Migraciones climáticas: un desafío global en busca de soluciones - Revista Haz

Migraciones climáticas: un desafío global en busca de soluciones

Las migraciones climáticas, provocadas por cambios ambientales drásticos e impredecibles, transforman la vida de millones de personas en todo el mundo, que se ven obligadas a abandonar sus hogares en busca de seguridad y nuevas oportunidades.

Dos informes recientes ayudan a entender los impactos del cambio climático en las poblaciones vulnerables. El primero, Explicador sobre migración por motivos climáticos del Consejo de Migración Climática (CMC), busca profundizar en los conceptos y cifras clave que definen la relación entre la crisis climática y el movimiento de personas. El segundo, World Migration Report de la Organización Mundial para la Migración (IOM), expone los cambios en la migración y movilidad a nivel mundial.

Para entender mejor las migraciones climáticas, es esencial considerar algunas definiciones básicas. La migración climática se refiere al movimiento de personas que, debido a cambios ambientales causados por el cambio climático, se ven obligadas a dejar sus hogares, ya sea temporal o permanentemente, dentro de sus países o a nivel internacional.

El desplazamiento por desastres implica que las personas se ven forzadas a abandonar sus hogares debido a fenómenos naturales inmediatos y predecibles, como huracanes o inundaciones.

Estos movimientos no solo plantean desafíos logísticos y humanitarios, sino que también agravan las desigualdades preexistentes, afectando desproporcionadamente a las comunidades menos resilientes y poniendo en riesgo los derechos humanos fundamentales.

También es importante considerar dentro de la problemática de las migraciones climáticas la reubicación planificada, proceso organizado donde comunidades enteras son trasladadas de áreas de riesgo a lugares seguros, y la existencia de las llamadas poblaciones inmóviles que son aquellas que, debido a la falta de recursos o decisiones personales, permanecen en zonas amenazadas por el cambio climático, incluyendo hogares sin recursos para moverse y comunidades que eligen quedarse en sus tierras ancestrales a pesar de los riesgos crecientes.

Tal y como señala el informe de la CMC, evaluar el impacto del cambio climático en los desplazamientos humanos presenta una gran complejidad. La tarea de cuantificar con precisión el número de migrantes y distinguir los factores climáticos es difícil debido a la naturaleza multifacética de la mayoría de las migraciones.

No todas las personas afectadas por el cambio climático tienen la capacidad o la oportunidad de moverse, y algunas comunidades pueden ser desplazadas repetidamente del mismo lugar. Asimismo, es esencial manejar las proyecciones futuras con cautela para evitar interpretaciones erróneas y el uso indebido de las cifras, ya que una variedad de factores afecta la interacción entre el cambio climático y la movilidad humana.


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Con datos del pasado reciente, entre 2018 y 2022, el Observatorio de Desplazamiento Interno registró un promedio anual de 26 millones de nuevos desplazamientos debido a desastres naturales. Y solo en 2022, se registraron 32,6 millones de nuevos desplazamientos por esta misma razón, con inundaciones y tormentas como principales causas, representando el 59% y el 31% respectivamente.

En cuanto a estimaciones a futuro, el Banco Mundial proyecta que, sin acciones climáticas adecuadas, más de 216 millones de personas podrían convertirse en migrantes internos para 2050 en regiones como América Latina, Europa oriental, Asia central, África subsahariana y Asia oriental y el Pacífico.

Actualmente, 110 millones de personas viven en zonas costeras de baja altitud, pero se estima que esta cifra podría aumentar a mil millones en 2050. Este crecimiento exponencial de las poblaciones costeras vulnerables a la erosión costera en las próximas décadas destaca la dificultad de prever las complejas implicaciones y dinámicas migratorias derivadas de los factores climáticos desestabilizadores.

Finalmente, el área considerada como nicho climático humano, es decir, la parte del planeta más adecuada para la vida humana, se reducirá drásticamente bajo condiciones de cambio climático severo. En 2023, el cambio climático ya ha desplazado a aproximadamente una décima parte de la población mundial fuera de este nicho.

Para 2100, los actuales escenarios de emisiones y un calentamiento global de 2,7 °C podrían hacer que un tercio de la población mundial quede fuera del nicho humano, subrayando la gravedad de las posibles consecuencias futuras del cambio climático si no se toman medidas drásticas.

32,6
millones

de nuevos desplazamientos se produjeron solo en 2022 por desastres naturales.

Deben ser abordadas bajo un enfoque de derechos humanos

Los millones de personas desplazadas por el cambio climático se enfrentan a la pérdida de sus hogares, medios de subsistencia y redes de apoyo. Estos desplazamientos exacerban la vulnerabilidad de las personas, exponiéndolas a riesgos de explotación, abuso y enfermedades.

Los más afectados suelen ser los grupos más vulnerables, como mujeres, niños, ancianos y minorías étnicas, quienes sufren desproporcionadamente las consecuencias.

Por lo tanto, para abordar adecuadamente las migraciones climáticas, es crucial adoptar un enfoque basado en derechos humanos. Esto implica garantizar que todas las personas desplazadas o en riesgo de desplazamiento puedan disfrutar de sus derechos básicos, como salud, educación, vivienda y protección contra la explotación y la violencia, independientemente de su situación de movilidad.

Las políticas deben, en consecuencia, centrarse en proporcionar protección y asistencia a los desplazados y asegurar que quienes deciden permanecer en sus hogares puedan hacerlo de manera segura y digna.

El enfoque basado en derechos humanos reconoce que el cambio climático afecta de manera desigual a las comunidades más pobres y marginadas. Así, es esencial fortalecer la resiliencia de estas comunidades mediante sistemas de alerta temprana y prácticas sostenibles.

Además, las estrategias de adaptación y resiliencia no solo deben centrarse en prevenir desplazamientos, sino también en proporcionar opciones seguras y dignas para quienes deben migrar. Esto incluye crear vías migratorias seguras y apoyar la integración de migrantes en las comunidades de acogida.

También es fundamental contar con una financiación adecuada para la resiliencia. Las comunidades en la primera línea de la crisis climática a menudo carecen de los recursos necesarios para implementar medidas efectivas. Por lo tanto, es esencial que los gobiernos y las organizaciones internacionales proporcionen el apoyo financiero y técnico necesario para fortalecer la resiliencia local.

Las personas desplazadas por el cambio climático requieren un enfoque integral que aborde tanto sus necesidades inmediatas como a largo plazo.

El enfoque basado en derechos humanos reconoce que el cambio climático afecta de manera desigual a las comunidades más pobres y marginadas y es esencial fortalecer su resiliencia mediante sistemas de alerta temprana y prácticas sostenibles.

Las legislaciones son insuficientes para abordar la crisis

Aunque no existe un convenio internacional específico sobre migración climática, varios marcos legales y políticos abordan aspectos relacionados.

Los Principios Rectores de los Desplazamientos Internos de 1998 proporcionan directrices clave para la protección de las personas desplazadas dentro de sus países. Asimismo, el Pacto Mundial para una Migración Segura, Ordenada y Regular, adoptado en 2018, incluye recomendaciones para asegurar la movilidad humana en contextos de desastres y degradación ambiental.

Además de los marcos anteriores, centrados en los derechos humanos y la movilidad humana, la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) también aborda la movilidad humana en el contexto del cambio climático. En particular, las recomendaciones de 2018 del Grupo de Trabajo sobre Desplazamiento buscan prevenir el desplazamiento y atender las necesidades de las poblaciones en movimiento.

Estos instrumentos son fundamentales para establecer normas y directrices, sin embargo, su eficacia depende de la implementación a nivel nacional. Por lo tanto, es esencial que los países integren estos marcos en sus políticas y leyes para garantizar la protección de los migrantes climáticos.

El IOM subraya en su informe la importancia de un enfoque coordinado para abordar la migración climática. Los gobiernos deben colaborar con organizaciones internacionales, la sociedad civil y el sector privado para desarrollar políticas que respondan a las necesidades inmediatas de los desplazados y fortalezcan la resiliencia a largo plazo de las comunidades afectadas.

Por último, la cooperación internacional y el intercambio de buenas prácticas se convierten en acciones esenciales para poder enfrentar los desafíos de la migración climática. Aunque no existe un convenio internacional específico sobre migración climática, varios marcos legales y políticos abordan aspectos relacionados.

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