El 40% de las ONG no se considera innovadora, según Esade

HAZ28 noviembre 2012

La crisis económica global, los recientes recortes en el tercer sector y la pérdida de capacidad de movilización de las ONG españolas ante la aparición de otras plataformas sociales han sacado a relucir aspectos que estas organizaciones deberían pulir para sobrevivir a la coyuntura actual. Según un estudio elaborado por el Instituto de Innovación Social de Esade, conjuntamente con la Fundación de PwC España, el 40% de las ONG de España no se consideran innovadoras.

Y es que el propio sector no se percibe a sí mismo como transformador. Solo un 8% de las organizaciones cree que lo son, mientras que un 40% se autocalifican de conservadoras.

Del mismo modo, la captación de fondos sigue siendo una de las principales preocupaciones. A pesar de que en este campo se aprecian más experiencias innovadoras, el 65% de las entidades encuestadas afirman que será imprescindible seguir buscando nuevas vías de financiación.

El estudio también pone de manifiesto que otra de las barreras para la innovación tiene que ver con la disponibilidad y los recursos necesarios para realizar el propio trabajo de manera adecuada, lo cual incluye tanto los recursos económicos, como las características de los equipos. Igualmente, influye negativamente la falta de objetivos a la hora de definir hacia dónde va cada organización.

El informe destaca la necesidad de innovar más en la evaluación y medición de resultados, así como en la colaboración con otros sectores y en la propia gestión interna; áreas en las que hay menos experiencias destacadas.

Por otro lado, las ONG reconocen que deben asumir cambios en aspectos relacionados con las personas para poder apostar por la innovación. Así, el 70% de estas organizaciones consideran que son clave el equipo y el liderazgo, seguidos de la cultura organizativa (66%) y, en menor medida, el compromiso del equipo (57%) para poder mejorar en este ámbito.

A partir del estudio se observa que pocas ONG españolas asignan un área, departamento o responsable específicos a la innovación. Solo una cuarta parte de las entidades encuestadas afirma tenerlo, aunque ello no significa que no se trabaje en el área. Únicamente un 6% de los encuestados indica que el tema nunca ha sido tratado en su entidad.

Entre el 94% que afirma que su entidad ha trabajado o trabaja la innovación, existen diferentes niveles de intensidad. Casi una tercera parte considera que se hace de manera superficial, un 35% lo atribuye a algunas áreas específicas de la entidad (pero sin una visión global) y un 27% sí piensa que es un tema clave a nivel interno para todo el equipo.

Según se desprende del informe, otro de los problemas de las ONG españolas es que dedican la mayoría de sus esfuerzos a captar fondos en lugar de atraer personas. En este sentido, una de las claves del cambio es conseguir que beneficiarios, donantes y voluntarios inviertan más su tiempo. Para ello el estudio recomienda diseñar campañas atractivas y ayudarse de Internet y de las redes sociales para tener más alcance y mayor interactuación.

Según los expertos, el ciudadano no está disponible exclusivamente para pagar una cuota, sino también para movilizarse y defender aquellas iniciativas que combaten las desigualdades, la vulneración de los derechos humanos o los atentados medioambientales.

Así, el estudio aboga por el uso de la web 2.0 como plataforma de conocimiento eficaz respecto a los costes.

El informe recomienda tener presentes determinados atributos clave para que los individuos, equipos y organizaciones puedan mantener la innovación de manera constante. En este sentido, se definen los seis elementos principales para innovar con éxito:

-Pensamiento asociativo.

– Tener un ojo «atento».

– Desafiar el statu quo mediante preguntas.

– Compartir todo mediante el establecimiento de redes (networking).

– Experimentar y repetir.

– Aprender de los fracasos.

Es tarea de los líderes y responsables asegurar, promover e incluso desarrollar estas características para conseguir que sus organizaciones se renueven continuamente y no queden estancadas. No siempre se requiere ser radical y cambiar completamente la manera de hacer y trabajar, sino asegurarse el no tender al conservadurismo y evitar los cambios por el riesgo o posible miedo al fracaso sin plantearse otras posibles alternativas.

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