Transparencia y datos abiertos para rendir cuentas sobre los planes de recuperación

Los fondos europeos Next Generation están destinados a compensar y reparar la situación de crisis que sufren los Estados miembros de la Unión Europea por la pandemia de la covid-19. La estrategia para invertir estos fondos es que los países beneficiarios los destinen a la creación de nuevos recursos propios, a través de reformas y políticas económicas que construyan un futuro más sostenible y equitativo.

Para alcanzar estos objetivos, la gestión de los fondos Next Generation debe ser eficiente y transparente, garantizando que las inversiones se destinen a las empresas y proyectos afines a las líneas de las políticas de recuperación: digitalización de la economía, modernización de la administración pública, combatir el cambio climático y mejorar la cohesión territorial y social.

Además de los desafíos que suponen en sí mismos la puesta en marcha de los proyectos e inversiones, las organizaciones de la sociedad civil que luchan por la transparencia, ya expresaron en diversos foros sus preocupaciones sobre la rendición de cuentas de la administración pública española, en relación con la gestión de los fondos europeos (vid. Los 5 riesgos y retos de la gestión de los fondos europeos Next Generation).

Sobre este aspecto, cabe destacar que Manuel de la Rocha, secretario general del Departamento de Asuntos Económicos y G20, y responsable de gestionar el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia, declaró para la Revista Haz que iba a ser “extremadamente difícil” malversar el dinero de los fondos Next Generation, ya que se habían establecido distintos sistemas de control y auditorías muy estrictos, especialmente aquellos impuestos por la Unión Europea a través del Parlamento y el Consejo europeos.

Por otra parte, a nivel interno, el Gobierno ha designado a la Intervención General de la Administración del Estado –IGAE- como autoridad competente para la auditoría y control de la gestión de los fondos, junto con otros mecanismos que se han establecido para ex ante, durante y ex post para que se monitorice cada euro invertido, según explicó De la Rocha.

Actualmente, se puede consultar toda la información pública sobre las ayudas del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia en el portal web Planderecuperacion.gob.es. En esta página se puede consultar la dotación de los fondos, los contenidos del plan, los plazos de las convocatorias, y la forma de acceder a las licitaciones, subvenciones y ayudas.

En este sentido, cabe señalar que España sigue un sistema de seguimiento y rendición de cuentas interno similar al de otros países beneficiarios, donde se apuesta por la comparecencia de los responsables públicos ante los parlamentos nacionales, las webs informativas con acceso a los datos, y la creación o designación de organismos públicos multidisciplinares como responsables de controlar y auditar la gestión de los fondos europeos (vid. ¿Qué mecanismos o acciones están previstos en el Plan de ejecución para asegurar que los fondos lleguen a proyectos que cumplan con objetivos de recuperación y transformación?).

Desde el Gobierno español, se ha afirmado que los fondos serán asignados a través de convocatorias “transparentes, no discriminatorias, concurridas y competitivas”, siguiendo criterios técnicos y de funcionalidad, revisados por comités expertos y mesas de contratación, según el tipo de concesión que se vaya a otorgar.

Además de esta información, en el portal Plan de recuperación se puede comprobar que, junto a la IGAE, se han formado otros cuatro organismos cuyo objetivo es facilitar la toma de decisiones sobre la gestión de los fondos, así como de garantizar el control efectivo y la auditoría de los mismos.

Según establece el Real Decreto-ley 36/2020 se ha creado la Comisión para la Recuperación, Transformación y Resiliencia, quien dirige y coordina el Plan; el Comité Técnico, la Unidad de Seguimiento, y la Autoridad responsable del Mecanismo para la Recuperación y Resiliencia, quien se encargará de responder ante las instituciones europeas.

España sigue un sistema de seguimiento y rendición de cuentas interno similar al de otros países beneficiarios: comparecencia de los responsables públicos, webs informativas y organismos públicos multidisciplinares como responsables de controlar y auditar la gestión de los fondos.

La opinión de los expertos

Esta revista ha consultado a diversas organizaciones de la sociedad civil protransparencia para saber, además, qué otros mecanismos y herramientas consideran necesarias para garantizar la adecuada y eficaz rendición de cuentas de la gestión de los fondos europeos.

En primer lugar, Elisa de la Nuez, abogada del estado y secretaria general de Fundación ¿Hay Derecho?, declara que en España hay un problema estructural que es que “realmente no hay cultura de rendición de cuentas”, porque no se evalúan las políticas ni las actuaciones públicas, y si se hace “no es de forma independiente y objetiva”.

En este sentido, De la Nuez considera que las herramientas y mecanismos que habrían de utilizarse, deberían permitir la evaluación de las políticas públicas, “no solo con los fondos europeos, sino en relación con cualquier actuación administrativa”, afirma.

Por su parte, Sergio Jiménez, politólogo y consultor en Administración Digital, editor de Analítica Pública, explica a esta revista que se tienen los “elementos básicos de información”, es decir, los datos sobre qué se gasta, cuándo, dónde, cómo y qué ha supuesto. Sin embargo,  se debería acompañar de las garantías y condiciones de asignación de los fondos.

Sobre este aspecto, Jiménez asegura que será muy importante la capacidad de abrir y compartir los datos para que “la sociedad civil aporte su punto de vista acerca de la efectividad de las políticas”, siendo esta la línea de actuación que siguen los modelos europeos de gobernanza y transparencia.

Con respecto a la información pública, De la Nuez señala que debe ser “mucho más detallada” sobre el terreno y a la vez menos formalista, que los informes que se facilitan a las instituciones de la Unión Europea, en el sentido de que es esencial conocer “el impacto real de lo que se hace y no tanto de los procedimientos”. Además, la abogada del Estado indica que el lenguaje de esta información debería ser “sencillo” para que todo el mundo pueda comprenderla.

Asimismo, Jiménez coincide en que esta información debe tener la característica de ser “un continuo” flujo en el que cada colectivo ciudadano pueda encontrar el punto de información y satisfacción necesarios.

Como herramientas más concretas, el consultor sobre administración digital propone: las memorias de actividad, para relatar las acciones realizadas; los mapas o cuadros de mando que permiten el seguimiento de los objetos de manera estructurada y síncrona, y los datos abiertos, con el fin de generar estudios y enfoques diferentes a los proporcionados por las instituciones públicas y el gobierno.

La magnitud de los fondos y el alcance transformador de las políticas públicas que se quieren implantar gracias a los Next Generation hacen que tanto la gestión como su consecuente rendición de cuentas sean bastante complejos y novedosos.

Las mejoras necesarias de los sistemas de control

La magnitud de los fondos y el alcance transformador de las políticas públicas que se quieren implantar gracias a los Next Generation hacen que tanto la gestión como su consecuente rendición de cuentas sean bastante complejos y novedosos.

De la Nuez indica que uno de los problemas de fondo “es la politización de las Administraciones Públicas”, a lo que se sumaría la falta de “directivos públicos profesionales”, además de la escasez de perfiles “idóneos” para realizar estas funciones. Asimismo, considera que el único organismo en España con capacidad de hacer una labor competente es la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal – AiReF-.

Esta falta de profesionales en la administración pública española, se traduce en que muchos de los entes públicos que van a gestionar los fondos europeos carecen de una “dirección pública profesional”, aunque señala que no solo afecta a la gestión de estos fondos, sino a la gestión pública en general. Según afirma De la Nuez a Haz: “estos puestos son cargos que se reparten los políticos, lo que produce falta de criterio técnico, excesiva rotación y, por supuesto, excesiva politización”.

Por su parte, Jiménez considera que los sistemas de control y rendición de cuentas son cada vez más frecuentes en las administraciones públicas, pero no se aplican de manera generalizada. El problema que destaca es que se dan dos situaciones: o no se usan las herramientas de transparencia y rendición de cuentas; o si se usan, a veces son herramientas inadecuadas que provocan un uso marginal o poco adecuado.

En este sentido, señala que las administraciones públicas y los gobiernos olvidan que la audiencia es algo a lo que “hay que mimar y querer todos los días”, de modo que las herramientas que se utilicen deben promoverse para su uso, o de lo contario tendrá un “impacto muy limitado”.

En relación con los fondos europeos, Jiménez afirma que si los datos para rendir cuentas no puede garantizarse que “son correctos, reales y consistentes”, entonces la información será “como mínimo irreal, y, posiblemente, inmanejable o incoherente”.

Por este motivo, concluye que es necesario trabajar “enormemente” en la normalización y la facilidad de la circulación de información y datos entre administraciones (más allá de los criterios técnicos de interoperabilidad) para poder avanzar en sistemas tan complejos como el español y el europeo.

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