La soledad, un problema de todos: las fórmulas para combatirla

Se calcula que cerca de un 14% de la población española se encuentra sola de manera no deseada, la mayoría personas mayores. Para afrontar la soledad, los expertos abogan por fomentar las redes vecinales, y cada vez son más las organizaciones que exploran fórmulas como las relaciones intergeneracionales o impulsar la socialización a través de actividades y planes de ocio.

Recientemente se ha presentado A la Vejez, Vitales, un movimiento multidisciplinar que agrupa a unos 30 colectivos representantes de los mayores de 65 años, y que cuenta con el apoyo de medios de comunicación, sociedades científicas y profesionales. Su principal fin es colaborar con las instituciones públicas para diseñar un envejecimiento activo y saludable, y entre las problemáticas que quiere abordar está el de la soledad en edades avanzadas y las repercusiones que esta tiene en la salud pública.

Durante su puesta de largo su portavoz, Sabina Camacho, también presidenta de la Confederación Española de Organizaciones de Mayores (Ceoma), recordó que este grupo poblacional representa un 20% del total de habitantes de España. Y, a pesar de ese importante porcentaje, muchas de las personas que lo componen sufren el rechazo de la sociedad, así como riesgo de pobreza, lo que acrecienta los niveles de soledad.

Por eso, Camacho solicitó tanto a nivel público como privado medidas de prevención y sensibilización, como acuerdos de colaboración, grupos de trabajo combinados y multidisciplinares y campañas de comunicación y publicidad. El objetivo: cambiar la imagen del envejecimiento hacia algo positivo y normalizado; conseguir que el entorno sea amigable para las personas mayores; tener cuidados adecuados y dignos cuando sea necesario; y evitar esa soledad no deseada.

Que no es algo baladí: según el Observatorio Estatal de Soledad no Deseada – SoledadES, el 13,4% de los españoles sufren este proceso. Y en el conjunto de la Unión Europea las cifras se acercan a los 30 millones de personas.

Ministerios sin consenso

Lo cierto es que la soledad ya es un tema que se ha hecho hueco en la agenda política. Así lo asegura Fernando Fantova, consultor social y experto en el diseño de estrategias con enfoque comunitario en el ámbito de las políticas de bienestar. Fantova participó en la última jornada técnica de la Fundación Grandes Amigos, una ONG de ámbito estatal de más de 20 años de historia que aporta fórmulas de acompañamiento a través del abordaje comunitario.

En su ponencia comentó la existencia de ministerios de la Soledad en países como Japón y Reino Unido, que buscan promover actividades que reduzcan el aislamiento social y que alienten los vínculos entre ciudadanos. Y con ello, reducir los problemas de salud mental que van asociados a la falta de relaciones personales.

“Sin embargo, no vemos un consenso en el funcionamiento de estos organismos, como podemos encontrar entre ministerios y consejerías de Transportes de diferentes países, por ejemplo. Si en España se plantea algo así, antes de crearse la estructura hay que planificarla bien y darle un contenido que tenga sentido. Y eso se puede conseguir consultando a quienes trabajan día a día con la soledad: asociaciones, técnicos, servicios sociales, etc.”, aseguró.

En países como el Reino Unido y Japón se han creado ministerios de la Soledad, que promueven actividades para reducir el aislamiento social y fomentan los vínculos entre ciudadanos.

Para realizar ese camino recomendó buscar fórmulas que ayuden a las personas a afrontar la soledad, “porque, aunque no sea algo deseado, lo más probable es que nos llegue en algún momento de la vida. No podemos plasmarla como un mal, como un problema, ni estigmatizarla. Al contrario, tenemos que encontrar la manera de sacarle partido y evitar que se convierta en un fantasma que planee de forma negativa sobre nosotros”.

Por otra parte, también aconsejó promover cambios estructurales dentro de la sociedad actual, mucho más individualizada. Aunque sobre todo abogó por impulsar iniciativas de participación ciudadana para atajar el problema antes de que sea grave. “Convivencia vecinal, acción voluntaria y desarrollo comunitario pueden generar sinergias entre sí, y ser el germen de políticas exitosas que pueden diseñarse a nivel sectorial de asuntos sociales, o de una manera transversal con diferentes sectores implicados”.

Experiencias en el sector público

En el evento de Grandes Amigos también se dieron cita profesionales de sectores diversos dedicados a la gestión del acompañamiento para aquellos que lo necesitan. Algunas como Pilar Serrano, jefa del Departamento de Programación, Evaluación y Desarrollo en la Dirección General de Mayores del Ayuntamiento de Madrid, recordaron las complicaciones que se plantean en las ciudades más pobladas en lo que respecta al acceso a servicios de asistencia.

Además, denunció la existencia de “grandes gigantes difíciles de combatir” que entorpecen el desarrollo del apoyo comunitario: el auge de los pisos turísticos, la disminución de los comercios de proximidad, el encarecimiento de la vivienda y el incremento de la inseguridad.

Por su parte, Pepa Martínez, enfermera gestora de casos complejos comunitaria del Centro de Salud Integrado Santa Faz-Gerona (Alicante), habló de su labor con pacientes crónicos frágiles, de los cuales más del 90% son personas mayores. Y que en muchos casos reconocen sentir vergüenza o reparo de acudir en solitario a acciones preparadas, precisamente, para fomentar la socialización.

“Establecemos una relación de confianza en el entorno clínico que nos permite abordar temas como el de la soledad y el duelo, las relaciones familiares, los miedos… Es por eso por lo que nos coordinamos de forma continua con los servicios sociales, con personas cuidadoras y con organizaciones del tercer sector. Y conseguir tejer entre todos una red para gestionar los cuidados poniendo a las personas en el centro”.


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Iniciativas con años de recorrido

Después de 20 años de funcionamiento, la Fundación Grandes Amigos ha conseguido canalizar el acompañamiento de unas 1.800 personas mayores: cuentan con equipos de más de 2.000 voluntarios que las visitan de forma asidua a sus casas y residencias; que se comunican con ellas por teléfono; que les dan apoyo para aprender a manejar nuevas tecnologías; y que organizan meriendas, reuniones y encuentros de ocio y/o formación.

De la misma forma, existen otras organizaciones que trabajan no solo para acompañar, sino también para crear comunidad y relaciones intergeneracionales, como es el caso de Solidarios, la Fundación Amigos de los Mayores y Cruz Roja con algunos de sus proyectos.

También el programa A tu lado siempre de la ONCE, que hace poco añadía en su cartera para sus afiliados la iniciativa Somos Vitales. Se trata de una acción grupal liderada por un equipo de trabajadores sociales vinculado a la organización que busca generar espacios agradables a los que acudir de forma motivada para relacionarse, compartir experiencias de vida y generar vínculos.

O asociaciones de vecinos como la de Valle Inclán, en el barrio de Prosperidad de Madrid. Una agrupación intergeneracional que está facilitando espacios de encuentro para las personas que viven en esa zona y que se sienten solas, mayores y jóvenes. “Asociaciones como la nuestra permiten la socialización: compartimos experiencias, inquietudes y tratamos de buscar juntos soluciones a los problemas. Eso sí, cada vez es más difícil conseguir el apoyo de las Administraciones públicas”, advierte Gabino Casas, uno de sus portavoces.

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