Forskerfabrikken: la fórmula del Venture Philanthropy hace la ciencia emocionante

HAZ29 mayo 2012

A menudo sucede que las grandes personas que todo el mundo conoce se muestran de una forma sencilla y poco presuntuosa que las hace ser más cercanas y accesibles y realzan su valor. Este es el caso de Hanne S. Finstad, una mujer sonriente y quizá un poco tímida que esconde una valiente doctora en ciencias y exitosa emprendedora social.

En el encuentro de la EVPA en Turín se dirigió al público desde el estrado para contarle su experiencia como fundadora y actual CEO de Forskerfabrikken (Factoría de Científicos, en noruego), una organización concebida y desarrollada para proporcionar a las personas, especialmente a los niños, una educación experimental en ciencias de modo que esta resulte interesante y «viva». Ella se dio cuenta que el modo en que se transmitía la ciencia en los museos y, frecuentemente en la escuela, resultaba estático y lejano.

Así fue como pensó en 2002 en un sistema de educación extraescolar en ciencias: conceptos, métodos y habilidades. También desarrolló programas para mejorar la enseñanza de la ciencia en el currículo habitual de las escuelas a través de la preparación de sus maestros. En los últimos años ha hecho crecer la actividad de su organización con familias y con grupos con riesgo de exclusión social como discapacitados, inmigrantes y niños que provienen de ambientes sin recursos económicos. Estos beneficiarios son los que habitualmente no tienen acceso a una actividad extraescolar o una enseñanza complementaria y amena de la ciencia.

Su organización, que en los últimos tres años ha triplicado la población infantil atendida anualmente, imparte cursos de química, biología y física con ejemplos prácticos. Los profesores son científicos en prácticas, expertos y doctores que interactúan con los niños a los que visten con una bata blanca como si estuvieran en un auténtico laboratorio, haciéndoles sentir verdaderamente inmersos en lo que están aprendiendo.

Es en esta etapa de crecimiento más reciente cuando entra en escena Ferd Social Entrepreneurs (2009), empresa de inversión que pertenece a un grupo financiero mayor y se especializa en emprendimiento social, permitiéndoles expandir su actividad por todo el país. Hoy incluso intentando traspasar fronteras.

Hanne S. Finstad explica sobre la relación de Forskerfabrikken con el Venture Philanthropy y sobre cómo este ha influido en su organización: «La relación con Ferd Social Entrepreneurs nos ha ayudado en cuatro líneas fundamentalmente: Branding, estrategia de marca, crecimiento y expansión, estrategia y generación y mantenimiento de redes, (Networking, en inglés)».

«Además han invertido en nosotros 2,5 millones de coronas noruegas. Los han concedido principalmente para que desarrolláramos las cuatro líneas que he mencionado. Especialmente para que pudiéramos hacer más y mejor marketing y para poder construir nuestras redes de contactos y conocimientos. Uno de los aspectos que hemos desarrollado es nuestro Board (máximo órgano ejecutivo); nos hemos dado cuenta de la importancia de su profesionalización. Un buen Board te permite contar con las capacidades que no tienes, además de ayudarte a crear una red externa potente de conocimiento y creación de vías de crecimiento, expansión y colaboración», comenta Hanne S. Finstad.

Hanne señala en la entrevista por teléfono y en el encuentro en Turín, que antes de esta entrada por parte de con Ferd Social Entrepreneurs no eran conscientes de la importancia de contar con una marca o nombre fuertes que se difundieran de la manera adecuada. Antes tenían una visión más «científica» y «este nuevo influjo profesional nos ha hecho ver la organización de manera diferente y han permitido que se extienda por todo el país».

Respecto a sus planes de futuro como consecuencia de la revisión estratégica llevada a cabo con la intervención de con Ferd Social Entrepreneurs, «destacaría tres objetivos», señala Hanne, «en primer lugar la independencia financiera, lograr la autosostenibilidad.

En segundo lugar, intentar llegar más a la población que más difícil tiene el acceso a este tipo de formación, a los niños que están en peor posición social o económica y los discapacitados. En tercero, o como objetivo global, nos gustaría que todos los niños en Noruega tuvieran acceso a esta formación extraescolar que les acerca a la ciencia de modo amable».

Por último, envía un consejo a otros emprendedores sociales: «La importancia de dejarse ayudar financieramente y con conocimientos por parte de entidades profesionales». También anima a los emprendedores de su país a seguir y al gobierno a apoyarlos como motor socioeconómico.

Hanne es una gran emprendedora, reconocida también por instituciones como Ashoka, que ha conseguido llevar su sueño más allá de lo esperado en parte gracias a la intervención de unos inversores que han apostado por fortalecer su institución y hacerla crecer con profesionalidad.

Por Catalina Parra, Kristin Majeska y Lisa Hehenberger
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