirigida a proyectos específicos elegibles según criterios de sostenibilidad; financiación de propósito general ligada al cumplimiento de indicadores de sostenibilidad, y financiación de papel comercial a corto plazo con condiciones ventajosas si se cumplen criterios de sostenibilidad.

En términos de ventajas, la financiación sostenible puede ofrecer tasas de interés y comisiones más bajas, mayores plazos de devolución, y mayor flexibilidad en los calendarios de amortización. Sin embargo, no todas las entidades ofrecen estas bonificaciones. Además, el acceso a esta financiación está condicionado a la presentación de métricas de sostenibilidad, como la reducción de emisiones de CO2 o la eficiencia energética, lo que puede suponer un problema adicional para las pymes.

El estudio también destaca la importancia de la formación en sostenibilidad para los gestores de entidades financieras. Se ha realizado un esfuerzo significativo para formar al personal en estos temas, asegurando que puedan asesorar eficazmente a las pymes sobre cómo cumplir con los requisitos de sostenibilidad y aprovechar las oportunidades de financiación disponible.

Retos y oportunidades para las pymes 

Este tipo de financiación para pymes no está exenta de retos y oportunidades clave que afectan tanto a las empresas como a las entidades financieras. Estos factores son cruciales para comprender cómo mejorar el acceso a la financiación sostenible y maximizar su impacto positivo.

Uno de los principales retos que enfrentan las pymes es la falta de conocimiento sobre la sostenibilidad y los beneficios de la financiación sostenible. Muchas empresas no comprenden plenamente el cambio de mentalidad necesario para integrar prácticas sostenibles, lo que resulta en una menor demanda de estos productos financieros.

La complejidad de los requisitos de sostenibilidad también es un obstáculo significativo. Las pymes a menudo carecen de los recursos y el personal especializado para cumplir con las exigencias, como la presentación de métricas de sostenibilidad y la implementación de sistemas de reporte de impacto.

La falta de conocimiento sobre sostenibilidad, la burocracia y la complejidad de los requisitos son los principales obstáculos que enfrentan los pymes para acceder a este tipo de financiación.

Además, la percepción de la burocracia asociada con la obtención de financiación sostenible puede desalentar a las pymes. Los trámites y el cumplimiento de los requisitos pueden parecer una carga adicional que no compensa los beneficios financieros obtenidos.

A pesar de estos retos, la financiación sostenible ofrece numerosas oportunidades para las pequeñas y medianas empresas. Una de las principales ventajas es el acceso a condiciones financieras más favorables, como tasas de interés más bajas y plazos de amortización más flexibles. Estos beneficios pueden mejorar la competitividad de las pymes al reducir sus costos financieros y permitirles invertir en proyectos sostenibles que generen ahorros a largo plazo.

La financiación sostenible también puede abrir nuevas oportunidades de mercado. Por ejemplo, las pymes que adopten prácticas sostenibles pueden mejorar su reputación y atraer a clientes e inversores que valoran la responsabilidad ambiental y social, particularmente en sectores como el agroalimentario.

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