Fray Jorge Bender, el alumno del Papa que impulsa un proyecto sostenible en África - Haz

Fray Jorge Bender, el alumno del Papa que impulsa un proyecto sostenible en África

El franciscano argentino Jorge Alberto Bender fue alumno del papa Francisco en Buenos Aires y hoy dedica su misión a un proyecto de desarrollo sostenible que favorece la economía familiar y la educación de los jóvenes en una aldea de Mozambique. La iniciativa Agropecuaria San Francisco busca romper con la lógica de asistencialismo.
<p>El franciscano argentino, de 63 años, promueve en Mozambique una unidad de producción agropecuaria modelo y una escuela profesional de referencia para jóvenes. Foto: Jorge Alberto Bender.</p>

El franciscano argentino, de 63 años, promueve en Mozambique una unidad de producción agropecuaria modelo y una escuela profesional de referencia para jóvenes. Foto: Jorge Alberto Bender.

En una pequeña aldea llamada Jécua, en el centro de Mozambique, un grupo de franciscanos se propuso generar desarrollo local en un espacio de unas 200 hectáreas. Allí se está trabajando para instalar una unidad de producción agropecuaria modelo y una escuela profesional de referencia. Los responsables del proyecto son tres hermanos franciscanos: el argentino Jorge Alberto Bender y los mozambicanos José Manuel Bambo y Calisto Tinga.

Jorge Alberto Bender, que nació en Gobernador Crespo, Santa Fe (Argentina), en 1958, se formó como sacerdote franciscano. Fueron ocho años de estudio, de los cuales seis estudió Filosofía y Teología en el Colegio Máximo de los jesuitas, en San Miguel (Buenos Aires). En esa época conoció a Jorge Bergoglio, conocido hoy como papa Francisco, a quien tuvo como rector y profesor en algunas materias.

Su primer contacto con África fue entre 2006 y 2011, cuando realizó una primera experiencia misionera en Maputo, capital de Mozambique, trabajando en una casa de formación de frailes mozambicanos y colaborando en comunidades pesqueras a orillas del océano Índico. “Quedé muy entusiasmado con esta tierra, la gente y la cultura”, expresa Bender.

A partir de esa experiencia, surgió el deseo de armar un proyecto en Jécua con perspectivas a largo plazo y con impacto positivo en el desarrollo económico y social de la aldea. En la zona, los frailes tienen una parroquia rural que atiende a 74 comunidades. El 90% de las familias se dedican al trabajo de la tierra para el autosustento. La intención es intervenir y colaborar con la población para mejorar su calidad de vida. Sembrar, recoger, compartir, involucrar y restituir son los cinco principios con los que se propuso arrancar con el proyecto Agropecuaria San Francisco.

Bender volvió a Jécua en 2029 y en 2020 comenzó a desarrollar esta iniciativa. “Partimos por la construcción de una mínima infraestructura para poder vivir y realizar la tarea. Hicimos una casita y empezamos a trabajar la tierra. Hoy, algunos jóvenes de la zona ya nos están acompañando para realizar los cultivos”, señala el franciscano.

Pilares: trabajo comunitario y educación

La idea que mueve el proyecto es la intención de romper con la lógica de asistencialismo paternalista, creando estructuras solidarias que permitan empoderar a la comunidad. También se pretende favorecer el desarrollo y permanencia en el propio lugar para evitar la emigración a las grandes ciudades y otros países. Los pilares son el trabajo comunitario y la educación. El proyecto se basa en el concepto de la ética africana ubuntu: “Soy porque somos”. Es decir, se trata de pensar en plural y en constante vínculo con los demás.

La iniciativa comenzó con una huerta orgánica que se llama Santa Clara. “Empezamos cultivando café. Una empresa nos propuso la posibilidad de implementar el proyecto y nos garantizaban la compra del producto. Se desarrollaron dos mil plantas de café”, relata el sacerdote argentino. Además, se dispusieron 50 hectáreas para la producción de frutas: lichis, macadamias, aguacates, papayas, plátanos y cítricos varios. En la zona es común la venta de la fruta y, por eso, a futuro se proponen generar un valor agregado: por ejemplo, elaborar dulces.

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<p>Fray Jorge Alberto Bender se propuso generar desarrollo local en un espacio de 206 hectáreas, colaborando con la población para mejorar su calidad de vida. Foto: Jorge Alberto Bender.</p>

Fray Jorge Alberto Bender se propuso generar desarrollo local en un espacio de 206 hectáreas, colaborando con la población para mejorar su calidad de vida. Foto: Jorge Alberto Bender.

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<p>Fray Jorge Alberto Bender se propuso generar desarrollo local en un espacio de 206 hectáreas, colaborando con la población para mejorar su calidad de vida. Foto: Jorge Alberto Bender.</p>

Fray Jorge Alberto Bender se propuso generar desarrollo local en un espacio de 206 hectáreas, colaborando con la población para mejorar su calidad de vida. Foto: Jorge Alberto Bender.

Bender elige Mozambique porque es un lugar donde todo está por hacerse. “Soy una persona que le encanta proyectar y crear. Trabajé en el Gran Buenos Aires y allí me encontraba con espacios difíciles, con muchas problemáticas de violencia”, recuerda. Y agrega: “Cuando estás en un lugar distinto como es la cultura africana, tienes que entrar ‘de puntillas’, con mucho respeto hacia la diversidad cultural. Entonces, el primer año fue más de abrir un poco el oído, escuchar mucho y, a partir de esta escucha, la comunidad va expresando cosas que imagina como posibles y, por otro lado, nosotros vamos viendo alternativas evangelizadoras. Cuando hablo de evangelización acá, hablo de promoción humana, de mejorar la vida de la gente, educación, salud y alimentación. Junto con el pan de la Palabra va el pan de la educación”.

Compartir el conocimiento

Bender se levanta muy temprano cada día, a las cuatro, y dedica ese momento, hasta las seis de la mañana, a rezar, proyectar cosas, escribir, todo delante de una infusión de mate. Después, trabaja la tierra: “Nos dedicamos al cultivo, al cuidado de los animales. Nuestra intención es tener una experiencia en chiquito, para después multiplicarla en las demás comunidades.  Queremos que nuestros resultados en una comunidad sigan hacia las demás”, expresa.

Respecto de las necesidades de la zona, Bender cuenta que en Mozambique veía una escasez total de centros de educación, de universidades y de escuelas. “Poco a poco va mejorando. Es importante otorgar posibilidad a los jóvenes para que puedan estudiar”, expresa.

<p>Bender fue alumno del papa Francisco en Argentina. En la imagen, en una audiencia con el Papa. Foto: Jorge Alberto Bender.</p>

Bender fue alumno del papa Francisco en Argentina. En la imagen, en una audiencia con el Papa. Foto: Jorge Alberto Bender.

Bender implementó en el proyecto cierta experiencia que ya traía de América Latina: “La intención es compartir con la población conocimiento para mejorar todo lo que se produce aquí. Estamos incorporando algunos elementos que en Argentina ya se habían trabajado y que vale la pena utilizar en la zona”, expresa.

Hoy, se busca que la comunidad pueda apropiarse de la huerta orgánica y se multiplique en la zona para generar desarrollo local. Para eso se brindan talleres de cultivo orgánico. “Todas las experiencias las vamos socializando. Tenemos programados dos talleres para compartir como preparar bocashi (abono) orgánico y algunos preparados naturales para evitar los plaguicidas. Se realizará la capacitación con unas 30 familias. Casi todas las participantes son mujeres porque ellas suelen trabajar la tierra. La idea es crear un espacio multiplicador”, explica Bender.

Una de las claves de la dinámica con la población es que todos los proyectos que proponen los franciscanos se realizan en coordinación con los lugareños. “Nosotros no inventamos iniciativas. Dialogamos con la comunidad y buscamos realizar acciones que den respuesta a sus necesidades”, explica Bender.


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Una de las ideas que surgió de estas conversaciones fue la de armar una escuela agrotécnica para los jóvenes. “Ya hemos hecho todos los trámites legales para tener los permisos y para contar con el apoyo estatal. También hicimos un proyecto para la edificación y ahora estamos buscando los recursos para la construcción. Necesitamos crear un espacio para 120 alumnos, con un internado para que esos chicos y chicas se puedan quedar. Queremos hacer algo de calidad”, cuenta Bender.

Si bien el proyecto conlleva muchos desafíos, uno de los grandes problemas aún por resolver es el de la energía eléctrica. Es necesario instalar un centro de transformación que permita disponer de corriente de calidad, tanto para mejorar la producción como para abastecer a las familias de la zona. Otra dificultad es la falta de Internet, por lo que Fray Bender como impulsor del proyecto, participó este año de un encuentro de Naciones Unidas en Doha, Qatar, para tratar un proyecto de conectividad para Jécua.

“Tenemos contactos con Microsoft para dar conectividad y banda ancha. Esto va a abrir muchas posibilidades, para nuestra futura escuela y para empoderar a los jóvenes. Ese horizonte se está abriendo y hay un benefactor argentino, Alejandro Roemmers, apoyando el proyecto, que va a abrir, entre otras posibilidades, la educación a distancia. Desde Argentina, por ejemplo, se podrían dar cursos para la escuela agropecuaria», sostiene Fray Bender.

<p>Dos miembros de la fundación española Agricolae Mundi viajaron a Jécua para realizar un estudio del proyecto agropecuario. Foto: Agricolae Mundi. </p>

Dos miembros de la fundación española Agricolae Mundi viajaron a Jécua para realizar un estudio del proyecto agropecuario. Foto: Agricolae Mundi.

Dos ingenieros técnicos agrícolas, miembros de la fundación solidaria Agricolae Mundi, con sede en Alicante (España), viajaron a Mozambique para establecer un convenio de colaboración con la comunidad franciscana. Los técnicos realizaron un estudio de la realidad de las 206 hectáreas de la Agropecuaria San Francisco, la valoración de los diferentes cultivos y las actividades ganaderas.

Se trata del primer estudio general de la finca, de sus capacidades y limitaciones, para un mejor manejo del proyecto. Ahora, se contempla el envío de colegiados recién egresados, es decir, no expertos, para ir formándose en el mundo de la cooperación internacional, siendo las condiciones exigidas su disponibilidad, estar colegiados y ser miembros de Agricolae Mundi.

El proyecto Agropecuaria San Francisco tiene como principal protagonista a la comunidad local. “Queremos que sea también un espacio compartido por muchos. Por eso pensamos en desarrollar una iniciativa de turismo voluntario y solidario. Para realizar este objetivo necesitamos construir dos cabañas que permitan albergar un grupo de cuatro o cinco personas que puedan visitarnos y compartir con nosotros algunos días, aportar sus ideas, sus talentos, su mirada. Una cosa es escuchar la narración de una experiencia y otra es poder vivirla” concluye Bender.

Comentarios

  1. Este tipo de escuela entra en la Red de Escuelas Tecnicas Familiar Rural que existe en Mozambique hace años. Ahora, con la nueva ley 06 promulgada en 2016, todas pasaron a ser institutos de nivel medio, los IPFR’s.
    Yo soy Voluntaria, desde 2013, del Instituto Politecnico Familiar Rural de Mecuburi que forma Tecnicos en Agropecuaria, un curso profisional tecnico de tres años de duración. Hasta ahora el IPFR Mecuburi ya ha conseguido el «Alvara de Funcionamento» del CV3 (1º año) y CV4 (2º año) y tiene la autorizacion provisoria para el CV5 (3º y ultimo año).
    Ha sido todo un logro porque el esfuerzo para conseguirlos ha sido grande debido a las exigencias legales – decreto 28/2017 – cuanto a infraestructuras obligatorias basicas. Para poder funcionar, los institutos tienen que demostrar tener una lista larga de instalaciones que requieren muchos recursos.
    La ventaja que tiene Frei Bender es que ya cuenta con un benefactor, eso ayudara bastante a la implantacion del nuevo instituto. Seria fantastico que todos los institutos de formacion en agropecuaria contaran con una empresa que los apadrinara garantizando la calidad de la enseñanza. Mantener un instituto de este tipo es muy caro porque es como mantener una granja. Ademas de las instalaciones proprias de un internato, y de una escuela tecnica especializada, tienen que tener produccion agricola y animales de granja ya que 80% de la formacion es en el campo y solo 20% en clase.
    Ojala Frei Bender lo consiga