VioPet ayuda a mujeres maltratadas que temen venganza sobre sus mascotas

Una de cada dos víctimas de violencia de género no abandona a su agresor por temor a lo que pueda ocurrir con su mascota. A través de una red voluntaria de casas de acogida, el programa VioPet ha ofrecido un espacio seguro a los animales de más de 360 mujeres en el último año y medio.

María -nombre ficticio- retrasó durante meses la decisión de abandonar a su maltratador porque temía que tomara represalias contra sus dos perras, a las que no podía llevarse con ella. “Cuando le decía que me iba a ir, amenazaba con matarlas, porque sabe que son parte de mí”.

Hasta que descubrió VioPet, el programa de acogida temporal de mascotas de mujeres víctimas de violencia de género lanzado a nivel nacional en marzo de 2020 por la Dirección General de Derechos de los Animales. Fue entonces cuando dio el paso definitivo.

Con la excusa de comprar tabaco, salió de casa con lo puesto, diez euros en el bolsillo, las llaves y el móvil. Llamó a VioPet y, a partir de ese momento, los voluntarios del programa se pusieron manos a la obra para localizar una casa de acogida para sus perras.

“Sentí que esta vez tenía apoyo para dejar a mi agresor”, asegura María, quien explica que un par de horas después ya tenía un lugar donde dejar a sus mascotas. Aunque estuvo casi tres meses sin verlas, recibió fotos y vídeos por WhatsApp a diario. El día del reencuentro, afirma, “sentí que podíamos empezar una nueva vida las tres”.

Como María, cuyo testimonio anónimo ha sido facilitado por VioPet, se calcula que un tercio de las mujeres maltratadas tienen al menos una mascota y que, de ellas, una de cada dos retrasa la decisión de dejar a su agresor por miedo a abandonar a sus animales, tal como apunta el estudio Inside the Cruelty Connection: The Role of Animals in Decision-Making by Domestic Violence Victims de 2012.

Por ello, ofrecer un espacio seguro a las mascotas puede ser una ayuda decisiva para las víctimas de violencia de género.

“Dentro de las dinámicas de violencia de género puede existir el maltrato a los animales o la amenaza de maltratarlos como método para ejercer coacción, poder y control sobre las mujeres”, explica Núria Querol, directora del Observatorio de Violencia Hacia los Animales e impulsora del programa VioPet.

En concreto, la experta señala cómo diferentes estudios internacionales reflejan que entre el 71% y el 94% de las mujeres maltratadas refieren coacción a través de sus animales o directamente maltrato físico y/o psicológico a la mascota.

Una violencia contra los animales -mayoritariamente perros y gatos- que tiene un efecto de gran impacto psicológico para la mujer y los menores, cuando los hay. Como apunta Querol, “el sentimiento de culpa que las víctimas tienen por serles tan difícil salir de una situación violenta se exacerba”, lo que puede causar que demoren o no soliciten ayuda por temor a tener que dejar a sus animales.

Por ello, considera vital realizar una intervención centrada en la víctima; es decir, “escuchar sus necesidades de manera activa y sin juzgar”. Si una mujer verbaliza que le preocupa la integridad de su animal, hay que tener claro que “no es algo menor para ella y debemos atender también esa demanda”.

El vínculo entre la víctima y su animal, de hecho, tiene un “valor muy especial para las mujeres, ya que les da mucha fuerza para seguir con su proceso de recuperación”.

Espacios seguros para mascotas

Como explica Sergio García, director general de Derechos de los Animales, del Ministerio de Derechos Sociales y Agenda 2030, el procedimiento asistencial del programa comienza como todos los de ayuda a las víctimas de violencia de género: con una llamada al 016.

Una vez que cuentan su caso, si hay mascotas implicadas, se les facilita el teléfono de VioPet y, a partir de ahí, si es necesario, se inicia la recogida del animal hasta llevarlo a una casa de acogida segura. Para ser atendida, asesorada y acompañada en los planes de intervención psicosocial del programa no es necesario interponer una denuncia.

Durante todo este proceso, víctimas y animales cuentan con el apoyo de un grupo de profesionales enfocados a la violencia de género y a la protección animal. Desde personal veterinario que pone a punto a las mascotas en cuestiones como vacunas y medicación –que en muchas ocasiones las víctimas no han podido cubrir antes por falta de acceso a recursos económicos-; hasta psicólogos para los casos de aquellos animales que necesitan una evaluación del comportamiento ya que, como explica García, “hay un porcentaje altísimo de animales con mucho miedo a los hombres”.

Los ayuntamientos juegan un papel clave en la ejecución del programa VioPet. Tanto por la ayuda que prestan los servicios de policía municipal -cuando puede suponer un peligro para la víctima o los voluntarios recoger a la mascota en el domicilio del agresor-; como por la que ofrecen las protectoras de animales “cuando la llamada a VioPet se produce, por ejemplo, de madrugada, y no se tiene acceso inmediato a una casa de acogida”, de forma que permanece seguro en uno de estos centros hasta que puede ser trasladado.

Todo el personal implicado en el programa, asimismo, recibe formación en materia de violencia de género.

Entre la salida del animal de su casa y la llegada a su nuevo hogar de acogida suelen transcurrir de media unas 3 o 4 horas. En cuanto a la acogida, oscila entre los 2 y los 4 meses.

Durante ese tiempo, la víctima no sabe en ningún momento dónde se encuentra su animal, para protegerlos a ambos; si bien se establece el nexo de unión entre las mujeres y sus mascotas a través de las casas de acogida, que envían fotos y vídeos con asiduidad. De este modo, siempre existe el “incentivo de saber que el animal está a salvo y se reencontrarán”, apunta el director general.

VioPet cuenta actualmente con 1.200 casas de acogida en toda España. Para Sergio García, no obstante, “todavía resultan pocas”, además de estar “muy concentradas en los ámbitos más urbanos”. Por ello incide en la necesidad de que sigan sumándose a la iniciativa tanto familias como administraciones, especialmente en las zonas rurales del país.

Gracias a estos espacios seguros, el programa ha atendido en menos de un año y medio a más de 360 mujeres y a sus mascotas, y ha recibido más de 20.000 llamadas, entre las que se incluyen también solicitudes de información.

<p>Pumba, la perrita atendida por VioPet, con su familia de acogida</p>

Pumba, la perrita atendida por VioPet, con su familia de acogida

Marta de Santos, de Zaragoza, es una de las voluntarias que forman esta red de casas de acogida de VioPet. Conoció el programa en redes sociales, en plena pandemia, y tanto ella como sus hijas no dudaron en ayudar a mujeres que lo estaban pasando mal de una forma que les resultaba tan sencilla como acoger a un perro. Poco después llegó a sus vidas Pumba, una bulterrier mini “muy cariñosa”.

Como relata, cuando una veterinaria les entregó a Pumba “venía muy limpia y tranquila”, si bien al principio tuvo algún comportamiento extraño con los hombres de la familia que quisieron conocerla, “algo más temerosa que con las mujeres”. No obstante, enseguida vio que la trataban con el mismo cariño y normalizó su comportamiento.

“En todo momento he sentido que es una red de gente muy humana, muy generosa y todo ha sido fácil”, destaca Marta sobre su experiencia tanto con Pumba como con otras acogidas que ha hecho en este programa. En su caso, además, la acogida ha terminado en una adopción.

Como recuerda, su dueña fue en cuanto pudo a buscar al animal y, en los días posteriores, Marta, sus hijas, Pumba y su dueña fueron a dar paseos juntas, creándose “un vínculo entre todas muy bonito y puro”.

Pero dadas las difíciles circunstancias a las que tenía que hacer frente y tras otra acogida temporal, les pidió que adoptasen a Pumba para poder rehacer su vida, siendo consciente de que en su nueva casa el animal iba a estar bien. “Y así fue, hoy es una más de la familia”, asegura Marta.

Evolución del programa VioPet

Aunque VioPet funciona actualmente como programa estatal -a través del Ministerio de Derechos Sociales y Agenda 2030-, su andadura viene de tiempo atrás. Después de varios años de recibir formación en Estados Unidos, realizar visitas a casas de acogida y adquirir experiencia en atención a las víctimas, Núria Querol creó el programa Freedom Paws Link que, posteriormente, dentro del Observatorio de Violencia Hacia los Animales, rebautizó como VioPet.

Inicialmente, el programa cubría incidencias en todo el territorio por parte de voluntarios, pero, como apunta Querol, “nos dimos cuenta de que la demanda era mucho mayor de la esperada. Hacía falta ir más allá”.

Es el momento en el que entran en juego una serie de ayuntamientos como los de Arrecife, Sant Cugat, Zaragoza o Ripollet, entre otros, dispuestos a ofrecer su respaldo institucional a VioPet a través de distintos compromisos y adhesiones.

Pero la demanda de ayuda crecía y “los recursos humanos y económicos eran muy escasos”. Se multiplicaban los traslados de animales con seguridad, las demandas de atención veterinaria y los casos de alto riesgo que requerían la colaboración policial, entre otros. Como apunta Querol, “sabíamos que nos enfrentábamos a un escenario muy complejo, pero vivirlo es muy distinto”.

Es en plena pandemia de covid-19 cuando la iniciativa alcanza un nivel estatal. Con el anuncio del estado de alarma por el que comenzaba el hasta entonces inaudito confinamiento, las previsiones sobre el aumento de la violencia de género y las dificultades de las víctimas para salir de esa situación llevaron al Consejo de ministros a aprobar un Plan de Contingencia contra esta lacra social.

Es precisamente en este marco en el que el que se encuadra el programa VioPet. Como explica Sergio García, solo un mes después de la creación de la Dirección General de Derechos de los Animales comenzaron con el establecimiento del programa y la red de casas de acogida, “piezas clave del proyecto” y que siguen “estrictos protocolos para convertirse en espacios seguros para las mascotas”.

El proyecto ha contado durante 2021 con un presupuesto de 90.000 euros de gestión directa, dedicados principalmente a los gastos de asistencia veterinaria y a la atención telefónica, que se presta las 24 horas del día, los 365 días del año, a través del número 673765330. Una cifra que, como explica García, valoran ajustar de cara a 2022 al tratarse de un primer presupuesto, pero que “seguramente se mantenga en cifras similares”.

Referente a nivel internacional

Las casas de acogida para mascotas de víctimas de malos tratos no son ni nuevas ni exclusivas de España. Su origen está en Estados Unidos, cuando una abogada de mujeres maltratadas consciente de que muchas víctimas seguían con sus agresores para proteger a sus mascotas crea el programa Pets and Women Shelters en 2008, en colaboración con la red internacional SAF-T, de la que forman parte EE.UU., Australia, Canadá, Países Bajos y España.

Lo que sí hace diferente a VioPet es que España es el primer país del mundo en el que un programa de esta naturaleza está implantado en todo el territorio nacional, con carácter estatal y dependiente de un Ministerio.

Para Núria Querol, miembro de la junta directiva de SAF-T, “España ha sentado un ejemplo sin precedentes” al asumir una necesidad de las víctimas de violencia y sus animales como un recurso más que debe ofrecerse para realizar una atención integral.

“Es, simplemente, histórico”, recalca, y recuerda que cuando ha tenido la oportunidad de explicar este avance en foros internacionales la reacción siempre ha sido unánime: “felicitaciones y admiración por el hecho de que una administración se haya comprometido de tal manera con las víctimas”.

Pero el programa siempre puede ir a más. Tanto Querol como García coinciden en señalar la falta de información y atención mediática sobre VioPet como uno de sus mayores desafíos de cara al futuro.

“No hemos tenido grandes espacios para darnos a conocer. No hay gran apoyo mediático, empezando por la propia Administración, que siempre va un pasito por atrás y tiene a los animales en un segundo plano” cuando, en este caso, “repercuten directamente en las víctimas”, señala el director general de Derechos de los Animales.

Su Dirección General trabaja actualmente en la preparación y difusión de carteles y pegatinas para las clínicas veterinarias, para llegar así al mayor número posible de dueños de animales -especialmente las víctimas de violencia de género.

La meta, como apunta, “que no exista ni una sola mujer que siga con su agresor porque no sabe qué hacer con su mascota”.

Además de la necesidad de un mayor conocimiento del recurso, Querol recuerda la importancia de la formación “para evitar la violencia institucional”, y subraya que, aunque la respuesta de la ciudadanía para ofrecerse como casa de acogida ha sido espectacular, “siempre siguen siendo necesarias”.

Asimismo, para la experta en violencia de género y hacia los animales, lo deseable sería poder contar con espacios donde se facilitara la convivencia entre mujeres, menores y animales. Ella misma ha podido visitar este tipo de casas de acogida en otros países y “la percepción de las víctimas es muy positiva”. En cualquier caso, como subraya, VioPet es un “programa dinámico que irá evolucionando”.

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