Fundación Vicki Bernadet, espacio de empatía para las víctimas de abusos sexuales

HAZ17 noviembre 2012

Quince años trabajando para atender de manera integral y especializada el abuso sexual infantil ponen de relieve la demanda de este tipo de servicios, la existencia de miles de casos y de personas que no sabían a dónde acudir y el empeño personal de una mujer, Vicki Bernadet, que los vivió muy de cerca.

Revista Haz ha entrevistado a la primera de las emprendedoras sociales que Ashoka seleccionó en España en 2006 y repasa en este artículo la actualidad del abuso sexual en España, la carencia de apoyo de empresas privadas y de la Iglesia y los pasos de futuro de una organización que en 2011 atendió un 30% más de demandas que el año anterior.

Vicki Bernadet se explica con tranquilidad y cordialidad. Con una empatía en su discurso que nace de quien sabe lo que son los abusos sexuales y de quien ha sabido encontrar una vía de comprensión y de acogimiento para muchas personas, que no sabían a dónde dirigirse para relatar lo que les había sucedido.

Vicki Bernadet transmite alegría y positivismo. La misma que impregna su aproximación a una lacra, la de los abusos sexuales a menores, que es una realidad que muchos no quieren ver, pero que su fundación aborda desde una perspectiva positiva e incluso lúdica.

Revista Haz ha entrevistado a Vicki Bernadet, emprendedora social Ashoka 2006, una de las primeras en ser seleccionadas en España por la asociación que, de hecho, acababa de establecerse en España, y creadora de la fundación que lleva su nombre.

Sin embargo, la Fundación Vicki Bernadet no surge de forma espontánea, sino que es fruto del trabajo que ya venía desarrollando la Asociación FADA, desde 1997, tanto desde el punto de vista territorial como de los servicios que ofrece. En 2006 se constituye como fundación con el objetivo de dar una respuesta más amplia y completa a la tarea que hasta entonces había realizado como asociación de ámbito catalán, para poder actuar en el resto del Estado español.

Después de más de una década de trabajo, la fundación se ha consolidado como un centro que atiende de manera integral y especializada el abuso sexual. Su sede se encuentra en Barcelona y dispone de una delegación en la Comunidad Autónoma de Aragón, pero su ámbito de actuación es estatal.

FADA, según explica la propia Vicki, nace fruto de la necesidad de encontrar un espacio de comunicación para personas adultas que habían sufrido abusos sexuales durante su infancia y la inexistencia de ayuda en este ámbito.

«Al principio, pensé que era algo que solo me había sucedido a mí –reconoce– , pero poco a poco, me fui dando cuenta de que era algo demasiado común. Eso fue lo que me hizo identificar que lo que, en principio, era una necesidad personal, se convirtió en un proyecto más ambicioso». De hecho, las propias necesidades de las personas que se acercaban a la Asociación FADA «nos llevaron a crecer mucho, hasta que en 2006 nos convertimos en fundación», explica.

Cifras sobrecogedoras

Pero, ¿por qué nace FADA y la Fundación Vicki Bernadet? El abuso sexual infantil (ASI) ha sido considerado uno de los problemas de salud pública más graves que tiene que afrontar la sociedad y, especialmente, los niños y jóvenes. Los estudios realizados al respecto confirman que se trata de un problema mucho más extendido de lo previamente estimado y que incluso las tasas de prevalencia más bajas incluyen a un gran número de víctimas que debe tenerse en cuenta y que, durante años, ha sido ocultado. Los últimos estudios arrojan datos sobrecogedores: una de cada cuatro niñas (un 23%) y uno de cada siete niños (14%) ha sufrido en algún momento abuso sexual en España.

Si bien es cierto que los últimos estudios corresponden a 1994, la situación actual es bastante similar, según recoge la Memoria Anual de la fundación. Con el fin de contribuir a actualizar los datos y a monitorizar la situación actual del problema del abuso sexual infantil en España, la fundación ha solicitado que se plantee una propuesta de ley. Desafortunadamente, la falta de fondos hace mella, y la propuesta de ley ha sido retrasada.

«Se trata de un problema muy silenciado, tabú. Sobre todo a nivel social porque interiormente la gente no quiere enfrentarse con el problema, no quiere saber. Hay un cierro rechazo social hacia la persona que ha sufrido abuso sexual, lo que hace que el problema no sea tanto el hecho de que la víctima cuente su problema, sino la reacción de la gente», explica Vicki Bernadet.

Pese a la sensación general de que parece de sentido común que una persona que haya recibido abusos sexuales deba recibir ayuda y atención, pueden más los prejuicios sociales a la hora de exponer el problema. «Me he encontrado con casos de madres que han querido ocultar lo que le había sucedido a su hija por no manchar el apellido familiar», confiesa. No depende de que sea en pueblo o en ciudad, de la clase social o el nivel económico, sino de las circunstancias personales y familiares y de la sociedad en conjunto. En ese sentido, reconoce que «en quince años ha habido cambios, pero muy lentos».

Atención terapéutica, mayor demanda

A través de la fundación se ofrecen un buen número de servicios de atención psicológica, jurídica, formación, sensibilización, así como de acogida. En concreto, en 2011 han sido atendidos un total de 745 demandas por situaciones de abuso sexual infantil, un 30% más que el año anterior. De estas, un total de 327 personas han sido atendidas en este servicio con una atención psicosocial.

El primer contacto con la entidad es el servicio de acogida, en el que, mediante una entrevista informativa, se explican los servicios del centro terapéutico FADA y después se ofrecen terapias, tanto individuales, como de pareja o familiares, con psicólogas especializadas. En estos dos servicios atienden a todas las partes implicadas de la situación abusiva que lo solicite, tanto individual como familiarmente.

Asimismo, existe orientación psicológica, atención terapéutica, talleres para adolescentes, grupos de ayuda mutua para contribuir a ayudar a otras personas que han pasado por la misma situación.

En el caso de los grupos terapéuticos, la fundación da la posibilidad de asistir a terapias grupales, que están en continua creación y que van dirigidos a personas adultas que hayan sufrido abusos sexuales en su infancia y/o adolescencia. «La mayor demanda de servicios que recibimos son relativos a la atención terapéutica», reconoce Vicki.

En cuanto a la docencia, la sensibilización es una tarea imprescindible para la fundación, por lo que parte de sus recursos van destinados a acercar la problemática de los abusos sexuales a los menores y a la sociedad para reducir el número de incidencias y acabar con el tabú social.

En último término, esta se convierte en la mejor manera de prevenir cualquier situación de riesgo. Aunque Vicki reconoce que «pese a que la formación y la una entrevista informativa, se explican los servicios del centro terapéutico FADA y después se ofrecen terapias, tanto individuales, como de pareja o familiares, con psicólogas especializadas. En estos dos servicios atienden a todas las partes implicadas de la situación abusiva que lo solicite, tanto individual como familiarmente.

Asimismo, existe orientación psicológica, atención terapéutica, talleres para adolescentes, grupos de ayuda mutua para contribuir a ayudar a otras personas que han pasado por la misma situación.

En el caso de los grupos terapéuticos, la fundación da la posibilidad de asistir a terapias grupales, que están en continua creación y que van dirigidos a personas adultas que hayan sufrido abusos sexuales en su infancia y/o adolescencia. «La mayor demanda de servicios que recibimos son relativos a la atención terapéutica», reconoce Vicki.

En cuanto a la docencia, la sensibilización es una tarea imprescindible para la fundación, por lo que parte de sus recursos van destinados a acercar la problemática de los abusos sexuales a los menores y a la sociedad para reducir el número de incidencias y acabar con el tabú social.

En último término, esta se convierte en la mejor manera de prevenir cualquier situación de riesgo. Aunque Vicki reconoce que «pese a que la formación y la divulgación es fundamental para prevenir casos de abusos sexuales, en muchas ocasiones, nos encontramos con trabas a la hora de establecer talleres o charlas preventivas en colegios o centros educativos. Los directores no quieren que en sus colegios se hable de abuso sexual».

Servicio integral y positivo, valores diferenciales

Con sede en Barcelona y Zaragoza, la fundación está en proceso de abrir centro en Madrid, un proyecto que se ha venido alargando en el tiempo, pero que estaba entre las prioridades de Vicki Bernadet, dado el aumento de la demanda de servicios de ayuda a víctimas de abuso sexual infantil a nivel nacional.

Asimismo, en el plano internacional, por el momento, no mantienen contacto o sinergias con otras entidades europeas movidas por los mismos fundamentos, ya que no existe una entidad como la fundación que ofrezca un servicio integral, tanto a víctimas como a cualquier persona que haya sufrido este problema directa o indirectamente, es decir, hermanos, madres, parejas que conviven con la víctima. En este sentido, Vicki reconoce que el auténtico valor diferencial es la conjunción de dos factores, «la provisión de un servicio integral y la aproximación positiva y de futuro del problema. El presente nos sirve para planificar el futuro.

No hacemos preguntas directas, somos respetuosos con el tiempo que necesite cada persona. Sin ahondar en exceso lo que ha pasado, sino más bien tendiendo puentes para salir adelante».

Apoyo público

Según la memoria de la fundación correspondiente a 2011, la principal fuente de financiación (63%) es la Administración Pública, seguida de ingresos propios (13%) y, en menor cuantía, los fondos provenientes de las cajas de ahorro (11%) y de donaciones de particulares (11%).

Así lo ratifica Vicki, quien reconoce que «hemos recibido mucho apoyo por parte de la Administración, tanto de la Generalitat de Cataluña, como del Ministerio y de las Diputaciones. Sin embargo, hemos encontrado las puertas cerradas en lo que se refiere al capital privado. Ninguna empresa benefactora apuesta por invertir en esto. Francamente, no quieren que su logo se asocie a abusos sexuales infantiles. Hemos llamado muchas puertas, pero no nos abren».

En un momento tan convulso como el actual, en el que España registra una tasa de paro del 25%, en el que las palabras déficit, rescate y pacto fiscal están encima de las mesas de todos los españoles, «sobrevivir» es la máxima de la Fundación Vicki Bernadet. «Debemos luchar por seguir trabajando, por seguir contribuyendo y ayudando a muchas personas en el ámbito de los abusos sexuales, pese a que la inversión por parte de patrocinadores es nula», concluye.

De La Vanguardia a Ashoka

Vicki es una de las primeras emprendedoras sociales que seleccionó Ashoka cuando recaló en España. Así lo explica: «Me hicieron una entrevista en La Vanguardia y cuando fue publicada, recibí una llamada de la directora de Ashoka, quien se interesó por la fundación, por los servicios que ofrecíamos y por cómo nos habíamos organizado».

Era el año 2006 y fue el primer proceso de selección que Ashoka ponía en marcha en España. Por entonces, Vicki no era, en absoluto, conocedora de la envergadura de su iniciativa: «Yo no era consciente de que era una emprendedora social. Me lo dijeron ellos», espeta con sinceridad.

Tras un «complejo y exigente» proceso de selección, entró a formar parte de una de las mayores redes de emprendedurismo del mundo. «Estoy muy orgullosa de estar en Ashoka, de lo que me ha aportado, como persona y como profesional».

Por Marina Sanz
@Compromiso_Empr
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Comentarios

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  1. Eva

    Hola me dirijo a vosotros con la idea de poder unirme a la lucha y de la manera que me sea posible poder echar una mano, desde aquí no podría explicaros mi vivencia porque seria demasiado largo pero si me gustaría poderlo hacer en persona y poder con ello participar en este proyecto, un saludo.

  2. Lucy

    Hola que tal,
    Yo vivo en México y en este país siento que no le dan la debida atención a esta problemática, y me gustaría hacer la diferencia, me podrían dar información como puedo empezar a combatir este problema, es decir quisiera poder lograr la concientización en la población ante este problema, espero me puedan ayudar.
    Saludos

  3. ana

    sufri abusos siendo menor por mi padrastro siendo menor y he decidido denunciarlo que debo hacer teléfono *********

  4. Eugenia Rojas

    Hola buenos días mi nombre es Eugenia Rojas, tengo 39 años y sufrí abuso sexual por parte de mi padre q ya falleció hace 25 años, pero las consecuencias de ése abuso en mi vida han sido devastadoras, no se a quién acudir, no he podido realizarme como persona, soy fría en cuanto a demostrar amor x lo tanto he perdido personas valiosas en mi vida y la verdad no se q hacer.
    Necesito si me pueden ayudar y no se si ustedes dan ese tipo de ayuda a personas fuera de su país, soy de Costa Rica