El Fondo del Papa ayuda a 2.500 personas a salir de la pobreza y soledad en pandemia

El 'Fondo Gesù Divino Lavoratore (Fondo Jesús Divino Trabajador)', la iniciativa impulsada por el Pontífice para apoyar a todos los afectados por la crisis económica causada por la pandemia, ha ayudado a más de 2.500 personas.
HAZ19 agosto 2021
<p>El Papa durante un almuerzo con los pobres de Roma  (@L'Osservatore Romano).</p>

El Papa durante un almuerzo con los pobres de Roma (@L'Osservatore Romano).

El Fondo Jesús Divino Trabajador, impulsado por el Papa Francisco para los afectados por la crisis causada por la pandemia, ha beneficiado a más de 2.500 personas. Así se ha desprendido en la presentación de los resultados, un año después de su puesta en marcha.

El objetivo, basado en la intuición y las indicaciones del Papa, era ayudar a quienes “lo han perdido todo” a causa de la covid-19 a obtener subsidios, ayudas a la subsistencia y a reintegrarse en el mundo laboral.

Pero el ‘efecto colateral’ ha sido un trabajo capilar de escucha y cercanía, por parte de la Iglesia, pero también de las instituciones, para sacar a muchas personas del abismo de soledad al que el encierro y otras medidas restrictivas les han llevado, explica el Vaticano en nota de prensa.

Y tal vez este sea el primer y más importante resultado del Fondo Gesù Divino Lavoratore (Fondo Jesús Divino Trabajador), una iniciativa impulsada por el Pontífice para apoyar a todos los afectados por la crisis económica causada por la pandemia.

Los resultados han sido presentados recientemente por el vicerregente el arzobispo Gianpiero Palmieri, la alcaldesa Virginia Raggi y el presidente de la Región del Lacio Nicola Zingaretti, introducidos por monseñor Benoni Ambarus, conocido por todos como ‘Don Ben’, el exdirector de la Cáritas diocesana, que habló de una “hermosa aventura”, signo de “profecía” y “testimonio”.

Solidaridad contra la crisis

La Región del Lacio y Roma Capitale se han unido al proyecto del Papa y han formado la Alianza por Roma. El primer millón de euros fue asignado por Francisco, luego la Región y el Campidoglio aportaron 500.000 euros. Con el tiempo, empresas y ciudadanos particulares también han contribuido con donaciones que ascienden a 201.000 euros. Esta generosidad ha beneficiado a más de 2.500 personas, de las 920 solicitudes presentadas.

Monseñor Palmieri dijo que la iniciativa fue “un ancla de salvación y de esperanza”: “Con este proyecto hemos intentado, cada uno a su manera y con sus propias habilidades, contrarrestar la tendencia al egoísmo ayudando a los demás”.

La alcaldesa Raggi, por su parte, lo calificó de “ejemplo de resiliencia”: “Al inventar esta herramienta, gracias a una intuición del Santo Padre, en equipo creamos un colchón, un paracaídas, para reaccionar ante un choque inesperado. Hemos sido resilientes y logramos apoyar a nuestra comunidad”.

“Cuando decimos que nadie debe quedarse atrás, significa que tenemos que inventar proyectos para llegar a los últimos”, dijo la primera ciudadana, informando que Roma Capitale ha abierto un fondo de microcréditos de 3 millones, para intervenciones inmediatas como el pago de alquileres y facturas o para las actividades de los pequeños empresarios.

“Necesitamos herramientas rápidas porque tenemos que estar del lado de la gente honesta”, dijo Raggi. “Tenemos que llegar a los que todavía hoy no han tenido fuerzas para pedir ayuda. No podemos permitir que la delincuencia dé respuestas”.

La soledad y precariedad matan

Para llegar a esas zonas sociales “invisibles”, el Fondo intentó llegar lo más posible a los cinco cuadrantes de Roma, con la participación de más de 400 voluntarios, que trabajan en 75 puestos territoriales distribuidos por toda la capital. “Esta meticulosidad y atención a la escucha marcaron la diferencia en este tipo de intervención. Sabemos cuántas personas están hospitalizadas, cuántos pacientes están en cuidados intensivos, pero poco sabemos de las muchas personas que han experimentado un alejamiento de la vida social y productiva, de la vida emocional, familiar y comunitaria. El virus mata el cuerpo, pero la soledad también mata”.

El bien de la persona ha sido y seguirá siendo el objetivo “primordial y precioso” de la Alianza por Roma, que además de los vales de compra, los paquetes de alimentos y los fondos contra la usura, apunta al “valor agregado de la presencia para tomar de la mano a las personas solas y devolverles la plena ciudadanía”, aseguró el Presidente de la Región del Lacio.

“Uno de los mayores problemas de nuestra ciudad -confirmó el arzobispo Palmieri a este respecto- es la precariedad laboral: hay demasiadas personas que son explotadas en el trabajo y que tienen que conformarse con algún apaño para ganarse el pan. No debemos cultivar el trabajo poco transparente y mal pagado. Como sociedad y como Iglesia podemos influir y hacer pequeños gestos de esperanza. Nadie es tan pobre como para no poder hacer nada”. Lo importante, añadió el vicegerente, “es no confundir la caridad con la limosna. Los pobres no necesitan monedas de los que nos sobra, sino de no sentirse una carga para la sociedad”.

Por ello, las diversas actividades del Fondo han promovido también prácticas y los cursos de acompañamiento para que los beneficiarios no solo sean receptores de ayuda, sino que puedan empezar a caminar por su cuenta: “El proyecto no es un pastel que se reparte, sino una levadura que se pone en la masa para que crezca”, dijo Massimo Pasquo, responsable de Alleanza per Roma, utilizando una metáfora.

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